Victoria Miravall, Product Strategy Director en Wolters Kluwer Tax & Accounting Europe South Region

Victoria Miravall, Product Strategy Director en Wolters Kluwer Tax & Accounting Europe South Region

Opinión ESPECIAL

Inteligencia artificial: avanzando hacia una nueva revolución con prudencia y responsabilidad

Victoria Miravall
Publicada

Vivimos un momento excepcional en el mundo empresarial: la tecnología ya no solo acompaña a las organizaciones en su trabajo diario, sino que está transformando su esencia. Y, en el epicentro de esta transformación, se encuentra la inteligencia artificial, que ha pasado de ser una promesa futurista a convertirse en un nuevo estándar de competitividad.

Su irrupción, acelerada y transversal, está redefiniendo la manera en que las empresas producen, deciden y se relacionan con sus clientes. Ante este contexto, surgen dos preguntas inevitables: ¿cómo integrar la IA de manera eficaz en el negocio? ¿Y cómo hacerlo garantizando que los resultados sean fiables, éticos y seguros, especialmente cuando se trabaja con información sensible?

Las organizaciones más avanzadas han comprendido que el valor de la IA no reside únicamente en su capacidad de automatizar tareas, sino en su potencial para amplificar las capacidades humanas, multiplicar la productividad y acelerar la innovación sin perder el control. Y la clave está en abordar esta revolución con visión y prudencia.

Un enfoque responsable

Este enfoque se sustenta en un principio esencial: la responsabilidad aplicada a la innovación. La IA se despliega allí donde la ganancia en eficiencia y agilidad es evidente, pero debe hacerse sin comprometer la seguridad de los datos ni la fiabilidad de los resultados. Estamos en un momento de exploración de los límites y las capacidades que ofrece para aprovechar sus ventajas, por supuesto, pero también para mitigar el impacto de sus riesgos.

Por este motivo, la adopción de la IA exige un compromiso firme con la ética. Las empresas que están marcando el camino han incorporado principios irrenunciables de IA responsable, garantizando que cada avance tecnológico esté alineado con valores como la seguridad, la transparencia y la equidad.

Este compromiso se materializa en nuestro caso en el uso de una plataforma de habilitación de IA patentada que incorpora medidas de protección como trazabilidad, registro de actividad y validación continua de resultados, para que la innovación no esté reñida con los estándares de privacidad y seguridad requeridos. Además, la supervisión humana, bajo el modelo del “experto en el bucle”, es constante. Así, se asegura que cada interacción con la IA mantenga la calidad, la precisión y la coherencia con los estándares éticos de la organización.

Innovación constante, colaborativa y segura

La integración de la IA no es un proceso aislado; requiere de un ecosistema de innovación abierto, en el que convivan la creatividad interna –a través, por ejemplo, de hackatones, laboratorios de ideas o programas de innovación– y la colaboración con socios tecnológicos externos. Este modelo permite identificar rápidamente oportunidades, compartir conocimiento y mantener un flujo constante de inspiración y mejora.

La aplicación de la IA debe sustentarse, además, en un profundo conocimiento del mercado y en una indagación continua de sus necesidades: la voz del cliente debe estar en el centro y guiar cada paso del proceso de desarrollo. De este modo, se garantiza que la innovación está alineada con necesidades reales y que proporciona un valor tangible a los clientes, a los que se ofrecen soluciones más intuitivas, personalizadas y conectadas que elevan su satisfacción y fidelidad.

Del mismo modo, la IA es valiosa para mejorar la productividad y eficiencia internas, empezando por la capacitación, la formación y el desarrollo de todas las personas que forman parte de la organización, e identificando para cada área de negocio aquellos procesos en que la IA puede ser útil, implementando, por ejemplo, automatismos, modelos predictivos y aceleradores de negocio.

Y es que el verdadero impacto de la IA radica en su capacidad para redefinir el papel de las personas en la empresa: lejos de reemplazarlas, la IA las empodera, liberándolas de tareas mecánicas para que puedan centrarse en aquellas que requieren juicio, creatividad y empatía. De esta forma, el desafío ahora es formar a los profesionales para que aprovechen esta nueva herramienta con sentido crítico y estratégico.

Un motor de progreso

La historia demuestra que cada revolución tecnológica ha traído consigo temores y resistencias, pero también oportunidades inmensas. La IA no es diferente, y su adopción responsable determinará si se convierte en un motor de progreso o en una fuente de desigualdad.

Las empresas que están liderando esta transformación comparten un mismo objetivo: usar la inteligencia artificial para impulsar un crecimiento sostenible, inclusivo y ético, en el que la tecnología esté al servicio de las personas y no al revés.

Las organizaciones que ya han invertido en digitalización, datos y cloud parten con ventaja: tienen los cimientos necesarios para aprovechar todo el potencial de la IA. El resto deberá acelerar su paso, porque el futuro no esperará. La revolución ya está en marcha y su éxito dependerá de nuestra capacidad colectiva para combinar innovación y responsabilidad, avanzando hacia una nueva era con visión, prudencia y responsabilidad.

***Victoria Miravall es Product Strategy Director en Wolters Kluwer Tax & Accounting Europe South Region.