Jordi Rivera.

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Opinión LA TRIBUNA

Europa por fin apuesta por el emprendimiento

Jordi Rivera
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El ecosistema europeo, lleva años formulando la misma pregunta desde distintos ángulos: ¿por qué Europa es capaz de crear buenas startups, pero no grandes compañías tecnológicas? La respuesta es clara. No es un problema de talento ni de ideas ni siquiera de capital; es un problema de marco jurídico único.

El pasado 20 de enero, en el Foro Económico de Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, verbalizó ese diagnóstico sin rodeos. La fragmentación del mercado interior sigue siendo uno de los principales frenos al crecimiento económico europeo y a la competitividad de sus empresas innovadoras. Mientras otras regiones escalan por mercado, Europa continúa obligando a sus startups a escalar país a país.

De ese reconocimiento nace EU Inc., el llamado “Régimen 28”: un intento explícito de dotar a Europa de un marco común y operativo para crear, invertir y escalar startups en el mercado único.

Trataré de exponer algunas claves para entender por qué esta iniciativa puede marcar un punto de inflexión en el ecosistema emprendedor e inversor europeo.

En primer lugar, lo que podría entenderse como “El laberinto administrativo como impuesto al crecimiento”. Para muchos emprendedores, crecer en Europa sigue siendo sinónimo de complejidad. Expandirse de España a Francia o Alemania, por ejemplo, implica enfrentarse a marcos societarios distintos, registros separados, procesos administrativos duplicados y requisitos legales que varían de un país a otro.

Lo que en un mercado único real debería ser un paso natural se convierte en un proceso lento y costoso. Esta fricción no es solo burocracia: es un impuesto directo al crecimiento. Penaliza la velocidad, encarece la operativa y condiciona las decisiones estratégicas desde fases muy tempranas. EU Inc. es la solución a un problema estructural.

Por otro lado, por qué es distinto el EU Inc - Régimen 28: EU Inc. se concibe como un marco societario europeo opcional, complementario a las legislaciones nacionales. No pretende sustituirlas, sino ofrecer una vía clara para startups y scale-ups con vocación paneuropea.

En términos prácticos, se habla de constitución digital en 48 horas, de un régimen de capital homogéneo, de reglas comunes de gobernanza y de un marco más claro para la relación con inversores y empleados. Esto incluye un tratamiento más coherente y competitivo de las “stock options”.

Para las startups tecnológicas, las “stock options” no son un beneficio accesorio, sino una herramienta clave para atraer y retener talento en un mercado global. Un marco europeo más homogéneo en este ámbito puede reducir las fricciones fiscales y jurídicas, facilitar la contratación transfronteriza y alinear mejor los intereses entre fundadores, empleados e inversores.

Todo ello está pensado para compañías intensivas en capital y conocimiento, donde la agilidad y la seguridad jurídica son factores críticos. Dicho de forma sencilla: permitir que una startup europea no tenga que cambiar de idioma legal, ni de reglas de incentivos cada vez que entra en un país.

Otra cuestión crucial es que supondrá una menor fricción para invertir mejor.

Desde la perspectiva del capital privado, el impacto potencial es evidente. Hoy, la fragmentación legal dificulta la coinversión transfronteriza, alarga los procesos de ronda y obliga a dedicar tiempo y recursos a resolver la complejidad jurídica en lugar de evaluar el producto, el mercado y el equipo.

Un marco societario común puede reducir costes, tiempos y asimetrías de información. Para los business angels y los fondos de early stage, esto no es una mejora marginal. Es una condición necesaria para invertir con mayor agilidad, previsibilidad y convicción.

Como cuarto punto a destacar, configura un apoyo amplio, con una condición decisiva y un calendario claro.

El respaldo del ecosistema emprendedor e inversor europeo a EU Inc. ha sido mayoritario. Existe consenso en que la iniciativa va en la buena dirección porque aborda la raíz del problema. Por primera vez, además, el debate viene acompañado de un horizonte temporal definido.

La Comisión Europea ha fijado como objetivo presentar la propuesta legislativa formal a finales de marzo de 2026, lo que convierte los próximos meses en decisivos. No solo se debatirá el contenido del nuevo marco, sino también su ambición real y su capacidad para generar impacto a largo plazo.

En este contexto, el apoyo del ecosistema viene acompañado de una sugerencia: el EU Inc, solo cumplirá su objetivo si se aprueba como reglamento europeo y no como directiva. Un reglamento garantiza aplicación homogénea y directa en todos los Estados miembros. Una directiva con transposiciones nacionales correría el riesgo de recrear la fragmentación que se pretende eliminar.

Por último, implica una visión que impacta en las Scale-ups, el capital y define una estrategia europea coherente. EU Inc. no puede entenderse de forma aislada. Forma parte de una agenda más amplia para cerrar una de las grandes brechas del ecosistema europeo: la financiación en fases de crecimiento.

Europa es relativamente fuerte en capital semilla, pero sigue teniendo dificultades para acompañar a sus startups en las rondas B, C y D. Esta carencia explica ventas prematuras, adquisiciones oportunistas y traslados de sede fuera de la Unión.

En este contexto, cobran especial relevancia las iniciativas complementarias: el Scaleup Europe Fund, diseñado para reforzar la capacidad financiera de las scale-ups, y el Pacto Europeo de Inversión en Innovación, orientado a movilizar capital institucional proveniente de fondos de pensiones y aseguradoras hacia el ecosistema tecnológico europeo.

Sin este capital a largo plazo, incluso el mejor marco jurídico se queda corto. Marco común, financiación adecuada y talento son piezas inseparables del mismo puzle competitivo.

Como conclusión: El momento es “ahora o nunca” para la innovación europea. EU Inc. representa una oportunidad para corregir uno de los principales déficits del ecosistema europeo de innovación. Europa tiene talento, startups y capacidad tecnológica suficientes para liderar la próxima década. Lo que ha faltado hasta ahora es un marco común y sólido, capaz de servir de base real para impulsar el crecimiento de las startups en Europa.

*** Jordi Rivera es miembro de la junta directiva de BIGBAN Investors Spain.