Vanesa Díaz, presidenta de SQuA.
“España perdió el tren de la IA, pero en cuántica estamos a tiempo”, alertan desde la primera asociación del sector
Vanesa Díaz, presidenta de la entidad que aglutina a la industria cuántica española, explica a DISRUPTORES sus objetivos y retos sobre una tecnología que todavía "pone los pelos de punta".
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La carrera cuántica coge velocidad. Es un asunto que ya ha salido de laboratorios y universidades para adquirir cierto grado de protagonismo cuando se debate sobre soberanía digital, ciberseguridad o inteligencia artificial.
La competición ya no se libra únicamente en el terreno científico, también se juega en el industrial, el geopolítico y el económico, con Europa tratando de no quedarse atrás frente al liderazgo de Estados Unidos y China. Aunque, de momento, hay más expectativas que despliegues.
En esta nueva carrera tecnológica, España intenta no perder el paso. Compañías como Multiverse Computing han protagonizado en los últimos meses grandes rondas de financiación y acuerdos industriales; y operadores como Telefónica han reforzado sus alianzas en computación y comunicaciones cuánticas.
Dentro de un ecosistema que ya existe, con empresas que llevan trabajando desde hace años con esta tecnología y desplegándola, ha visto la luz la Spanish Quantum Alliance (SQuA).
La nueva Asociación Española de Tecnologías Cuánticas se presentaba esta semana durante Q-Expo en Bilbao, con el objetivo de aunar y coordinar un sector que avanzaba de forma fragmentada.
Hasta ahora, hubs regionales y proyectos independientes trabajaban de forma paralela, pero sin una estructura común detrás.
Formada por más de 50 entidades, entre sus miembros hay empresas especializadas en tecnologías cuánticas, grandes compañías del Ibex-35, telecos, centros de investigación y universidades. La estructura contará además con una Presidencia de Honor encabezada por Valentín García Souto, director de Innovación de Lantik.
"Queremos aglutinar todo el conocimiento de la industria española alrededor de las tecnologías cuánticas"
Al frente de SQuA está Vanesa Díaz, CEO de LuxQuanta, que asume la presidencia provisional de esta organización todavía en fase de construcción. “La intención es aglutinar todo el conocimiento de la industria española alrededor de las tecnologías cuánticas”, explica nada más comenzar su conversación con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.
Un reto que Díaz asume que será complejo, al mismo tiempo que “ilusionante” para todos: “España perdió el tren de la IA, pero en tecnologías cuánticas todavía estamos a tiempo”.
Computación, comunicaciones y sensórica
La ambición es transformar el conocimiento en industria. “Tenemos centros de investigación y universidades muy potentes, pero también empresas especializadas en computación, comunicaciones, criptografía o sensórica; es decir, cubrimos toda la cadena de valor”, añade orgullosa Díaz.
Este combo es, precisamente, lo que hace que nuestro país se posicione con ventaja. “Hay países fuertes en un área concreta, pero en España tenemos capacidad para los tres verticales y eso no es muy habitual”.
"La gente oye 'cuántica' y todavía se le ponen los pelos de punta”
Sin embargo, falta demostrar esa fortaleza con proyectos tangibles.
Díaz insiste mucho en ese trío de ases porque, según explica, la conversación pública suele centrarse exclusivamente en la computación cuántica, cuando las otras dos áreas ya tienen un recorrido mucho más cercano al mercado. “La gente oye 'cuántica' y todavía se le ponen los pelos de punta”, resume.
Vanesa Díaz durante la presentación SQuA esta semana en Bilbao.
“La computación está empezando a tener capacidad suficiente para hacer cosas relevantes, pero hay otras áreas mucho más maduras comercialmente”, sostiene. De hecho, en lo que ya existía consenso es en que todavía se encuentra lejos de un uso empresarial generalizado.
“La criptografía cuántica, por ejemplo, ya se está vendiendo y facturando millones. Y en sensórica también hay aplicaciones reales”, asegura.Y ahí es donde el sector empieza a aterrizar algunos de sus casos de uso más concretos.
“En el momento político actual, estas tecnologías son un activo estratégico importante”
Las comunicaciones cuánticas se están utilizando para reforzar la protección de comunicaciones digitales; los centros de datos y las telecos exploran cómo integrar estas tecnologías en infraestructuras críticas; y la banca analiza aplicaciones relacionadas con optimización o monitorización avanzada.
También los gobiernos están acelerando el interés por este ámbito, especialmente en áreas ligadas a ciberseguridad y defensa. “En el momento político actual, estas tecnologías son un activo estratégico importante”, señala Díaz.
En busca de inversión
Por delante quedan muchos retos: coordinación, transferencia tecnológica, industrialización o talento. Pero el más duro es, sin duda, la financiación.
“Aquí es fundamental la coinversión público-privada. El Gobierno está intentando remar y facilitar inversión en I+D, pero la parte privada es clave porque es la que termina actuando como punta de lanza”, apostilla la presidenta.
“Tenemos que aprender a transformar la investigación en industria"
En este sentido, cree que tanto España como Europa deberían ser más valientes, sobre todo para las empresas que trabajan en hardware y que necesitan “millones de euros” solo para equipamiento. Una barrera que limita la competitividad de estas compañías. “En Estados Unidos son mucho más agresivos, se tiran antes a la piscina y con inversiones más potentes”, afirma con un cierto tono reivindicativo.
La dificultad no afecta únicamente a las startups. Díaz insiste en que también universidades y centros de investigación necesitan más recursos para acelerar desarrollos y, sobre todo, evitar que el conocimiento generado en España acabe fuera. “Tenemos que aprender a crear más spinoffs y a transformar investigación en industria”, defiende.
Coordinar un ecosistema disperso
SQuA empezó a gestarse cuando el Gobierno preparaba la Estrategia Nacional para Tecnologías Cuánticas. Para desarrollarla, se organizaron varias mesas y consultas donde empezaron a interactuar todos los actores del ecosistema. En paralelo, surgió la idea de crear una asociación en la que confluyeran iniciativas que hasta ahora avanzaban por separado.
“Lo más difícil y lo más bonito va a ser coordinar todas esas cabezas”, reconoce Díaz. “Hay muchísimo conocimiento junto, pero también diferentes intereses y velocidades”, añade tras una pausa.
“Hay mucho conocimiento junto, pero también diferentes intereses y velocidades”
La organización se articulará alrededor de ocho grupos de trabajo liderados por expertos de distintas áreas. Uno de ellos estará centrado en identificar casos de uso y tendencias de mercado: “Se trata de que el conocimiento llegue a las empresas y termine materializándose en riqueza y empleo”.
Otros grupos abordarán transferencia tecnológica, educación y talento, ecosistema industrial, coordinación nacional, financiación o innovación estratégica. La asociación también quiere trabajar en su uso dual y defensa, un terreno que gana peso dentro de las estrategias tecnológicas europeas.
Ambición europea
Esta asociación, además, nace con vocación internacional. La presentación oficial se realizó durante un evento organizado por el Quantum Industry Consortium, una de las principales asociaciones europeas del sector. “Ya estamos hablando con organizaciones similares de otros países y construyendo relaciones. Esto también tiene mucho trabajo de embajada, porque necesitamos coordinarnos a nivel europeo”.
El objetivo es que España logre tener voz propia dentro de esta carrera tecnológica donde Europa todavía intenta pujar por la soberanía frente a las apuestas de Estados Unidos y China.
Mientras tanto, SQuA todavía está construyendo su propia estructura interna. “Ahora mismo lo más difícil va a ser arrancar la maquinaria”, admite Díaz.
Pero Díaz también transmite la ilusión de estar asistiendo al nacimiento de una industria con identidad propia. “Nunca me ha gustado competir”, concluye. “Me interesa más pensar que, si colaboramos, podemos hacer algo increíble entre todos”.