Cibertaques a España.

Cibertaques a España. DISRUPTORES Magnific.

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España, tercer país del mundo en amenazas digitales con unos ataques cada vez más dirigidos a manipular a las personas

El auge de ClickFix, el quishing o el fraude mediante NFC muestra cómo los delincuentes ya no se limitan a explotar las vulnerabilidades de los sistemas.

Más información: El mundo de la ciberseguridad se prepara ante el temor de una guerra entre inteligencias artificiales autónomas

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Las claves

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España es el tercer país del mundo con más ciberamenazas, concentrando el 7,43% de la actividad maliciosa digital global.

Los ataques evolucionan y cada vez más buscan manipular a los usuarios mediante ingeniería social, como el malware ClickFix y el "quishing" con códigos QR.

Se detectan nuevas formas de fraude como el uso de tecnología NFC para robar datos de tarjetas bancarias mediante aplicaciones falsas.

Los cibercriminales emplean técnicas sofisticadas, como el ransomware dirigido y el uso de inteligencia artificial para automatizar y ampliar sus ataques.

España es uno de los países donde más ciberamenazas se detectan del mundo. En nuestro país se concentra el 7,43% de la actividad maliciosa, y sólo Japón (10,15%) y Polonia (7,77%) registran una tasa más elevada.

Pero más allá del volumen, uno de los datos más significativos es la forma de estas amenazas: el objetivo de los ciberdelincuentes no es identificar una vulnerabilidad en los sistemas, sino convencer a los usuarios para que les abran sus puertas.

No es una nueva técnica. Lo novedoso es que "los delincuentes las están integrando en todo tipo de ataques", explicó Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de Eset España, durante la presentación del último Threat Report de la compañía.

La confianza que depositan los usuarios en determinados mensajes o sus autores es lo que ha dado vía libre al malware y permite a los atacantes robar datos o acceder a información personal o corporativa.

Algo que se resume en una frase que muchos CISO repiten desde hace años: "En ciberseguridad, las personas son el eslabón más débil". Y esto se está extendiendo a todo tipo de técnicas de ingeniería social.

Más ingeniería social

El mejor ejemplo es ClickFix, que ha crecido un 108% respecto al primer semestre de 2025. Su funcionamiento es sencillo: el usuario cree que está solucionando un problema en su ordenador cuando, en realidad, está ejecutando voluntariamente un código malicioso que instala el malware.

Según Albors, los delincuentes ya no sólo distribuyen estas campañas mediante correos electrónicos, sino que también las posicionan entre los primeros resultados de los buscadores utilizando "técnicas de envenenamiento SEO para atraer a usuarios que buscan resolver incidencias cotidianas".

El mismo patrón sigue el quishing, el phishing mediante códigos QR. En esta modalidad, España representa ya el 17% de toda la actividad registrada en el mundo, sólo por detrás de EEUU (19%).

La tercera gran tendencia es la llegada a España del fraude que aprovecha la tecnología NFC. Los atacantes distribuyen aplicaciones falsas que suplantan a bancos o comercios electrónicos y convencen a la víctima para que acerque su tarjeta bancaria al teléfono con la excusa de verificar una operación.

La información del chip se transfiere a un dispositivo controlado por los delincuentes, que posteriormente pueden utilizarla para realizar pagos o retirar efectivo.

"Por desgracia, vamos a ver cómo este tipo de fraude se incrementa mes tras mes en nuestro país", advirtió Albors, quien señaló además que ya existen redes criminales que comercializan teléfonos con tarjetas robadas previamente cargadas para facilitar este tipo de estafas.

Ataques muy dirigidos y sofisticados

Estos cambios no se limitan a la ingeniería social. Las organizaciones de cibercriminales también están evolucionando.

Albors puso como ejemplo a The Gentleman, un grupo de delincuentes que estudia previamente las defensas de sus víctimas antes de lanzar el ataque. "Primero identifican empresas que puedan pagar el rescate y después comprueban si sus defensas son vulnerables", explicó. Lo que demuestra que las campañas de ransomware están cada vez más dirigidas.

En este ámbito, España se mantiene entre los diez países con mayor actividad de ransomware, aunque por detrás de mercados como Francia, Alemania o Italia, según Eset. Los sectores más afectados siguen siendo el de los servicios y la industria, donde un parón de la actividad incrementa la presión para pagar el rescate.

A esta profesionalización del cibercrimen se suma otro factor: la inteligencia artificial. Sólo entre marzo y mayo, Eset pasó de analizar unos 60.000 AI Skills (pequeños complementos que permiten a los agentes de IA ejecutar tareas concretas) a cerca de 900.000.

De ellos, los identificados como maliciosos crecieron de unos 600 a más de 3.000. Según la compañía, estas herramientas pueden automatizar tareas que van desde la recopilación de información hasta la ejecución de operaciones complejas, ampliando las posibilidades de los ciberdelincuentes.

Sin embargo, Albors introdujo algunos matices respecto al discurso que rodea a esta tecnología y los avances reales: "Hay una parte muy importante de marketing y otra de eficiencia que todavía tenemos que monitorizar", evitando así los mensajes más alarmistas.