Patricia Aymá, cofundadora de Benviro.

Patricia Aymá, cofundadora de Benviro.

Opinión INNOVADORAS

A toro pasado (y bien pasado)

Patricia Aymà
Publicada

“A toro pasado” es una frase muy española que me encanta… en teoría. Lo que no me gusta tanto es vivirla en mis propias carnes. A ver si me explico. Es una de esas expresiones que todo el mundo entiende sin necesidad de explicación; es bastante descriptiva.

Suele aparecer justo cuando alguien se abre y explica una situación compleja, probablemente de largo recorrido, y, de repente, a esa persona que tienes delante se le ilumina la cara y llega el “si es que estaba cantado” o quizás un “bueno, es que eso se sabía”.

O también: “Yo ya lo pensé, pero no te dije nada”.

Fácil. Con el toro ya en el corral, todo el mundo es experto. Con todos los detalles, contextos, apreciaciones y pequeñeces que no estaban disponibles entonces y que te di porque soy así de intensa.

De eso va “a toro pasado”: de analizar la jugada cuando ya no hay toro, ni polvo, ni riesgo. Desde la barrera todo se ve clarísimo. Lo que suele olvidarse es lo importante: que hubo un toro delante, que venía corriendo y que no te pilló.

Porque muchas veces esa expresión no es solo retrospectiva; conlleva meterse en la gestión empresarial desde fuera. Opinar sobre decisiones tomadas bajo presión, con información incompleta y consecuencias reales, como si fueran ejercicios teóricos.

Spoiler: la realidad tiene menos glamour.

Gestionar no es tomar decisiones ideales con toda la información sobre la mesa. Es decidir con datos incompletos, con presión financiera, con equipos que dependen de ti y con mercados que aún no saben si te necesitan. Cuando el toro corre hacia ti, no puedes convocar un comité eterno ni esperar a que el escenario sea perfecto. Tienes que moverte. Cambiar de posición, buscar el ángulo menos malo e improvisar con criterio. No porque estés seguro, sino porque no moverte garantiza el golpe.

Y aquí aparece uno de los grandes enemigos del proceso de aprendizaje y de toma de decisiones: el bloqueo.

Mucha gente no avanza y no significa que tome malas decisiones; sucede por no tomarlas. Por quedarse paralizada esperando la certeza absoluta o el momento ideal que nunca llega.

El bloqueo se disfraza de prudencia, de análisis profundo o de “un poco más de tiempo”. Pero cuando hay un toro delante, el tiempo no juega a tu favor.

A toro pasado, claro, todo encaja.

Inditex apostando por un modelo logístico propio cuando nadie lo entendía… y de ahí sale la velocidad con la que hoy lanzan colecciones nuevas y (sí, todas compramos en Zara y, milagrosamente, todas llevamos ropa distinta). Amazon, reinvirtiendo durante años sin beneficios visibles, priorizando escala y logística mientras se le criticaba por “no ganar dinero” y (perdón, que llaman a la puerta... ah, es otro paquete de Amazon).

Netflix, dejando atrás el DVD y apostándolo todo a una plataforma de streaming cuando el modelo funcionaba y nadie tenía claro que la gente fuera a pagar por ver series online.

Ahora parece obvio. En su momento, no tanto.

Quizás por eso incomoda tanto escuchar relatos honestos.

Porque rompen la fantasía del control absoluto. Porque recuerdan que gestionar, emprender o liderar no es ejecutar un PowerPoint, sino navegar la incertidumbre sin quedarse paralizado. En el mundo del empresario, la cosa va de moverse, de tomar decisiones valientes y de no quedarse congelado cuando el toro aparece.

Y cuando todo ha pasado, conviene no olvidar lo esencial: que hubo un toro delante, que no era evidente la salida para poder escapar y que seguir adelante ya fue, en sí mismo, una victoria.

A toro pasado, sí. Y deberíamos siempre añadir: “Y bien pasado”.

*** Patricia Aymá es cofundadora de Benviro.