Durante años, la computación cuántica ha vivido en España, como en casi todo el mundo, en el terreno de la promesa: laboratorios, papers, congresos. Sin embargo, estamos empezando a entrar en una nueva etapa. Una etapa en la que esta tecnología comienza a salir del laboratorio para enfrentarse a problemas reales de empresas, administraciones y sectores productivos.

España cuenta con activos importantes para desempeñar un papel relevante en esta carrera. Tenemos talento científico reconocido internacionalmente, centros de investigación de excelencia, empresas tecnológicas con capacidad de innovación y una voluntad institucional creciente para impulsar tecnologías avanzadas. Pero el reto ahora es conectar mejor todas esas capacidades y acelerar el paso de la investigación a la aplicación empresarial.

Una de las lecciones que nos ha dejado la transformación digital es que el talento, por sí solo, no basta. Tampoco la inversión aislada. Los ecosistemas innovadores funcionan cuando la investigación, la empresa y las administraciones avanzan en la misma dirección.

Gracias al impulso de los fondos europeos y a la colaboración público-privada articulada a través de Red.es (entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial) se han puesto en marcha en España varios proyectos orientados a trasladar las capacidades cuánticas desde el laboratorio hasta entornos operativos reales.

El objetivo no es desarrollar tecnología por desarrollar tecnología, sino comprobar dónde puede aportar valor y generar ventajas competitivas para empresas y servicios públicos.

Algunos de los proyectos que actualmente se están desarrollando permiten entender mejor de qué hablamos cuando hablamos de cuántica. Fujitsu trabaja con el servicio de emergencias 061 de Galicia para optimizar la asignación de ambulancias, helicópteros y personal sanitario, y explora junto al sistema sanitario catalán nuevas soluciones logísticas para el transporte urgente de material médico. También colabora con el SERGAS gallego en la aplicación de técnicas avanzadas para mejorar el análisis de información genética e imágenes médicas como apoyo al diagnóstico clínico.

En el ámbito de las telecomunicaciones, Telefónica está desplegando un piloto para blindar a los mayores centros de datos del país utilizados por la Policía Nacional frente a las futuras amenazas cuánticas. Una combinación exitosa de dos soluciones quantum-safe que será un paso esencial en la protección de las infraestructuras críticas en España.

También para el sector industrial y energético, la cuántica empieza a mostrar su potencial para abordar problemas de enorme complejidad que tienen un impacto directo en la eficiencia de las empresas. La optimización de operaciones logísticas o la detección temprana de incidencias son algunos de los retos sobre los que trabaja Moeve con NTT Data, con el objetivo de mejorar la toma de decisiones y hacer más resilientes procesos esenciales para la actividad económica.

Son ejemplos distintos, pero comparten una misma característica: utilizan la cuántica para resolver problemas concretos.

Por eso conviene subrayar el momento en el que estamos. España no llega tarde a la cuántica, pero tampoco puede permitirse avanzar despacio. La carrera por liderar esta tecnología ya la están corriendo Estados Unidos, China y varios países europeos con estrategias nacionales ambiciosas e inversión sostenida.

Europa lleva años reflexionando sobre la necesidad de reforzar su autonomía tecnológica. La cuestión ya no es únicamente dónde consumimos tecnología, sino dónde la desarrollamos, quién genera la propiedad intelectual y quién captura el valor económico asociado a ella. La cuántica es una de esas tecnologías en las que todavía estamos a tiempo de construir una posición relevante.

Los proyectos actualmente en marcha en España son solo un primer paso. Su verdadero valor no estará únicamente en los resultados que obtengan, sino en su capacidad para generar conocimiento, atraer talento, movilizar inversión y animar a más empresas y organizaciones a explorar las posibilidades de estas tecnologías.

Las tecnologías cuánticas siguen siendo una apuesta de largo recorrido. Pero las apuestas estratégicas nunca se hacen cuando todo está resuelto. Se hacen cuando todavía existe la posibilidad de influir en el resultado.

*** Miguel Sánchez Galindo es director general de Digitales.