El subidón de los precios de la energía restará este año al crecimiento de la economía española entre 1,4 puntos (BBVA Research) y 1,3 puntos (Freemarket). Traducido a euros, el golpe oscilará en 2021 entre los 16.800 millones y los 14.500 millones de euros, según las citadas casas de análisis. A esas cifras se sumarán otros 11.724 millones de euros en 2022 si la luz se mantiene en los niveles actuales, de acuerdo con un reciente informe de la segunda firma. 

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En total, el encarecimiento de la energía pasará una factura a España en estos dos años de 26.224 millones de euros si no se contiene la escalada de la luz y se mitigan los efectos de la subida del gas. Este coste en términos de PIB es un revés añadido a la pérdida de riqueza que ha experimentado España como consecuencia de la pandemia y es un factor que juega en contra de que este país pueda converger con sus vecinos europeos en la recuperación económica, donde ahora figura en los vagones de cola de las previsiones macroeconómicas.

Debido a su modelo energético -altamente dependiente del exterior y del gas en esta transición ecológica-, España es uno de los países más afectados por la crisis energética que está afectando a todo el Viejo Continente.

Fuente: Freemarket con datos de REE.

El encarecimiento del gas y su repercusión en la factura de la luz y la calefacción está restando poder adquisitivo a los hogares europeos. En el caso español, las familias ya habían pasado a destinar al pago de suministros (de los que el 81% es la factura de luz y gas) un 5% de sus ingresos en agosto y acabarán el año reservando un 6% para esos recibos si la tendencia no cambia. Es un dato muy superior al 2,24% de 2006.

La situación de las empresas no es mejor. El precio del Megavatio/hora (MWh) se ha multiplicado por más de 10 desde el comienzo de la pandemia. Y las previsiones indican que la energía seguirá siendo más cara que en el pasado en el medio plazo.

De hecho, los mercados de futuros marcan ya un precio para 2022 de 120 euros MWh, frente a los 60 euros que representa en la media de los últimos 10 años.

Por su parte, los expertos de Fedea advierten que el mayor impacto de esa subida durante el próximo año se concentrará en los tres primeros meses, cuando los precios seguirán en la misma línea que en 2021, superando los 200 MWh. Sería ya en el segundo semestre cuando el precio del gas natural daría una tregua, pero aún con la caída que se espera, seguiría en el entorno de los 100 euros MWh, con lo que doblaría la media de los últimos años.

No solo las familias sufren las consecuencias del encarecimiento de la energía. También las empresas están afectadas por esta coyuntura, con el consecuente efecto que tiene su pérdida de competitividad y la merma de sus cuentas de resultados en el PIB y el empleo español.

Según el citado informe de Freemarket, el coste de la electricidad supone en promedio alrededor del 50% de los costes totales de la energía y el actual nivel de precios ha elevado esa cifra hasta un promedio del 75%. Esto "plantea un shock de oferta muy negativo cuyas probabilidades de corregirse en un breve espacio temporal son escasas y las de prolongarse más allá del primer semestre de 2022 no pueden ser descartadas", advierten los economistas de la firma.

"Aunque los precios de la electricidad flexionasen a la baja a partir de la segunda mitad del año próximo, extremo discutible, se mantendrán en niveles sensiblemente superiores a los anteriores a la crisis, lo que afectará de manera significativa a la competitividad de las compañías españolas", advierte la consultora que preside el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós.

Los mayores consumidores de electricidad son la industria extractiva, seguida de la manufacturera y de las manufacturas de bienes de consumo, sectores clave para la recuperación si se quiere reducir la dependencia de un sector que ha sufrido mucho en la pandemia como el turismo.

Urgen medidas

El impacto de los costes energéticos en la recuperación económica preocupa mucho al mundo económico, que este lunes lanzó un manifiesto encabezado por el Consejo General de Economistas y Fedea para pedir al Gobierno español más medidas de choque contra la escalada de la energía.

En un mensaje institucional, las dos instituciones instaron al Ejecutivo a prolongar durante el primer trimestre de 2022 las medidas de reducciones de cargos y de impuestos adoptadas en los últimos meses y pusieron sobre la mesa la necesidad de establecer con carácter permanente algunas de esas medidas, como la supresión del impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica, entre otros.

Los dos organismos también han recordado que el cierre de las nucleares previsto para los próximos años no va a ayudar a España a hacer frente a esta transición energética con unos costes competitivos para la economía.

Además, Fedea se mostró favorable a modificar la liquidación de la retribución a las renovables tradicionales para buscar más ingresos, ya que el déficit del sistema va a llevar a España a volver a acumular deuda eléctrica, ahora que se ha conseguido reducir desde los 27.000 millones de euros que alcanzó en 2014 hasta 12.000 millones de euros.

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