Nuria Ávalos Villamor, Directora General de IndesIA

Nuria Ávalos Villamor, Directora General de IndesIA

España ENTREVISTA

Nuria Ávalos (IndesIA): "Tenemos dos velocidades en IA: las grandes están listas, las pymes no saben cómo empezar"

La responsable de la alianza IndesIA alerta de las barreras culturales, de talento y financiación que frenan la adopción de la inteligencia artificial en el tejido productivo más pequeño.

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En los últimos años, el término 'inteligencia artificial' ha dejado de sonar a ciencia ficción para convertirse en una prioridad estratégica en buena parte de las grandes industrias españolas. Pero que esa transformación ocurra de forma real, con impacto tangible y escala, no es tarea sencilla.

De eso se encarga IndesIA, una alianza pionera que reúne a pesos pesados como Repsol, Telefónica, Microsoft, Airbus o Ferrovial, con el objetivo de acelerar la adopción de la IA en el tejido productivo nacional. Al frente de esta iniciativa está Nuria Ávalos, economista de formación, con una larga trayectoria en innovación y digitalización empresarial.

Ávalos conoce bien tanto el mundo de la gran empresa como el de la consultoría tecnológica. Tras empezar su carrera en Deloitte, se incorporó a Repsol, donde lleva más de una década liderando proyectos ligados a la aplicación práctica de tecnologías emergentes. Desde allí ha promovido consorcios digitales, impulsado colaboraciones entre sectores y ganado experiencia internacional en la gestión de ecosistemas complejos. Actualmente compagina su labor en IndesIA con la vicepresidencia del hub español de Gaia-X, el gran proyecto europeo para construir una economía del dato soberana y segura.

En entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, Nuria Ávalos explica por qué la inteligencia artificial puede ser clave para la supervivencia de la industria, qué barreras siguen frenando su adopción en España y qué papel deben jugar las pequeñas empresas en esta transformación. También hay espacio para hablar de colaboración, de talento y de esa otra revolución silenciosa: la de quienes trabajan, desde dentro, para que la tecnología deje de ser promesa y se convierta en ventaja real.

Pregunta: ¿Cómo veis desde IndesIA el desarrollo de la inteligencia artificial en la industria española? ¿Estamos maduros o seguimos en fase de pruebas?

Nuria Ávalos: Yo creo que en España tenemos dos velocidades. Por un lado, las grandes empresas, muchas de las que están en IndesIA, llevan ya tiempo trabajando con inteligencia artificial, aunque no siempre se haya llamado así. Hablamos de años utilizando datos en fábricas, complejos industriales… y ahí sí estamos demostrando productividad real. Algunas han desplegado herramientas masivamente entre sus empleados, para que las utilicen y exploren cómo pueden mejorar. Ahí estamos a nivel de competición internacional.

Pregunta: ¿Y la otra velocidad?

Ávalos: La de las pymes, que son el 99% del tejido empresarial español. Muchas medianas y también grandes empresas que aún no saben cómo empezar. No es solo desconocimiento: tienen que levantar la persiana cada día, y no tienen tiempo ni recursos para dedicar a pensar en innovación. Cuando nos sentamos con ellas, las barreras que nos plantean son culturales —aunque tengan pocos empleados—, falta de financiación para probar cosas nuevas, y necesidad de formación muy específica. Por eso en IndesIA intentamos acercarles soluciones ya probadas, que sepan que funcionan, y facilitar plataformas usables desde entornos seguros, como nubes privadas asequibles.

Pregunta: En ese contexto, ¿cómo abordáis desde IndesIA el reto del dato? Porque sin una buena economía del dato, la IA se queda coja.

Ávalos: Totalmente. Y ahí estamos viendo que cuando las empresas entienden para qué sirve el dato, es cuando de verdad se preocupan por capturarlo bien. La IA está tirando del dato, y eso es positivo. Hay casos muy concretos: una pyme cervecera, por ejemplo, que nos decía que no tenía muchos datos… hasta que quiso mejorar la climatización y se dio cuenta de que ni el motor que tenía servía para medir lo que necesitaba. Es decir, la necesidad de dato surge cuando ves una aplicación real. Todavía hay muchas empresas que comunican datos a mano, y no saben muy bien para qué los están recogiendo.

Pregunta: ¿Qué papel juega el sector público en todo esto? ¿Faltan ayudas o estándares?

Ávalos: La pyme necesita mucha ayuda. Hay falta de acceso a la financiación y también falta de claridad en los productos disponibles. Hay convocatorias y dinero, pero los estándares aún no se han consolidado. Eso genera indefinición: no sabes a qué atenerte. También falta motivación: ¿qué gano yo compartiendo mis datos? Sin ese incentivo claro, cuesta crear ecosistemas de compartición. En las grandes empresas estamos más acostumbrados a compartir, pero porque hay procedimientos mucho más establecidos y objetivos definidos.

Pregunta: ¿Y sobre la inteligencia artificial generativa? ¿Qué impacto real está teniendo en la industria?

Ávalos: Se habla mucho de la IA generativa, pero aún no se ve un impacto claro a gran escala. Hay muchos debates: sobre el futuro del trabajo, sobre el rol de los trabajadores, sobre cómo supervisar modelos no entrenados de forma clásica… Es un terreno con muchas aristas. Lo que sí creo es que veremos agentes trabajando en paralelo, varias inteligencias artificiales operando con personas en distintos puestos. Pero para eso primero hay que pasar por fases previas: automatizar, robotizar, ordenar la información. Si no se ha hecho eso antes, no puedes aplicar bien la IA generativa.

Pregunta: Con tanto cambio tan rápido, ¿cómo se plantea una empresa industrial cuándo subirse a la ola adecuada?

Ávalos: Ese es un dilema real. Antes pensabas en inversiones a 50 años. Ahora no puedes planificar así. Hoy te pones con un copiloto y a los dos días ya tienes que cambiar. Las barreras de entrada son pequeñas, sí, pero hay muchas dependencias: de proveedores, de precios… Por eso muchas empresas están adoptando una postura de empezar a trabajar, posicionarse, y estar listas para cuando todo se estabilice.

Pregunta: ¿Qué opinas sobre la dependencia tecnológica que tenemos en Europa respecto a modelos en la nube o plataformas fuera del continente?

Ávalos: Es un tema importante. La legislación europea está intentando avanzar en esa dirección, para tener autonomía. Pero se está haciendo poco a poco. La clave será ver cómo se flexibiliza la normativa, cómo se adapta la ley a esta nueva realidad digital sin perder control.

Pregunta: Otro de los retos clave es el talento: hay que formar a los nuevos perfiles, pero también reeducar a los trabajadores actuales. ¿Cómo se afronta ese doble desafío?

Ávalos: Lo más importante es reeducar al personal que ya está, porque es el que conoce los procesos, el negocio. Atraer talento nuevo también es necesario, porque aporta otra visión, pero sin perder de vista a quienes ya están dentro. En muchos casos, lo esencial es convencer a los dueños, a los jefes, de que esto merece la pena. Hay que dejar que la gente pruebe, que experimente. La tecnología debe acompañar al negocio, no al revés.

Pregunta: Y en todo esto, ¿qué papel le queda al CIO?

Ávalos: Crítico. Tiene que liderar la función de gobierno, decidir qué herramientas se prueban y cómo se integran. Eso no ha cambiado. Lo que pasa es que ahora el CIO tiene que estar más pegado al negocio, entenderlo profundamente, y al mismo tiempo tener esa visión tecnológica. Es un rol clave para identificar qué problemas tienen solución tecnológica real.

Pregunta: Y ya por último, ¿cómo te imaginas el estado de la inteligencia artificial industrial en España de aquí a cinco años?

Ávalos: Pues sinceramente, no soy capaz de visualizarlo. Esta ola va más rápido de lo que somos capaces de razonar. Las empresas se están moviendo ya a un ritmo que no permite planificaciones a cinco años. Como mucho, a tres. Lo que sí es seguro es que vamos a necesitar energía accesible, sostenible y suficiente para todo esto. Porque sin energía, no hay transformación digital posible.