Miguel López-Valverde, consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid.

Miguel López-Valverde, consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid. DISRUPTORES

Opinión

El fracaso digital del Gobierno

Miguel López-Valverde
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La España real no habita en las infografías de la Moncloa ni en los discursos rimbombantes que el ministro Óscar López prodiga en los certámenes estivales. La España real es la de nuestros empresarios, nuestras startups y nuestra industria, que acuden a Santander año tras año esperando encontrar política industrial y solo reciben una dosis insoportable de propaganda y triunfalismo.

Pero ayer la escena ha vuelto a ser dantesca: la industria tecnológica patria suplicando seguridad jurídica, agilidad institucional y libertad para competir, mientras el ministro del ramo saca pecho y vende como "ambición digital" lo que no es más que un alarmante ejercicio de inmovilismo maquillado.

El Gobierno ha convertido la gestión tecnológica en una feria de vanidades. El gran 'anuncio' con el que el señor López pretendía deslumbrar al sector no ha sido una reforma fiscal competitiva, ni un plan de simplificación administrativa, ni la resolución de los cuellos de botella que asfixian a nuestras empresas. Ha sido un 'atlas' de la inteligencia artificial. Es decir, un catálogo publicitario para apropiarse de proyectos del pasado y enmascarar un presente paralizado. Precioso encuadernado, nula utilidad ejecutiva.

La realidad del sector, al margen de la ficción ministerial, es desoladora.

El fracaso estrepitoso del PERTE Chip: prometieron 12.000 millones de euros de fondos europeos y una gran fábrica de semiconductores que iba a colocar a España en la vanguardia geopolítica. Tras la espantada de Broadcom y el evidente fracaso de su gestión, la respuesta del Ministerio es cambiar la portería a mitad de partido. Como la fábrica no está, ni se la espera, ahora nos dicen que el objetivo nunca fue ese y nos venden la 'fotónica'. Una vergonzosa huida hacia adelante para no admitir que la inmensa mayoría de los fondos sigue sin ejecutarse o durmiendo en el cajón de la SETT.

Tenemos proyectos fantasma e irrelevancia internacional. El modelo público ALIA languidece sin resultados tangibles, los fondos europeos se agotan entre incertidumbres, tras años de 'dopaje' presupuestario sin retorno estructural, y España sigue siendo un actor residual en el tablero global de la IA. Eso sí, el ministro se atreve a dar por adjudicada una gigafactoría europea cuya candidatura ni siquiera se ha presentado formalmente. Vender la piel del oso antes de cazarlo es la única especialidad que domina este Ejecutivo.

Como bien han recordado estos días, tanto las empresas tecnológicas como la patronal, el verdadero drama del tejido productivo español es la maraña burocrática. Este Gobierno cree que innovar es legislar. Han creado un auténtico bosque regulatorio que ahuyenta el capital, castiga al emprendedor y paraliza la inversión. Mientras competidores globales avanzan a velocidad de crucero, aquí pretendemos hiperregular lo que ni siquiera hemos sido capaces de desarrollar.

Nuestra industria no necesita tutorización ideológica, ni limosnas en forma de subvenciones opacas y de lenta tramitación. Lo ha dicho el propio sector privado con una claridad que debería sonrojar a cualquier gobernante: "No queremos limosnas, sino que nos dejen trabajar".

Lo que la economía digital española exige es un Gobierno serio. Una Administración que ejerza de cliente tractor y no de obstáculo burocrático; una política estratégica alineada con Europa que incentive la inversión privada en lugar de penalizarla; y, sobre todo, menos propaganda y más gestión.

España tiene el talento, la infraestructura de conectividad y la ambición empresarial necesarias para liderar la revolución digital. Lo único que le sobra a este país es un Ministerio instalado en la autocomplacencia, que confunde la política industrial con un titular de prensa y la soberanía digital con un castillo de naipes. Menos humo, señor López, y más respeto a quienes crean riqueza en este país.

*** Miguel López-Valverde es consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid.