Foto Ángela Pumariega, Ángela Pumariega, vicealcaldesa de Gijón y concejala de Economía, Empleo, Turismo e Innovación.

Foto Ángela Pumariega, Ángela Pumariega, vicealcaldesa de Gijón y concejala de Economía, Empleo, Turismo e Innovación. DISRUPTORES

Opinión APTE / LOS PARQUES APORTAN

Cuando la innovación se convierte en el foco

Ángela Pumariega
Publicada

Durante demasiado tiempo, hablar de innovación en España ha sido sinónimo de aspiración. Hoy, en cambio, debe ser sinónimo de decisión. En un contexto global marcado por la competencia tecnológica, la transición ecológica y la carrera por el talento, las ciudades tenemos la responsabilidad -y la oportunidad- de convertir el conocimiento en desarrollo económico sostenible.

La innovación no sucede de manera espontánea ni puede improvisarse. Requiere visión, gobernanza y, sobre todo, entornos que la hagan posible. Entornos donde la ciencia se traduzca en soluciones, donde la empresa encuentre aliados y donde el talento vea futuro. El verdadero debate ya no es si debemos innovar, sino cómo construimos los lugares donde la innovación ocurre.

Nuestro país ha avanzado de forma notable en generación científica y capacidad investigadora. Universidades, centros tecnológicos y grupos de I+D producen conocimiento de alto valor en ámbitos clave para el futuro: digitalización, nuevos materiales, energía, biotecnología o ciencias del mar. Sin embargo, el gran reto sigue siendo el mismo: la transferencia.

Transferir conocimiento no es solo patentar o crear spinoffs. Es lograr que la investigación se convierta en actividad económica, en empleo cualificado y en competitividad industrial. Es reducir la distancia -todavía existente- entre el laboratorio y el mercado. Y para ello hacen falta intermediarios, espacios de colaboración y una cultura compartida entre ciencia y empresa.

Las administraciones públicas debemos actuar como facilitadoras de ese proceso: simplificando, conectando, acompañando. No sustituyendo al mercado, sino ayudando a que el conocimiento fluya y escale.

La experiencia demuestra que los territorios más innovadores no son necesariamente los más grandes, sino los que han sabido articular ecosistemas coherentes, con identidad y estrategia. Un caso de éxito desde hace años ya, lo encontramos en nuestra ciudad, Gijón, con su Milla del Conocimiento Margarita Salas.

En regiones con tradición industrial como la nuestra, con una buena base científica y con vocación y talento tecnológico, la innovación no parte de cero. Parte de reinterpretar su historia productiva a la luz de los nuevos desafíos. Industria avanzada, digitalización, transición energética o economía azul no son conceptos aislados, sino piezas de un mismo modelo: uno que combina conocimiento, sostenibilidad y valor añadido.

Los entornos de innovación del futuro no serán simples concentraciones de empresas. Serán espacios vivos de transferencia, donde convivan startups, pymes, grandes compañías, investigadores y administración. Donde se experimente, se colabore y se escale. Donde el metro cuadrado importe menos que las conexiones que genera.

Además, en los territorios vinculados históricamente al mar, como Gijón, la economía azul emerge asimismo como una oportunidad de innovación transversal: energías marinas, logística inteligente, biotecnología, nuevos materiales, digitalización portuaria o soluciones para la sostenibilidad de los ecosistemas... Sectores donde la colaboración entre ciencia, empresa e instituciones es imprescindible, y donde la transferencia de conocimiento marca la diferencia.

Pero, a pesar de todo esto, no hay innovación ni crecimiento sin talento. Y no hay talento sin proyecto vital. Formar, atraer y fidelizar talento exige actuar de manera integral: despertar vocaciones científicas y tecnológicas desde edades tempranas, ofrecer oportunidades profesionales atractivas y construir ciudades donde sea posible desarrollar una carrera innovadora sin renunciar a calidad de vida, es indispensable, y Gijón, cumple con todo esto.

La próxima década será decisiva para Europa y para España. Eso implica apostar por entornos de innovación más ambiciosos, más abiertos y más conectados. Implica facilitar que el conocimiento circule, que las ideas crezcan y que el talento encuentre razones para quedarse y volver.

Porque innovar no es solo crear futuro, es decidir dónde, cómo y con quién queremos construirlo.

***Ángela Pumariega, vicealcaldesa de Gijón y concejala de Economía, Empleo, Turismo e Innovación