Anu Bradford,  la catedrática de Derecho y Organizaciones Internacionales en la Columbia University.

Anu Bradford, la catedrática de Derecho y Organizaciones Internacionales en la Columbia University.

Europa ENTREVISTA

Anu Bradford: “Europa no puede convertirse en una fortaleza tecnológica”

La catedrática impulsa el documental Why Europe Matters para repensar el papel del Viejo Continente en un contexto de presión geopolítica, dependencia tecnológica y tensiones democráticas.

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Las claves

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Anu Bradford advierte que Europa debe fortalecer su autonomía tecnológica sin aislarse ni volverse autárquica, apostando por una "autonomía estratégica abierta" y colaboraciones internacionales.

El documental 'Why Europe Matters' reúne a expertos y figuras políticas para analizar los retos existenciales de Europa, desde la seguridad hasta la soberanía digital y la competitividad.

Bradford defiende que el exceso de regulación digital no es la causa principal de la falta de grandes tecnológicas europeas, sino la necesidad de mercados de capitales sólidos, integración digital y atracción de talento.

La experta subraya la importancia de reforzar la democracia y combatir la desigualdad en el ámbito digital, proponiendo un enfoque europeo propio para la adopción tecnológica, la regulación y la protección del modelo social.

Por qué importa Europa. No es una pregunta, es una afirmación. Y también el título, Why Europe Matters, de lo nuevo de la Universidad de Columbia, la Johns Hopkins y el Istituto Affari Internazionali (IAI). No es un estudio ni un informe, sino un documental.

En tiempos extraordinarios, medidas extraordinarias. Europa así lo requiere, a juzgar por las palabras de su impulsora, la catedrática de Derecho y Organizaciones Internacionales en la Columbia University: la finlandesa Anu Bradford.

El documental [disponible en el canal de Youtube “IAIChannel”] reúne a figuras de la academia, de think tanks y de la sociedad civil, entre los que se encuentran el presidente del Centro de Estrategias Liberales, Ivan Krastev, la Catedrática de Teoría Política en la London School of Economics, Lea Ypi, el exembajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Anthony Gardner, la exministra española de Exteriores, Arancha González Laya, y la exministra de Defensa francesa, Sylvie Goulard.

“Este documental nace de nuestro amor por Europa”, dice Bradford en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL. Un amor que no les ciega. Es precisamente su preocupación por el futuro del Viejo Continente lo que les ha llevado a tomar la iniciativa.“Europa se enfrenta a desafíos existenciales para su seguridad, su prosperidad y su democracia. Algunos de estos desafíos son internos, pero existen desafíos externos particularmente acuciantes”, de acuerdo con Bradford: la invasión rusa de Ucrania, la reestructuración de toda la estructura de seguridad europea, la amenaza de China a la base industrial y la manufactura europea…

Y el elefante en la sala: “la postura cada vez más agresiva y hostil de la administración Trump, que convierte a Estados Unidos de aliado en casi un adversario y, sin duda, en un socio poco fiable en términos económicos, políticos, geopolíticos e incluso militares.”

Soberanía, no autarquía

Todo esto ha acentuado la importancia de fortalecer y crear una Europa más unida, más resiliente y más independiente, arguye la catedrática. Europa -dice- no puede depender del mundo como era. “Necesita reconstruir sus fuerzas armadas y su economía, y fortalecer su democracia”. En el ámbito tecnológico y digital, ¿qué significa esto? Reducir dependencias, apostar por una "autonomía estratégica abierta", y fortalecer el ecosistema tecnológico y la democracia.

Bradford parte de que Europa ya no puede dar por hecho que puede confiar ni en el sistema global de comercio ni en las tecnologías controladas por terceros, sobre todo por los gigantes tecnológicos estadounidenses. Propone reducir la dependencia en ellas en pro de la soberanía tecnológica, especialmente en los ámbitos donde dicha dependencia puede volverse una vulnerabilidad económica, geopolítica o incluso de seguridad.

No obstante, la experta subraya que es importante no confundir soberanía con autarquía. Bradford se distancia de posturas maximalistas y defiende una visión “más realista y pragmática”, en línea con la Comisión Europea.

Es decir, por apostar por una "autonomía estratégica abierta", que implica desarrollar capacidades propias en aquello que sea posible, y al mismo tiempo diversificar proveedores y alianzas con otras democracias (como Japón, Corea del Sur, Canadá o Australia) para depender menos de un único actor.

“Europa no puede convertirse en una fortaleza tecnológica” y tampoco puede permitirse “dejar a nuestras empresas con tecnologías inferiores”. “Los europeos no van a ganar la carrera de la IA, pero no estoy segura de que sea la más importante: la carrera que deberíamos aspirar a ganar es la de la adopción de la IA y las aplicaciones de IA”, subraya Bradford.

La catedrática menciona la necesidad de colaboraciones público-privadas en esta materia, y de apostar por modelos abiertos o más pequeños, más allá de macromodelos de gran escala. Una IA “confiable”, “coherente con nuestros valores”, ligada a una infraestructura “menos intensiva en energía”, y que “beneficie a nuestra economía en general”.

Competitividad

La tercera estrategia a la que apunta la catedrática de la Universidad de Columbia es fortalecer el ecosistema tecnológico europeo de verdad, en lugar de pensar que todo se arregla desregulando. Bradford -autora de varios libros sobre regulación global, poder digital y gobernanza- es ampliamente conocida por acuñar el concepto de “efecto Bruselas”, que describe cómo las normas de la Unión Europea se expanden globalmente.

“Persiste la idea de que la razón por la que los europeos no han logrado replicar el éxito estadounidense en la creación de poderosas empresas tecnológicas es su excesivo compromiso con la regulación digital. Este análisis del problema es intelectualmente deshonesto, además de incorrecto”, afirma Bradford en el documental Why Europe Matters.

Uno de los momento de la grabación del documental 'Why Europe Matters'.jpg

Uno de los momento de la grabación del documental 'Why Europe Matters'.jpg

A la catedrática le preocupa que, bajo presión geopolítica, Europa esté cayendo en el error de pensar: “de acuerdo, reconsideremos nuestras regulaciones”. Frente a eso, insiste en que “no son las regulaciones digitales las que están frenando a los europeos”, un asunto sobre el que la experta ha estudiado extensamente.

El problema, dice, está en otros cinco elementos del ecosistema que Europa no ha terminado de construir y que son clave para la competitividad. El primero es contar con mercados de capitales más robustos. Unido a ello, un mercado digital más integrado (el llamado “estado 28”), algo crucial dado que, como señala Bradford en el documental, las barreras internas dentro de Europa representan un arancel equivalente al 45-65%.

De la mano de mercados de capitales más sólidos y un mercado único digital va también la atracción de talento. “Así las personas sentirán que pueden crear, financiar y hacer crecer sus empresas en Europa, y expandirse en este mercado”, señala.

“También debemos pensar en la tributación, en las universidades y en los salarios”, añade. Y a la atracción y retención de talento se añaden dos elementos más: repensar las leyes de bancarrota y crear condiciones para que las empresas puedan crecer y escalar.

Democracia

Otro de los pilares del argumentario de Bradford es la necesidad de fortalecer la democracia, también en clave digital. Entre otras cosas, evitando capitular ante el presidente estadounidense: “El único lenguaje que Trump entiende es el del poder y el contrapoder”, dicen en el documental.

“Creo que los europeos ya deberían haber interiorizado que la capitulación no nos lleva a ninguna parte. Si Europa responde con debilidad y sumisión, el mensaje que enviamos es que su estrategia funciona, y los extorsionadores siempre quieren más. Si hoy piden no perseguir a Google, mañana será Apple, luego la Ley de Servicios Digitales, y así sucesivamente. Nada será suficiente”, asegura Bradford.

El video deja muy claro -dice- que este no es el momento de hacer estas costosas concesiones, porque solo debilitarán a Europa en negociaciones futuras. Al contrario -apunta- el foco debe ponerse en preservar su soberanía regulatoria digital, resistir la coerción externa y evitar que su espacio digital quede definido por los intereses de potencias extranjeras o de los gigantes tecnológicos.

¿Qué opciones tiene Europa? “La coerción puede responderse con coerción. Ni siquiera hemos usado el instrumento anticoerción. También puede haber impuestos digitales y barreras de mercado temporales, como impedir que algunas de estas empresas tecnológicas entren al mercado”, afirma Bradford. Apunta que, si bien hay algunas tecnologías -como las militares- a las que Europa no debería renunciar, hay otras que sí son prescindibles. Por ejemplo, las plataformas basadas en el diseño adictivo, que además son reemplazables. “No creo que la vida de los europeos empeoraría sin X”, sostiene la catedrática.

Junto con estas medidas, fortalecer la democracia en clave digital también significa atajar la desigualdad. “La promesa de prosperidad compartida empieza a desvanecerse”, dicen en el documental. ¿Qué hacemos al respecto? “Creo que necesitamos saber asimilar las lecciones de la época dorada del capitalismo y del pensamiento neoliberal sobre los mercados. El comercio mundial sacó a muchos de la pobreza, pero también aumentó las desigualdades. La IA tiene el potencial de acentuar aún más esto, de modo que las ganancias se acumulen desproporcionadamente en ciertos países, empresas e inversores”.

Esto ya se está convirtiendo en un gran problema político, constata Bradford: “Las personas sienten que estas plataformas están destruyendo nuestras relaciones, la salud mental de nuestros adolescentes y nuestro medioambiente, acentuando la crisis de asequibilidad y poniendo en riesgo el empleo. ¿Y dónde están los beneficios?”. Cree que es momento de “mostrar que hay algo ahí para segmentos más amplios de la sociedad”.

Futuro ambicioso

El documental Why Europe Matters aspira a trasladar la necesidad de “abrir un capítulo más ambicioso en el futuro de Europa”, de repensar el Viejo Continente. Esto pasa por “reconstruir sus fuerzas armadas y su economía, y fortalecer su democracia”, según Bradford. Significa tener menos dependencia, más capacidad propia, mejores alianzas, un ecosistema tecnológico europeo más fuerte y la capacidad de defender políticamente sus reglas y su modelo.

Europa llega tarde a algunas carreras, pero no necesariamente a la que más importa ahora. En un contexto de ‘policrisis’, guerra, coerción tecnológica y fragilidad de las cadenas de suministro, es más necesaria que nunca una Europa con un fuerte liderazgo. No doblegarse y apostar, de verdad, por la competitividad: desplegar, escalar y gobernar tecnologías críticas sin poner en riesgo ni la democracia, ni el medioambiente, ni la cohesión social ni la autonomía política.

Este puede ser el momento de Europa si es capaz de convertir su necesidad de seguridad, competitividad y soberanía tecnológica en una estrategia industrial y digital propia. No se trata de imitar a Estados Unidos o China, ni de desregular, sino de construir un ecosistema con más capital, menos fragmentación, mejor adopción y aplicación tecnológica, un refuerzo democrático, y alianzas más inteligentes.

¿Es el momento de Europa? Lo será si está a la altura