Una oficina de empleo, en Madrid.

Una oficina de empleo, en Madrid. Europa Press.

Política Digital

El empleo ante la inteligencia artificial: el recorte de perfiles júnior y tecnológicos ya se nota en las empresas

Un 22% de las empresas congela la contratación de perfiles de entrada por la IA, pese a que solo el 20% obtiene un valor real de la tecnología, exponiéndose a crisis de sucesión y de pérdida de conocimiento heredado.

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Las claves

Las claves

El 22% de las empresas tecnológicas ha frenado la contratación de perfiles júnior por la automatización de tareas simples mediante inteligencia artificial.

La paralización de la incorporación de talento joven puede generar una escasez de profesionales experimentados y primas de contratación superiores al 15% para 2030.

Estados Unidos y Reino Unido muestran resistencia en la oferta de empleo tecnológico, mientras Norteamérica lidera el fenómeno del onshoring.

A pesar del enfriamiento general, la demanda de especialistas en inteligencia artificial, big data y ciberseguridad sigue en aumento, especialmente en EE.UU. e India.

La acelerada penetración de la inteligencia artificial generativa está resquebrajando los cimientos del mercado laboral en las corporaciones tecnológicas. Según los datos recopilados por la consultora Gartner, el 22% de las organizaciones ha detenido la contratación de perfiles júnior o de entrada debido a la automatización de tareas sencillas por parte de la IA.

Este fenómeno coincide con un enfriamiento general de las contrataciones en el sector tecnológico: la firma GlobalData acaba de revelar que las ofertas de empleo globales disminuyeron un 2,3% en el segundo trimestre de 2026 en comparación con el trimestre anterior.

Aunque son datos internacionales sin desglose nacional, la situación es perfectamente trasladable a nuestro país, como confirman numerosos expertos y directivos consultados por DISRUPTORES - EL ESPAÑOL. Recordemos que, en España, la economía digital ya representa el 27% del PIB nacional y moviliza más de 455.300 millones de euros.

No en vano, las corporaciones están cayendo en la tentación de recortar su cantera humana en busca de una eficiencia fementida, una estrategia que amenaza con transformarse en una severa deuda demográfica y operativa a finales de la década, similar a las apresuradas olas de despidos de las big tech en el periodo 2022-2023 que posteriormente derivaron en una costosa recontratación de urgencia.

La ironía de este repliegue radica en que se ejecuta a ciegas, en un momento en el que el retorno real de la inteligencia artificial es todavía incipiente. Siguiendo con las cifras de Gartner, mientras que el 95% de las organizaciones admite haber implementado soluciones de IA durante el último año en un tráfago de anuncios corporativos, apenas una de cada cinco (el 20%) ha logrado obtener un valor transformacional o significativo de estas herramientas.

Pero, a nadie se le puede escapar que al automatizar esas tareas de baja complejidad -como la transcripción de actas, la extracción de datos o el soporte informático básico-, las empresas eliminan precisamente los escalones formativos indispensables para el aprendizaje de los recién graduados.

La congelación del talento de entrada disparará las primas de contratación en el horizonte de 2030

Los ahorros de costes que hoy celebran los departamentos financieros al congelar la contratación júnior podrían convertirse en pasivos financieros en los próximos años.

En ese sentido, la consultora estima que, para el año 2030, el 75% de las organizaciones de sectores intensivos en logística y cadena de suministro que pausen la incorporación de talento joven se verán obligadas a pagar primas de contratación de al menos el 15% para conseguir profesionales de experiencia media en el mercado externo. Y es que, al eliminar la formación interna, las compañías rompen el ciclo de sucesión natural, viéndose forzadas a competir por perfiles ya experimentados en un mercado laboral ya desabastecido.

Es, a todas luces, una ruptura insalvable y un nuevo entorno en el que los enfoques de desarrollo tradicionales ya no son suficientes ante el impacto sobredimensionado de la inteligencia artificial. Por ejemplo, las organizaciones no pueden depender de la acumulación gradual de habilidades a través del trabajo rutinario. En su lugar, defienden los analistas, deben proporcionar las estructuras de soporte que permitan a los empleados de carrera temprana operar eficazmente en roles más complejos y que requieran mayor juicio.

El repliegue geográfico norteamericano se consolida

Si bien el fenómeno es global, no podemos obviar el componente geoeconómico en la ecuación, en tanto que este enfriamiento del mercado laboral no se distribuye de manera uniforme.

De acuerdo a las cifras de GlobalData, algunas economías de la OCDE muestran una notable resistencia. Es el caso de los Estados Unidos y el Reino Unido, donde las ofertas crecieron ligeramente, o de los Países Bajos, impulsados por el gasto público y el consumo familiar. Asimismo, Norteamérica destaca como la única geografía donde aumentó el fenómeno del onshoring, es decir, la concentración de ofertas de trabajo en territorio doméstico, mientras se reducía la proporción de contrataciones fuera de sus fronteras. Si es efecto de las políticas proteccionistas de Donald Trump o no ya es otro menester.

Por áreas de actividad, y siempre con este escenario restrictivo como telón de fondo, la propia inteligencia artificial, el big data y la ciberseguridad continúan liderando las áreas con mayor demanda tecnológica, con Estados Unidos e India al frente de las vacantes dedicadas a la IA generativa.

Son las dos naciones protagonistas -con permiso de China- en una carrera armamentística de infraestructura que requiere no solo tarjetas gráficas de Nvidia o nubes de hiperescalares, sino personal capacitado para gestionarlas.

En cualquier caso, las previsiones de Gartner apuntan a que la balanza neta de empleo volverá a terreno positivo a partir de 2028 por la propia maduración de los ecosistemas inteligentes. Pero, la cuña de años que media hasta entonces amenaza con descabezar la estructura organizativa de las compañías y nada anticipa que las empresas vayan a superar su renuencia a formar y capacitar a sus profesionales para coexistir de manera eficiente con las nuevas herramientas informáticas.

Hay visiones optimistas

El baile de cifras y previsiones es constante en el sempiterno debate sobre empleo e IA. Mientras Gartner y GlobalData ofrecen la perspectiva más negativa, otro informe de Oxylabs recoge nada menos que 850.000 anuncios de empleo tecnológico publicados en Estados Unidos entre enero de 2025 y marzo de 2026.

AWS aparece en el 30% de las ofertas, por delante de Azure (24%), Git (21%), Excel (15%), GCP (14%), Kubernetes (14%) y Docker (13%). Casi el 42% de las vacantes exige conocimientos de al menos una gran plataforma cloud, mientras que las herramientas de infraestructura y almacenamiento concentran el 47% de todas las menciones, frente al 30% de DevOps y el 18% de analítica y business intelligence.

El estudio también muestra un repunte de la contratación tecnológica pese a los despidos del sector: el primer trimestre de 2026 concentró el 39% de todas las ofertas analizadas, 3,7 veces más que en el mismo periodo de 2025. Ingeniería de software acaparó el 38% de los anuncios, seguida de Data Science e IA/ML y gestión tecnológica, con un 14% cada una, y DevOps y cloud, con un 12%.