El tono de cautela desplegado por Jerome Powell en sus últimas alocuciones públicas ha ido un paso más allá para entrar en el pesimismo. El presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed) ha reconocido que esta crisis "no tiene precedentes en los tiempos modernos", pero ha descartado que los tipos negativos aplicados en Europa sean un buen remedio para la primera economía del mundo.

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La receta por la que este miércoles ha abogado Powell es la misma que ha exigido otras veces. Ha pedido a las autoridades con competencias en materia fiscal que desplieguen ya amplios estímulos en este sentido para amortiguar los efectos de una epidemia que ya golpea a la economía con una velocidad e intensidad "significativamente" superiores a cualquier recesión desde la II Guerra Mundial.

"Estamos viendo una caída severa de la actividad económica y del empleo, y casi todas las ganancias del mercado laboral de la pasada década han desparecido", ha señalado el primer espada de la Fed en una conferencia digital organizada por el Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE, por sus siglas en inglés). Un discurso que se pronunciaba mientras veía la luz el peor dato de inflación mayorista de la historia de EEUU.

Recuperación más lenta

En esta línea de discurso, Powell ha explicado que, si bien confía en que la economía "debería recuperarse sustancialmente" cuando llegue un remedio médico contra el coronavirus, comparte el "sentimiento creciente" de que la remontada será más lenta de lo que se venía descontando.  En concreto, ha anunciado que previsiblemente se necesitarán "más meses de lo que nos gustaría" para escapar de la recesión.

A pesar de estas previsiones, el técnico ha descartado la posibilidad de que la Fed llegue a recurrir a los tipos negativos que ya han implantado el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón. Un mensaje que concuerda con lo que la institución americana ha venido defendiendo en los últimos meses, pero que no ha evitado todo tipo de especulaciones en el mercado. "No es algo que estemos considerando", ha afirmado para apostillar que "la visión no ha cambiado".

"Nuestras herramientas funcionan"

En este sentido, ha explicado que las conclusiones sobre los efectos de los tipos negativos son "mixtas" y no hay una evidencia contundente de que consigan los objetivos que persiguen. Más para la economía por cuyo devenir debe velar: "Todos los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto no creen que los tipos negativos sean una herramienta de política monetaria apropiada para EEUU; creemos que nuestras herramientas funcionan", ha respondido a las preguntas del auditorio digital.

Así, ha defendido la agilidad de la Fed en dejar al 0% y por sorpresa los tipos de interés oficiales en EEUU al igual que el refuerzo de los programas de compra de deuda del organismo. También ha tenido palabras de elogio para el plan de apoyo económico desplegado por el Gobierno Federal y el Congreso por casi 3 billones de dólares.

Sin mirar el déficit

Por lo que se refiere a este último punto, Powell ha urgido a la Casa Blanca a no reparar ahora en los volúmenes de deuda y déficit que el combate contra el coronavirus pueda generar. "Un apoyo fiscal adicional podría ser costoso, pero vale la pena si ayuda a evitar daños económicos a largo plazo y nos deja con una recuperación más fuerte", ha comentado. Sin embargo, ha incidido en que más costoso sería asumir "un período prolongado de bajo crecimiento de la productividad e ingresos estancados".

Por lo que se refiere a la institución que dirige ha explicado que "continuaremos utilizando nuestras herramientas al máximo hasta que la crisis haya pasado y la recuperación económica esté en marcha". El objetivo primordial, ha recordado, está en "proporcionar un puente en interrupciones temporales a la liquidez" y con el foco puesto en las pequeñas y medianas empresas que constituyen "el legado laboral y familiar" de la economía nacional.

En opinión del economista, es "importante" vigilar la senda de la estabilidad presupuestaria, pero ha aconsejado dejar ese debate para tiempos de bonanza económica. Una recomendación que ha tenido eco en su discurso, en el que ha emplazado a los que preguntaban sobre la necesidad de reducir la deuda federal a guardarse la cuestión para "unos años más adelante".