Antonio de Mora, secretario general de la Asociación de Exportadores de Aceitunas de Mesa (Asemesa).

Antonio de Mora, secretario general de la Asociación de Exportadores de Aceitunas de Mesa (Asemesa). Cedida.

Economía

Asemesa y los representantes de la aceituna griega e italiana se unen para pedir la revisión del acuerdo con Mercosur

Acusan al pacto de asimetría en lo referido a la aceituna de mesa. El acuerdo se firma este sábado en Asunción.

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Las críticas expuestas por Asemesa al acuerdo comercial UE-Mercosur, que ven como un nuevo revés tras años de presión arancelaria de EEUU, dan un paso más justo antes de su rúbrica.

Porque la organización se ha unido a los representantes de la aceituna de mesa de Italia (Assom) y Grecia (Pemete) en un nuevo frente común para expresar su oposición al acuerdo y pedir a los legisladores comunitaron que lo revisen.

Es un gesto del sector para organizarse y ganar peso en su reclamación ante Bruselas: tal y como está redactado, aseguran, el pacto les perjudica gravamente por ser asimétrico y supone por ello una "amenaza directa" a su competitividad, empleo y sostenibilidad económica.

La cuestión esencial es que, mientras que el acuerdo prevé la desaparición progresiva durante siete años de los aranceles a la aceituna de mesa producida en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (actualmente del 12,8%), no hace lo mismo con la aceituna europea.

Las producidas en los países del mediterráneo, afirman, seguirán afrontando aranceles del 12,6% para entrar en el Mercosur. "Impide la competencia justa y recíproca", sostiene el frente europeo.

La situación puede generar desequilibrios especialmente preocupantes en Brasil, uno de los mayores consumidores mundiales de aceituna de mesa, donde los europeos "quedan virtualmente excluidos" mientras que otros competidores internacionales podrían beneficiarse mediante otros acuerdos comerciales.

O sea, concluyen, el acuerdo con Mercosur acaba siendo doblemente negativo: estructuralmente limita exportaciones y aumenta la competencia dentro del mercado comunitario con la llegada de productos de países terceros.

Las tres organizaciones que representan a la aceituna de mesa europea, que están ultimando la creación de una federación en la UE para defender sus intereses, piden por ello revisar de forma urgente el acuerdo en lo referido a su sector.

Su petición llega justo sobre la bocina: el acuerdo se firma este sábado en Asunción, capital de Paraguay, tras 26 años de negociación. 

Es el pacto más ambicioso cerrado por la UE: creará la zona de libre comercio más grande del globo y, estima Bruselas, conllevará la reducción de 4.000 millones en recargos a empresas europeas.

Ya hay lista de cuáles serán las empresas patrias más beneficiadas. El triunfo será para las que operen en la automoción, la industria agroalimentaria, el vino, el aceite y las renovables.

Pero precupa al 'agro'. El sector primario de nuestro país, de hecho, prepara movilizaciones en diferentes puntos de la geografía durante la semana del 26 de enero para expresar su rechazo.