Javier Taibo, director gerente del Parque Tecnolóxico de Galicia – Tecnópole.
El Producto Interior Bruto (PIB) es un excelente indicador del desarrollo que presenta un país, ya que está compuesto por los factores que reflejan las distintas actividades: consumo privado, inversión, gasto público y exportaciones netas.
Si nos centramos en las exportaciones españolas, vemos que en el periodo 2015-2025 han crecido un 61%, en particular al mercado francés (15,7%, con un crecimiento del 5%), Alemania (10,7%), Italia (8,3% pero con un crecimiento del 85%,), Portugal (7,9% pero con un impresionante crecimiento del 95%), Reino Unido (6,4% y con un crecimiento de sólo un 39% por los efectos del Brexit) y Estados Unidos (4,7% y un crecimiento del 77%, aunque el ritmo se va conteniendo desde el año 2022).
Al analizar los sectores de actividad, comprobamos que el 19,2% han sido bienes de equipo, bebidas y alimentación (17,7%), automóvil (14,6%), productos químicos (14,5%) y semimanufacturas (10,1%). Pero si examinamos su desarrollo en estos años, todos estos sectores están por debajo del 61% del crecimiento global, con excepción de bebidas y alimentación que se incrementó un 85,6%. Por su parte, el del automóvil es el que muestra un menor crecimiento (28,7%), aunque tras las fuertes inversiones vinculadas al PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado, se espera una recuperación de sus exportaciones a medio plazo.
Pero, si nuestros sectores ganadores del pasado ya no crecen al ritmo de la media (con la ya mencionada excepción de nuestro reputado sector de bebidas y alimentación), ¿cuáles están creciendo a mayor ritmo para compensar a nuestros sectores tradicionales?
La respuesta está en las empresas de base tecnológica, que en este periodo han representado un 20,9% de las exportaciones. Resalta el crecimiento del 235% de los servicios TIC (software/IT), que hace que su peso del 5,1% del total sea cada vez más relevante. Servicios de I+D y servicios empresariales (6,8%) crecen a un ritmo del 127%. Y otra estrella es el sector farmacéutico/biotec (5,1%), con un crecimiento del 111%.
Otros sectores en los que España ha realizado fuertes inversiones ya muestran sus primeros frutos, como el aeroespacial, que representa un 2,4% pero su tasa de crecimiento del 49,5% no llega todavía a la media. Aunque sufrió un parón muy importante en el año 2020, donde nuestras exportaciones cayeron al nivel de 2015, ha logrado recuperarse y con creces.
En otro sector donde se están realizando grandes inversiones es el de la electrónica y telecomunicaciones. A pesar de representar sólo el 0,8% de las exportaciones en el periodo analizado, con un incremento de apenas un 45%, crecerá de manera importante impulsado por el PERTE Chip.
Entonces nos planteamos, ¿cómo podemos hacer que estos sectores estratégicos logren ser nuestros nuevos gigantes de la exportación? Pues, además de apoyar su desarrollo empresarial, debemos proveerlos de las herramientas necesarias para que puedan iniciar su actividad exportadora lo antes posible.
Es importante recordar que la vida comercial de los sectores tradicionales es mucho más larga que la del sector de empresas de base tecnológica y, por tanto, el momento de iniciar el camino internacional también es mucho más reciente.
En una dinámica tradicional, los productos o servicios de una empresa se comercializan primero en el entorno, seguido de la comunidad autónoma para luego atender todo el mercado nacional. Pero este llega a su nivel de saturación (o madurez) y es cuando las empresas, ante la presión de un mercado con tendencia a disminuir, se deciden a emprender en el exterior.
Este paradigma ya no es válido para las firmas de base tecnológica, dado el continuo proceso de innovación que las rodea: no pueden esperar y deben de pensar a escala global ya desde el momento en el que lanzan un nuevo producto.
Las empresas de base tecnológica están conformadas principalmente por startups cuyo foco principal es el desarrollo y mejora del producto, y el papel de las administraciones públicas fomentando esa innovación es fundamental. Pero, ¿estas empresas tienen la capacidad y conocimientos para atacar mercados internacionales?
En la mayoría de los casos, no. Así, es esencial que las firmas no sólo conozcan su producto y el de la competencia, sino que deben contar además con estudios de mercado sobre qué países son óptimos para cada producto, identificar clientes potenciales, tener una imagen de marketing adecuada, presencia web multilingüe, estrategias en redes sociales, participación en ferias internacionales y un largo etcétera. En parte, estas carencias suelen solventarse con ayudas y el apoyo de instituciones como el ICEX y las Cámaras de Comercio.
Y es aquí donde los Parques Científicos y Tecnológicos podemos aportar nuestro grano de arena, a través de programas que permitan a la empresa seguir centrada en su producto, a la vez que logra obtener la inteligencia de mercado necesaria para la exportación.
***Javier Taibo es director gerente del Parque Tecnolóxico de Galicia – Tecnópole