Mateo Valero y Antonio Rubio.

Mateo Valero y Antonio Rubio. DISRUPTORES

Opinión ESPAÑA, NACIÓN CHIP

Sin chips no hay paraíso

Mateo Valero Antonio Rubio
Publicada

En los últimos años los chips han pasado de ser un componente invisible de nuestros dispositivos electrónicos, a convertirse en uno de los activos estratégicos más importantes del siglo XXI. De ellos dependen la inteligencia artificial, las telecomunicaciones, la automoción, la defensa o las infraestructuras críticas.

La soberanía y la autonomía tecnológica se han convertido en objetivos irrenunciables para los países más desarrollados alrededor del mundo. En un contexto global marcado por restricciones de exportación, guerras comerciales y tensiones internacionales, tener capacidad propia para diseñar y fabricar procesadores o chips se vuelve tan necesario como tener energía o alimentos.

El diseño de los chips más avanzados ha estado en manos de unas pocas empresas globales que controlan la arquitectura de sus componentes (Intel, AMD, ARM, NVIDIA…), y de otro grupo, aún menos numeroso, que controla los procesos de fabricación (TMSC, Samsung,…). En este contexto, Europa produce menos del 10% de los chips que consume y depende, en gran medida, de Asia y Estados Unidos.

En una apuesta por revertir esta situación, en 2022 la Comisión Europea impulsó la European Chips Act, y ahora se están ultimando los detalles para su continuación (Chips Act 2.0). Una iniciativa estratégica destinada a movilizar más de 43.000 millones de euros hasta 2030, orientada a reforzar la soberanía tecnológica y la autonomía industrial del continente. Las previsiones estiman que la cadena de valor europea de los semiconductores alcanzará unos ingresos de 149.000 millones de euros en 2030.

En general las empresas (Intel, ARM, AMD) protegen sus diseños mediante licencias, pero el estándar RISC-V desarrollado en la universidad, es abierto y cualquiera puede hacer un diseño compatible libremente. El valor diferencial de esta posibilidad es que permite a cualquier startup, universidad o centro de investigación diseñar procesadores RISC-V sin coste de propiedad intelectual, favoreciendo la innovación y reduciendo las barreras de entrada a la tecnología para los distintos actores del ecosistema industrial y académico.

Existen en el mercado global millones de dispositivos RISC-V, mayoritariamente en equipos de consumo como electrodomésticos, pero la tecnología RISC-V ha dejado de ser únicamente para dispositivos de bajo coste. Hoy por hoy empieza a ser una arquitectura estratégica para la automoción, edge AI, aceleradores de IA, data center/altas prestaciones y espacio/defensa. Al ser una arquitectura abierta, permite auditar su seguridad, adaptar su consumo energético y fomentar la investigación en nuevos paradigmas computacionales. Los dispositivos son más seguros, eficientes y accesibles. Se fortalece una economía más innovadora, con empresas que no dependen de terceros para crear tecnología clave, más transparente, confiable y sostenible.

La evolución de RISC-V también está cambiando el panorama industrial. En lugar de competir frontalmente con las arquitecturas consolidadas, las empresas están impulsando plataformas comunes y compatibles formadas por consorcios internacionales. Esto abre nuevas posibilidades a nuevas y mejores soluciones, con nuevos diseños que integran procesadores especializados y aceleradores específicos para inteligencia artificial. Siendo los centros de datos un caso de aplicación de estas soluciones, los cuales necesitan niveles altos de rendimiento al menor consumo energético posible. Gobiernos como los de India, Alemania, Brasil, China o Estados Unidos son conscientes de su valor estratégico. España no puede, ni debe, quedarse atrás.

Como país, con un sólido talento científico, centros de investigación de excelencia y un tejido industrial cada vez más avanzado tecnológicamente, España está reconociendo también este cambio de paradigma. Es por ello que, dentro de los principales marcos europeos y nacionales (European Chips Act y el PERTE Chip), se han llevado a cabo inversiones para aprovechar la irrupción del hardware abierto, y también la creación de iniciativas de distintas organizaciones e instituciones para evangelizar, educar y ayudar en la adopción y desarrollo de tecnologías basadas en RISC-V.

Como ejemplos de estos esfuerzos cabe mencionar el proyecto Barcelona Zettascale Lab (BZL) , que está prototipando la siguiente generación de chips para supercomputadores con RISC-V, la constitución de una asociación nacional que reúne a 23 universidades de todo el país y 2 centros públicos de investigación de referencia, que aspira a consolidar un ecosistema colaborativo que fortalezca la investigación, la formación y la innovación y la creación del centro nacional de competencias según propuesta de la Comisión Europea, que entre otros objetivos quiere ofrecer un portal único de acceso a servicios de diseño y fabricación para la industria.

Estos esfuerzos deben seguir aumentando para recuperar capacidad tecnológica, impulsar la formación de nuevas generaciones en tecnologías estratégicas, fortalecer la competitividad de nuestras empresas en sectores de alto valor añadido, y reforzar el desarrollo de diversos sectores productivos actualmente poco tecnificados. Está en juego una gran oportunidad económica, industrial y educativa, con el potencial de situar a España en una posición relevante dentro de la nueva cadena de valor global de los semiconductores.

El camino para ser más competitivos como país está claro: trabajar de forma coordinada para impulsar la investigación, la formación y la transferencia de tecnología en torno al hardware abierto y especialmente en RISC-V. Precisamente ahora resulta imprescindible que las administraciones públicas, tanto a nivel estatal como autonómico, comprendan la dimensión de esta oportunidad y acompañen decididamente este esfuerzo. Sin un compromiso institucional claro —con recursos concretos y estables— no será posible consolidar este ecosistema ni competir en igualdad de condiciones con los países que ya están apostando fuertemente por la soberanía tecnológica. La ventana de oportunidad está abierta, pero no lo estará para siempre.

*** Mateo Valero es director y fundador del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación, y Antonio Rubio es profesor emérito de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), ETSETB, colaborador del BSC.