Miguel Sánchez Galindo, director general de DigitalES.
La Administración Pública avanza hacia una IA transparente, ética y al servicio de la ciudadanía
Lanzar servicios ágiles y sencillos y que realmente mejoren la interlocución de los ciudadanos con el sector público es la premisa bajo la que ha de moverse el desarrollo tecnológico, según se ha recogido en un evento organizado por DigitalES.
Más información: Solo una de cada tres empresas conoce la existencia de la Carta de Derechos Digitales
Trazar una hoja de ruta en torno a la inteligencia artificial y su vertiente generativa exige, para alcanzar el éxito, muchos requisitos que trascienden a las vicisitudes técnicas de la tecnología. Más si llevamos el caso al sector público, donde ingredientes como la transparencia, la responsabilidad, la ética y la trazabilidad tienen que ser llevados al extremo para cumplir no solo con la normativa vigente -como el AI Act europeo-, sino también con las demandas y necesidades de la ciudadanía.
El personal de a pie reclama sencillez en el acceso y en la interlocución con las administraciones y saber exactamente qué procesos está realizando y cómo se están tratando sus datos.
Bajo estos preceptos se celebró la semana pasada la tercera edición del evento ‘Inteligencia artificial al servicio de la ciudadanía’, organizado por la patronal DigitalES. Un encuentro que sirvió para poner en órbita retos y funcionalidades desplegadas en sectores críticos como justicia, defensa y urbanismo, y para hacer una llamada a la acción en la colaboración público-privada.
Miguel Sánchez Galindo, director general del organismo, recordó que, a pesar de los desafíos, Madrid y España lideran varios índices de digitalización a nivel continental, aportando un 33% de valor añadido a sus arcas. No obstante, argumentó: “Hay que seguir desarrollando tecnología con propósito para impactar positivamente en la sociedad […] Hablamos de un reto tan importante como que las oportunidades lleguen a todos”.
“Hace cuatro años empezamos a trabajar en inteligencia artificial y posteriormente elaboramos el ‘Libro blanco de la inteligencia artificial generativa”, prosiguió. “Pero el avance es tan rápido que tenemos que ir actualizándonos casi cada semana”.
IA como palanca de competitividad y bienestar
En este sentido, Miguel López-Valverde, consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, expuso que la IA ya no es una promesa lejana o abstracta, solo para el beneficio de unos pocos. “Es algo que ya está cambiando la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos”.
Para el político, esta tecnología es una palanca de productividad para las empresas y de bienestar para los ciudadanos. Por ello, indicó, el Ejecutivo trabaja identificando necesidades reales y desarrollando casos de uso con la participación de las organizaciones privadas. “Tenemos que innovar de forma segura, ética y conforme a la normativa. Y para ello, también hay que potenciar la creación y desarrollo de centros, startups y compañías tecnológicas”.
Miguel López-Valverde, consejero de Digitalización de la Comunidad Autónoma de Madrid.
De hecho, el Gobierno regional acaba de lanzar hace escasos meses el anteproyecto de Ley de Administración Digital e Inteligencia Artificial (LADIA) para establecer un marco de juego que se adapte a todos estos ingredientes.
El documento se alinea con prerrogativas europeas como la Ley de Servicios Digitales (DSA, de sus siglas inglesas) o el propio AI Act, con un enfoque humanístico para, entre otras particularidades, poder realizar trámites con la Administración en menos de cinco minutos y fomentar la implementación de agentes para la comunicación directa.
“La IA útil es la que resuelve problemas reales y se acerca a la cotidianidad”, añadió López-Valverde. “Tenemos que operar con responsabilidad y otorgando oportunidades a partes iguales. En un entorno complejo, esta tecnología no sustituye a las personas, sino que las complementa y amplifica sus habilidades. Solo tiene sentido si mejora nuestra vida de forma tangible”.
Transparencia en la interlocución con la ciudadanía
Durante la jornada, participaron otros integrantes destacados del sector público como Salvador Estevan, director de Administración Digital de la Agencia Estatal de la Administración Digital. El directivo quiso poner en valor el papel de España dentro del “ambicioso” camino que ha decidido emprender Europa.
En números, España es la geografía número 17 del mundo en cuanto a digitalización, según Naciones Unidas. Y, el 80% de la población entre 16 y 74 años ya ha interactuado con las administraciones por internet.
“Este grado de adopción no llega por ciencia infusa”, dijo. “Es el resultado de contar con cimientos claros e infraestructuras compartidas; de apostar por la gobernanza del dato. Es aquí cuando la agencia cobra sentido: en que la digitalización sea una suma de proyectos que creen sinergias y aporten valor de manera coherente, escalable y medible”.
En su opinión, esta nueva era no abarca tanto temas técnicos como “infraestructura democrática”, lo que va a permitir prestar servicios “fiables, con derechos, proactivos y eficientes”. “Digitalizar es hacer que lo público sea más ágil y justo. No se nota cuando una administración digital funciona, sino cuando no lo hace o un trámite sencillo tarda semanas”.
Salvador Estevan, director de Administración Digital de la Agencia Estatal de la Administración Digital.
Por su parte, Concepción Campos, presidenta del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, puso de manifiesto que la inteligencia artificial ya está en prácticamente todos los procesos de la gestión pública, pero no siempre con la transparencia y el control adecuados, teniendo en cuenta que hablamos de ámbitos de “alto riesgo” como el sanitario.
“Creo firmemente en la tecnología, aunque siempre con sentido. La transparencia debe ser fundamental en nuestro esquema y el reglamento comunitario así lo recoge”, concluyó.