César Tello, director general de Adigital.
El 2026 concluye con el despliegue de los fondos europeos Next Generation. Durante los últimos años, estos han sido uno de los principales motores de inversión pública y privada en España. Por tanto, la cuestión que se plantea ahora no es menor ¿cómo evitar un vacío en un momento crucial para la competitividad del país y la consolidación de un tejido empresarial emergente fundado en tecnologías digitales?
Los fondos europeos han permitido avances significativos: han impulsado la digitalización de pymes y administraciones, han contribuido a modernizar sectores industriales y han permitido desplegar infraestructuras tecnológicas. Pero en un entorno global donde la competencia se basa en productividad, tecnología y escala, la continuidad es tan importante como el impulso inicial.
En ese escenario se enmarca España Crece, el nuevo fondo soberano dotado con 10.400 millones de euros y con capacidad para movilizar hasta 120.000 millones mediante coinversión privada. La iniciativa, que sitúa el foco en nueve áreas - vivienda, energía, digitalización, inteligencia artificial, reindustrialización, economía circular, infraestructuras de agua y saneamiento, y seguridad - se perfila como la transición entre unos fondos extraordinarios destinados a un momento coyuntural a una política de inversión de carácter más estratégico y estructural.
No obstante, si el nuevo fondo quiere ser eficaz, debe partir de una premisa: la digitalización no debe contemplarse como un sector más. Es la base sobre la que se deben apoyar todos los demás. Energía, reindustrialización o economía circular dependen de datos, inteligencia artificial e infraestructuras digitales avanzadas para ganar productividad y competitividad.
Asimismo, para asegurar que el nuevo fondo soberano avanza sobre bases económicas sólidas, justas y sostenibles, es necesario prestar especial atención a tres aspectos: cómo se seleccionan los proyectos - priorizando aquellos con mayor potencial de escala tecnológica-, cómo se articula la coinversión público-privada, y cómo se garantiza que el capital movilizado tenga impacto real en productividad y competitividad.
En este sentido, la comunidad emprendedora e inversora ha sido uno de los ejes de impacto económico-social y transformación tecnológica de nuestro país. En los últimos años han surgido algunas de las scaleups más relevantes de Europa. Empresas de alto potencial de crecimiento, intensivas en tecnología y con vocación internacional, que para desarrollarse plenamente requieren paciente y visión a largo plazo.
España Crece es una oportunidad magnífica para seguir acompañando a las scaleups en procesos de expansión, internacionalización y consolidación industrial que requieren plazos largos de maduración.
Así lo han hecho otros países europeos. Francia es un buen ejemplo: Bpifrance moviliza 2.500 millones de euros para financiar 500 startups de alta tecnología dentro de su estrategia “Nueva Francia Industrial”. Y Alemania avanza en la misma dirección con el DeepTech Future Fonds, integrado en el Zukunftsfonds y respaldado con 10.000 millones.
Estructurar las dinámicas del fondo para que pueda atraer al capital privado, compartir riesgos y multiplicar el impacto del capital público es el siguiente paso lógico para consolidar una comunidad sólida de empresas e inversores capaz de movilizar capital paciente y atender las necesidades de estas compañías en todas sus fases.
Además, desde una perspectiva práctica, el fondo puede integrarse con instrumentos ya existentes como la compra pública de innovación, que supone una herramienta decisiva, proporcionando mercado y validación, para que las soluciones tecnológicas nacionales puedan escalar y ayuden a avanzar hacia un Ibex 35 más tecnológico.
Estas prioridades, recogidas en gran medida en el Plan Nacional de Escalabilidad de EsTech, no son un listado aspiracional, sino un conjunto de condiciones estructurales que determinan la capacidad de un país para generar empresas tecnológicas competitivas. España Crece debería medirse, entre otros, por su capacidad para consolidar un ecosistema empresarial con mayor intensidad tecnológica y mayor peso internacional.
Solo con visión, colaboración público-privada y ejecución efectiva podremos avanzar hacia un auténtico proyecto país capaz de generar campeones tecnológicos capaces de liderar en la economía global.
***César Tello es director general de Adigital.