Expertos debaten sobre soluciones de identidad digital en Europa durante el evento Techritory, celebrado en Riga (Letonia).

Expertos debaten sobre soluciones de identidad digital en Europa durante el evento Techritory, celebrado en Riga (Letonia). Julio Miravalls

Europa

La cartera de identidad digital europea no llegará por Navidad: sólo tres de los 27 países de la CE podrían lanzarla

El plazo reglamentario establecido vence el día de Nochebuena. Y, además de la pifia, “aquí hay un problema de huevo y gallina”, dice el experto Geert Peters en el evento Techritory, respecto a las previsiones de adopción por los usuarios y la futura disponibilidad de servicios digitales mientras aquellos sean escasos.

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Riga (Letonia)
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Solo tres países de la UE (Italia, Grecia y Dinamarca) están preparados para lanzar la cartera de identidad digital europea antes del límite fijado para el 24 de diciembre.

Seis países, entre ellos España, cuentan con una versión beta, mientras que otros 17 están trabajando en ello y Bulgaria admite que no llegará a tiempo.

Los constantes cambios en el marco de referencia técnico de la Comisión Europea han dificultado el desarrollo a los Estados miembros a dos meses de vencer el plazo.

La Comisión Europea minimiza los retrasos destacando la creación de código reutilizable y guías técnicas comunes, como las especificaciones para los permisos de conducir digitales.

Porque a dos meses del plazo solo tres países (Italia, Grecia y Dinamarca) dicen poder lanzarla y la mayoría aún está en fases de beta o compromiso, además el marco técnico sufrió cambios recurrentes que obligaron a ajustes en los Estados.

Ya ocurrido: muchos ciudadanos en la UE no tendrán acceso gratuito a la cartera y seguirán presentando documentos físicos; posible a futuro: la falta de usuarios limitará la adopción y la oferta de servicios que dependan de la cartera.

Cada Estado miembro y la Comisión establecen un esquema de “partes de confianza” que deben registrarse, verificarse y validarse para usar los datos; la lista de confianza (fideicomisos) la gestiona la Comisión y hoy está vacía.

La Comisión publicó y modificó iterativamente el marco técnico (ya en versión 3.0) y añadió funcionalidades tardías, lo que obligó a los Estados a adaptar implementaciones y provocó demoras.

La Comisión aprobó una Ley de Implementación, proporcionó especificaciones técnicas reutilizables, código de referencia y financia pilotos con decenas de millones para acelerar la puesta en marcha.

En medio del ruido atronador de la irrupción de la inteligencia artificial por todas partes, Europa sigue enganchada en cuestiones más inmediatas de la digitalización, como la soberanía -“No sé si necesariamente hoy en día puedes llegar a ser completamente soberano”, dice Ingrid Sørensen, asesora de la Agencia Noruega para la Gestión Pública y Financiera- y la identidad digital, sobre la que el ambicioso proyecto comunitario de ‘cartera digital’ tiene pinta de convertirse en una gran pifia de calendario.

El asunto, expuesto crudamente por el product manager de Mobile ID Geert Peters, en el evento Techritory de Riga (que en su novena edición ya se ha ganado plaza destacada entre los más relevantes de la innovación digital en Europa), es que no se va a cumplir el reglamento de la Comisión Europea sobre la creación de una ‘cartera de identidad digital’ en todos los países de la UE que debía ser de obligado cumplimiento a partir del próximo 24 de diciembre.

Y no, no habrá regalo navideño de los 27 gobiernos a sus respectivos ciudadanos (la cartera en cuestión debía ser puesta a su disposición de manera gratuita), sencillamente, porque a dos meses del plazo establecido sólo tres países (Italia, Grecia y Dinamarca) se declaran en condiciones de intentar poner en funcionamiento el sistema. Otros seis, entre ellos España, dicen tener en marcha una versión beta; 17 se declaran “comprometidos” con el plan (“estamos trabajando en ello”, comenta Peters que le dicen a la CE); y uno, Bulgaria, sencillamente confiesa: “No, no podremos llegar”.

Peters ofrece detalles: “La ambición sigue siendo clara. El objetivo de la cartera de identidad digital es que con ella cada ciudadano europeo pueda intercambiar sus datos de forma segura y verificable. La segunda parte de esta ambición es la fecha límite, el 24 de diciembre, Nochebuena de este año. Para entonces, esta misión debería estar cumplida. El objetivo al que aspiramos contiene varios componentes que deben construirse. Una aplicación para los ciudadanos que debe ser proporcionada por un proveedor, que será el Estado del país en el que vives…”.

“Esa cartera debe certificarse, lo que significa que debe existir un esquema de certificación disponible para validar si esta cartera ha sido construida como se debe y como la inventó la Comisión Europea. Y ser validada por un organismo evaluador. Una vez que tengamos esta aplicación disponible, debe llenarse de información. Aquí interviene un gobierno, como proveedor, que tendrá que proporcionar sus datos personales de identidad”.

“Parte del compromiso de la Comisión Europea es que con esta cartera de identidad digital se podrá crear una firma electrónica”, prosigue Peters. “Cada Estado miembro, tendrá que ofrecer este tipo de servicios. Hay muchas fuentes públicas disponibles en el gobierno en las que se pueden introducir acreditaciones adicionales y credenciales verificables en la cartera. Y, finalmente, tenemos que pensar quiénes la usarán: las llamadas partes de confianza, que usarán los datos de tu cartera de identidad digital. Esas partes de confianza no pueden ser cualquiera. Tendrán que estar registradas, verificadas y validadas según los datos que puedan utilizar”. Lo cual abre el abanico a no sólo entidades públicas, añadiendo empresas y organismos que cumplan los requisitos.

Una lista de confianza vacía

En pocas palabras, será una aplicación oficial de identidad e información personal, respaldada por el gobierno de cada país y por la propia Comisión, que pone las reglas, con los datos necesarios para relacionarse con diferentes instancias de las Administraciones, sin tener que aportar una y otra vez los mismos documentos, y otros entes, sin duda relevantes. Una aplicación que debe ser sencilla, desarrollada por la compañía que cada país quiera considerar, y con validez en el resto de la UE. Una delicia para sortear burocracias. Pero…

La Comisión ha creado una lista de “confianza” para incluir los componentes integrados en la cartera, a los que Peters denomina “fideicomisos”. Y a dos meses de cumplirse el plazo para la puesta en marcha, establecido como consecuencia del momento en que la CE promulgó el Reglamento 2024/1183 que crea el marco de la European Digital Identity (EUDI) Wallet, “la lista está vacía”.

Peters critica: “¿Por qué [los Estados] lo han dejado para la final?”. Pero reparte culpas: “La Comisión Europea no ha sido muy justa con los Estados miembros. En primer lugar, han estado publicando e implementando cambios de forma bastante dinámica. Y los Estados tuvieron que adaptarse durante la implementación. Si miras el marco de referencia, ha habido múltiples versiones. Y la última, que data de mediados de este año, incluía 300 funcionalidades adicionales”. Ese marco de definición va por la versión 3.0.

Y todavía añade Peters otro desafío para la adopción de esa cartera de identidad digital, una vez que las aplicaciones lleguen a estar disponibles en los países de la UE. Aunque sea con “un producto mínimo viable que cumpla con lo que dice la normativa”. La ID europea “sólo funcionará cuando tengas suficientes usuarios”, porque “si tienes suficientes usuarios, eso atraerá a las partes de confianza que empezarán a usar tu cartera. Cuantos más usuarios tengas, más partes de confianza estarán dispuestas a usarla”.

Pero, hasta ese momento, ¿qué motivación tendrán los usuarios y las entidades para utilizarla? “Aquí hay un problema de huevo y gallina [¿qué fue primero?], para tener la cantidad adecuada de usuarios y la adopción adecuada”, remacha Peters.

Un punto esencial de este proyecto europeo es que, como indica el director de política digital de Letonia, Rinalds Celmiņš, en un panel inmediatamente posterior a la exposición de Peters, “la cartera digital es una opción, no es obligatorio el uso. Pero si el gobierno tiene disponibles mis datos, yo quiero poder utilizarlos y dar acceso a ellos a quienes lo requieran”. Para Celmiņš, el asunto está íntimamente ligado con la soberanía nacional.

Código reutilizable y muchos millones

Y mientras, la propia Comisión parece tomarse la situación con cierta filosofía: “El año pasado hubo mucha más incertidumbre que ahora”, dice el funcionario comunitario Madis Ehastu, con responsabilidad en el asunto. “Creo que uno de los principales logros ha sido la adopción de la Ley de Implementación. Suena técnico o legalista, pero lo que realmente hace es establecer un conjunto común, una base en términos de especificaciones técnicas sobre la que todos pueden construir. Se hizo en julio y con eso, la Comisión ha terminado, ¿verdad?”.

“Puedo destacar que hay una implementación de referencia. Hay código que los estados miembros pueden reutilizar sin tener que resolverlo todo por sí mismos”, añade Ehastu. “Los pilotos a gran escala los estamos financiando con bastante dinero, decenas de millones en realidad. Nuestro equipo está muy involucrado en esto y estoy viendo en toda la Comisión mucho trabajo sobre casos de uso”.

“Creo que fue la semana pasada cuando se publicaron las especificaciones técnicas de licencias de conducir establecidas en la guía de implementación”, precisa el representante de la CE. “Esto ahora permite que todos los estados miembros emitan permisos de conducir de la misma manera. Y estamos viendo trabajos similares en casos que trabajamos a través de fronteras, no solo a nivel nacional. Supongo que una clave ha sido proporcionar más certeza, más claridad”.

“La idea de Europa es que lo estamos haciendo juntos. Hay tendencias claras de que estamos eliminando documentos físicos y llevándolos hacia el mundo digital, no solo en el ámbito de la cartera, sino [unificándolos] en una plataforma que muchos otros ámbitos de la política necesitan”, concluye Ehastu, indicando que los organismos que desarrollan un carné de conducir, de no ser así, “harían su propia cartera”, y lo mismo para el desarrollo de pasaportes digitales y otros muchos casos.

En resumen, pese al inminente fiasco navideño, la CE parece estar satisfecha con la evolución de su plan de establecer la cartera europea de identidad digital. La cuestión de los tiempos y los retrasos, al parecer, no son tan relevantes cuando se trata de asuntos europeos. Son parte del mundo físico.