DISRUPTORES - EL ESPAÑOL actualiza el mapa completo de estas infraestructuras en nuestro país, que vive su momento más dulce con la 'espada de Damocles' del decreto anunciado por el Gobierno
Hasta la fecha, España atravesaba un momento dulce en el sector de los centros de datos. El fuerte impulso derivado de la expansión de la nube, la inteligencia artificial y la creciente demanda de capacidad de procesamiento y almacenamiento han hecho del país uno de los principales nodos de interconexión de Europa. Una tendencia que está atrayendo inversiones, generando actividad económica y situando a la región como uno de los mercados con mayor potencial para el desarrollo de estas infraestructuras.
Las previsiones de la patronal SpainDC anuncian una inversión de hasta 66.900 millones de euros para 2030. Sin embargo, la cifra acaba de quedar en suspenso debido a la propuesta del Gobierno para endurecer los requisitos de operación de estas instalaciones. Los principales puntos de confrontación: exigir que el 80% de su consumo sea procedente de fuentes renovables, la imposición de una correlación horaria y la obligación de generar 1 MW de energía renovable.
De llegar a puerto, se aprobaría una ley inédita y de las más restrictivas de todo el globo. De hecho, fuentes del sector ya apuntan a que entre el 80% y el 90% de esta nueva inversión ya está en riesgo.
En este contexto, y mientras la industria hace frente común en sus alegaciones, DISRUPTORES - EL ESPAÑOL lanza la ‘III Radiografía de los Centros de Datos en España’. Un trabajo documental, que el lector podrá desgranar en esta infografía interactiva, que actualiza las versiones de 2022 y 2024 con más de un centenar de CPD ubicados por provincias, tipología y nuevas métricas como su preparación para las cargas de trabajo de IA y modo de refrigeración.
Antes de explorar el mapa interactivo y analizar los 103 centros censados en nuestro país -su potencia, ubicación y preparación para la IA-, descubra los fundamentos de estas fortalezas digitales: cómo funcionan por dentro sus salas de servidores, qué sistemas críticos aseguran su actividad ininterrumpida y qué diferencias existen entre los seis grandes modelos que vertebran este mercado estratégico.
Un centro de procesamiento de datos (data center, en inglés) es un espacio físico en el que se congregan multitud de equipos informáticos como servidores, sistemas de almacenamiento, comunicaciones, sistemas de alimentación, etc., para ofrecer servicios digitales, hacia la propia empresa o a terceros.
Estos edificios suelen ser de gran tamaño, constar de distintas salas y gozar de potentes sistemas de refrigeración y seguridad ante incidentes de toda índole.
Los centros de datos se clasifican según su modelo operativo, su escala y el perfil de las cargas de trabajo que albergan:
Explora la distribución de las principales infraestructuras existentes en España. Haz clic y arrastra para moverte por el mapa o utiliza la rueda del ratón y los botones + / − para ampliar.
El mapa de la ‘III Radiografía de los Centros de Datos en España’ evidencia que el mercado español está dejando de ser un territorio reservado a los operadores tradicionales para incorporar nuevos jugadores y modelos de negocio.
Nuevas compañías se suman a un ecosistema cada vez más amplio, con la compra de varios centros de datos repartidos por toda la geografía. Esta diversificación refleja el creciente atractivo de España para localizar infraestructuras capaces de ofrecer conectividad, disponibilidad energética y capacidad de expansión.
En paralelo, el papel de los hiperescalares es cada vez más determinante. La llegada y expansión de las grandes nubes públicas está elevando la demanda de capacidad y favoreciendo la construcción de instalaciones de mayor tamaño, preparadas para cargas de trabajo intensivas como la inteligencia artificial.
El mapa muestra así un mercado que no solo crece en número de centros, sino que también cambia de escala y de naturaleza: junto a las instalaciones tradicionales aparecen infraestructuras concebidas para soportar el crecimiento exponencial de la nube y la computación de IA, con Madrid como principal polo de concentración, pero con una progresiva extensión hacia otros territorios.
Esta transformación también está modificando el perfil de las inversiones. Ya no se trata únicamente de levantar nuevos edificios para alojar servidores, sino de desarrollar infraestructuras críticas con capacidad para absorber una demanda de computación que crece a gran velocidad. La inteligencia artificial está introduciendo nuevas exigencias en materia de potencia, refrigeración, conectividad y densidad de los equipos, haciendo que el tamaño y la capacidad energética de los centros cobren una dimensión hasta ahora desconocida.
Número total de centros censados en cada Comunidad Autónoma de España sobre el total de 103 instalaciones oficiales.
DISRUPTORES desvela las características de más de un centenar de centros de datos de nuestro país. En este mapa interactivo se recogen tanto las instalaciones que están operativas como los proyectos que verán la luz próximamente.
El mapa refleja la creciente capilaridad de los centros de datos en España, aunque con una concentración especialmente marcada en Madrid, principal polo nacional de estas infraestructuras, y una presencia destacada en otros grandes núcleos urbanos y corredores estratégicos.
En total, se identifican 81 centros operativos y otros 22 en desarrollo o previstos, lo que evidencia la expansión de una infraestructura cada vez más esencial para soportar la nube, la inteligencia artificial y la economía digital. Aunque Madrid concentra buena parte de la actividad, el despliegue se extiende por distintos puntos de la Península, además de Canarias.
Número acumulado de centros de datos operativos y proyectados en España según su fecha de puesta en marcha. Pasa el cursor por la línea para ver las incorporaciones de cada año.
La evolución histórica muestra cómo el despliegue de centros de datos en España ha entrado en una fase de fuerte aceleración.
Tras un crecimiento gradual desde finales de los años ochenta, el ritmo se intensifica especialmente a partir de 2020, con la expansión de la nube y la llegada de nuevos operadores y regiones cloud.
La tendencia se dispara entre 2024 y 2025, coincidiendo con el auge de la IA y las cargas de alta densidad, y apunta a un nuevo salto entre 2026 y 2030, con 28 proyectos previstos y la aparición de grandes campus orientados a soportar la creciente demanda de capacidad de computación asociada a la inteligencia artificial.
La disponibilidad de energía se ha convertido en el vector más crítico del sector. De los 103 centros censados en España, DISRUPTORES cuantifica 2.932 MW de potencia registrada, desde pequeñas salas urbanas de conectividad local hasta megacampus de gigavatios concebidos para abastecer la inteligencia artificial.
El acceso y la capacidad de la red eléctrica se han consolidado como el auténtico factor determinante en el mapa de los centros de datos en España. Mientras que las instalaciones tradicionales de colocation y hosting operaban históricamente con demandas moderadas -por debajo de los 15 o 20 MW abastecidos mediante redes de distribución locales-, la irrupción masiva de la computación en la nube y el entrenamiento de inteligencia artificial ha elevado las necesidades de suministro a cotas sin precedentes.
El censo elaborado por DISRUPTORES refleja esta profunda dualidad: frente a los 43 centros censados de escala urbana e intermedia, emergen 19 campus que superan los 20 MW y, de forma muy singular, seis megacampus proyectados que rebasan los 100 MW de potencia unitaria. Proyectos como los de Merlin Properties en Navalmoral de la Mata (con un horizonte de hasta 1.400 MW) o Botorrita (144 MW), Coravel en Villalbilla (206 MW) y Zaragoza (150 MW), Nostrum Evergreen en Badajoz (170 MW) o Echelon-Iberdrola en Madrid Sur (144 MW) ya no se conectan a líneas convencionales, sino que exigen acometidas de muy alta tensión (220 y 400 kV) conectadas directamente a la red de transporte de Red Eléctrica de España (REE).
Esta carrera por el megavatio coincide en el tiempo con la propuesta del Gobierno para regular los requisitos de operación del sector, exigiendo un 80% de consumo renovable con correlación horaria y la obligación de generar 1 MW de energía limpia in situ. Un endurecimiento de las reglas del juego que pone a prueba la capacidad de absorción del sistema eléctrico y que definirá qué proyectos logran finalmente materializarse en el horizonte 2026-2030.
Desglose proporcional exacto de las 103 instalaciones censadas según su modelo operativo y de negocio en España.
El mercado español de centros de datos presenta una clara concentración en las infraestructuras de colocation e intercambio de datos, que representan el 64,1% del total, con 66 de las 103 instalaciones censadas.
Tras ellos, se sitúan los hiperescalares y las instalaciones orientadas a las cargas de IA, con un 19,4% y 20 centros, reflejo del creciente peso de las cargas de inteligencia artificial en la demanda de capacidad.
Por su parte, los centros dedicados a hosting y servicios cloud suponen el 14,6% del mercado, con 15 instalaciones, mientras que las infraestructuras de nube propia y otras tipologías apenas alcanzan el 1,9%.
El reparto evidencia así un ecosistema todavía dominado por los modelos tradicionales de alojamiento e interconexión, pero en el que la computación de alta densidad y la IA ya ocupan una posición relevante y previsiblemente seguirán ganando peso.
Los datos analizados a lo largo de este reportaje dibujan un mercado que crece, se diversifica y cambia de escala. A los operadores tradicionales se incorporan nuevos actores, mientras los hiperescalares impulsan proyectos cada vez mayores y orientados a cargas de trabajo de alta densidad. Madrid mantiene su posición como principal polo de actividad, pero el despliegue comienza a extenderse por otros territorios en busca de suelo, conectividad y, especialmente, disponibilidad energética.
En este sentido, España se encuentra ante un momento de inflexión para su infraestructura digital. Los centros de datos han dejado de ser instalaciones asociadas únicamente al almacenamiento y procesamiento de información para convertirse en una pieza estratégica sobre la que se está construyendo la nueva economía digital. Por otra parte, el país se ha convertido en un caladero de inversión internacional debido a su posición geográfica, sus redes de telecomunicaciones, la generación de energía renovable y su conexión con Europa, América y África.
Sin embargo, todas estas características que hacen de España una región única y con posiciones aventajadas quedan supeditadas al horizonte regulatorio. La inversión -cifrada en 66.900 millones de euros hasta 2030- puede llegar a sufrir una contracción de hasta el 90% si Gobierno y patronal no alcanzan un acuerdo que lime los puntos más conflictivos del borrador del Decreto Real sobre centros de datos.
Ahora mismo, aseguran desde la propia SpainDC en las páginas de este especial elaborado por DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, no solo está en juego la competitividad de España en una industria que se antoja fundamental para el devenir del progreso económico, sino también su mera supervivencia. Sostenibilidad, soberanía y resiliencia son objetivos plausibles que van en consonancia con el discurso de Europa, pero quedan muy difuminados en la que sería, de aprobarse, la norma más restrictiva de todo el mundo.
El volumen de proyectos previstos y el interés de los grandes operadores apuntan a una ventana de oportunidad difícilmente repetible. Aprovecharla exigirá combinar inversión privada, planificación energética, infraestructuras y una estrategia pública capaz de entender que los centros de datos son una de sus infraestructuras fundamentales. El consenso entre todos los actores involucrados en este juego marcará el futuro de una industria que, si no le ponen palos en las ruedas, debería caminar imparable en los próximos años.