Raúl González, director de Sector Público en Getronics.

Raúl González, director de Sector Público en Getronics. Getronics

Opinión LA TRIBUNA

Los datos públicos como infraestructura del siglo XXI

Raúl González
Publicada

La transformación digital en la administración pública se ha entendido como un proceso centrado en la modernización de herramientas o la migración de sistemas heredados. Sin embargo, en los últimos tiempos se está produciendo un cambio más profundo: la digitalización del sector público está dejando de girar en torno al software para hacerlo en torno al dato.

¿Pero qué es lo que se ha convertido en una auténtica infraestructura estratégica? Pues, los datos. Igual que en su momento lo fueron las carreteras, las redes eléctricas o las telecomunicaciones, hoy la capacidad de las instituciones para recopilar, integrar, analizar y publicar información de manera eficiente condiciona la calidad de las políticas públicas, la transparencia institucional y la confianza ciudadana.

En el ámbito económico y financiero, esta realidad es especialmente evidente. Las administraciones públicas generan y gestionan cada día enormes volúmenes de información procedentes de múltiples organismos como ministerios, comunidades autónomas, entidades locales o sistemas como la Seguridad Social.

Sin embargo, durante décadas estos datos han estado dispersos en diferentes plataformas, con formatos heterogéneos y procesos de consolidación complejos. Esta segmentación no solo dificulta la gestión interna de la información. También limita la capacidad de análisis, ralentiza la toma de decisiones y complica el acceso de ciudadanos, investigadores y empresas a datos públicos que son esenciales para comprender la realidad económica del país.

Por eso, uno de los grandes retos de la administración pública en cuanto a lo digital es avanzar hacia plataformas que permitan centralizar, estructurar y compartir información de forma segura y accesible.

Organismos públicos robustos y seguros

En esta línea se enmarca el desarrollo del nuevo Banco de Datos de Información Económico-Financiera del Ministerio de Hacienda, impulsado en el marco del Proyecto ARES.

Se trata de una iniciativa orientada a modernizar la plataforma utilizada para consolidar la información económico-financiera procedente de diferentes organismos públicos, dotándola de mayor capacidad tecnológica, robustez y seguridad.

La clave de este tipo de proyectos no reside únicamente en la tecnología que los sustenta, sino en el cambio de paradigma que representan. Integrar datos procedentes de múltiples fuentes administrativas exige construir sistemas capaces de garantizar la coherencia, la trazabilidad y la fiabilidad de la información, al tiempo que permiten gestionarla de forma eficiente y ponerla a disposición de los usuarios.

Estas plataformas se estructuran en torno a dos grandes dimensiones que reflejan precisamente esta doble necesidad. Por un lado, un entorno de gestión interna que facilita la recogida, clasificación y administración de la información enviada por los distintos centros colaboradores.

Por otro, un portal accesible a través de internet que permite a cualquier ciudadano consultar los datos publicados de forma sencilla.

Este equilibrio entre gestión interna y acceso público es fundamental. La transparencia no depende únicamente de publicar datos, sino de hacerlo de forma ordenada, comprensible y accesible. De poco sirve disponer de grandes volúmenes de información si su consulta resulta compleja o si los sistemas no permiten realizar búsquedas rápidas y precisas.

En este sentido, uno de los grandes desafíos tecnológicos de este tipo de plataformas es gestionar enormes volúmenes de datos sin comprometer la experiencia de usuario. Los sistemas deben ser lo suficientemente robustos para integrar información procedente de múltiples organismos, pero también lo bastante ágiles para ofrecer consultas rápidas e interfaces intuitivas.

Cuando los datos se organizan de forma coherente y se comparten de manera transparente, las instituciones no solo mejoran su eficiencia operativa. También fortalecen su capacidad para rendir cuentas, fomentar la investigación económica y facilitar que ciudadanos y empresas puedan acceder a información fiable para tomar decisiones. En otras palabras, el dato público deja de ser un recurso interno para convertirse en un activo colectivo.

En los próximos años veremos cómo esta tendencia se acelera. La IA, el análisis avanzado y la interoperabilidad entre sistemas exigirán plataformas de datos cada vez más sólidas y bien estructuradas. Aquellas administraciones que logren construir esta infraestructura digital estarán mejor preparadas para diseñar políticas públicas basadas en evidencia y responder con agilidad a los desafíos económicos y sociales.

Porque, al final, la verdadera transformación digital del sector público no consiste solo en digitalizar procesos. Consiste en convertir la información en conocimiento y ese conocimiento en mejores decisiones.

***Raúl González es director de Sector Público en Getronics