Sandra Peñas Mur, directora de alianzas estratégicas de Square Trade Europe.

Sandra Peñas Mur, directora de alianzas estratégicas de Square Trade Europe. Square Trade

Opinión LA TRIBUNA

Protección digital: la asignatura pendiente de una generación hiperconectada

Sandra Peñas Mur
Publicada

Actualmente la vida de niños y jóvenes está profundamente marcada por la conectividad, las redes y los medios digitales. Según datos recientes, en España, casi nueve de cada 10 adolescentes entre 14 y 17 años se conectan a Internet varias veces al día o lo están de forma permanente, y más de la mitad comenzó a usarlo de manera habitual antes de los 11 años.

Para la mayoría, las redes sociales, el consumo de contenidos y la comunicación instantánea son parte esencial de su día a día. Detrás de esta hiperconexión se esconde toda una serie de nuevos retos para una generación que está creciendo entre pantallas.  

Aunque la tecnología nos brinda ventajas evidentes, desde la comunicación instantánea hasta herramientas que nos permiten estar localizados en tiempo real, también ha traído riesgos que hace unos años no existían. 

Esos nuevos desafíos, muchas veces silenciosos y difíciles de identificar, han obligado a la industria tecnológica a diseñar soluciones cada vez más avanzadas, como sistemas de ciberseguridad integrados en dispositivos y herramientas de análisis para detectar actividades anómalas en tiempo real. 

Como adultos, tenemos la responsabilidad, no solo de comprender estos desafíos sino de construir un entorno digital más seguro, uno que evolucione junto con la tecnología que ya forma parte de nuestra vida cotidiana. 

Niños y jóvenes: crecer entre pantallas y riesgos 

Cuando pienso en mi infancia, recuerdo tardes jugando al aire libre, donde reglas simples como "mira a ambos lados antes de cruzar la calle" bastaban para sentirnos seguros. Hoy, sin embargo, nuestros hijos viven un mundo digital en el que los riesgos son menos visibles, pero igual de peligrosos.  

Uno de los mayores retos es el ciberacoso. Según el  último informe PISA de la OCDE, uno de cada cinco adolescentes ha sufrido o presenciado violencia online que puede considerarse acoso digital. Esta amenaza ya ha sido catalogada como prioridad por la Comisión Europea, y recientemente, la Policía Nacional ha lanzado una campaña en redes sociales con vídeos para concienciar sobre la importancia de denunciar cualquier tipo de acoso, incluido el ciberbullying.  

A los adultos nos resulta difícil regular algo que no existía cuando éramos pequeños, y eso es parte del problema. Las aplicaciones de control parental son útiles, pero no infalibles. Un 61% de los padres españoles afirma utilizar controles parentales, pero solo un 33% de los adolescentes percibe esas barreras y casi un 60% dice saber cómo sortearlas.  

Además, la inteligencia artificial añade una capa de complejidad. A pesar de que ofrece un potencial enorme en el aula, un uso inadecuado puede dañar el desarrollo intelectual y creativo de los menores, así como su autoestima. En el 14% de los casos de acoso digital los menores usan IA principalmente para crear vídeos falsos (54%) y suplantar la identidad de un compañero (32%). Este uso indebido subraya la urgencia de que las soluciones de seguridad digital puedan integrar medidas específicas contra la manipulación de contenido.  

Los mayores: entre la brecha digital y el fraude online 

Mientras que los jóvenes viven un exceso de confianza en sus habilidades digitales, los adultos se enfrentan el desafío opuesto: el desconocimiento. La mitad de la población española carece de competencias digitales básicas, un déficit que se agrava en zonas rurales o entre las rentas bajas. Actividades tan sencillas como pagar facturas o pedir citas médicas suponen un obstáculo cuando las herramientas no son accesibles para todos.  

Los ciberdelincuentes no tardan en aprovechar esta vulnerabilidad. Las estafas informáticas como los mensajes de phishing que imitan al banco o las llamadas de voz con identidades falsas se han multiplicado. En España, los intentos de fraude crecieron un 488% entre 2016 y 2024 y, según el CIS, un 47% de los mayores de 16 años reconoce haber sufrido o identificado algún intento de estafa digital en el último año. 

Una de las estafas más comunes es la llamada ‘hijo en apuros’, donde a través de la aplicación de mensajería de WhatsApp se envían mensajes masivos con los que suplantan la identidad de los hijos de las víctimas solicitando dinero de manera urgente para cubrir una emergencia.  

La inteligencia artificial ha llevado estas prácticas a un nuevo nivel, haciendo posible la creación de fraudes mucho más sofisticados. Deepfakes, identidades digitales manipuladas… las posibilidades parecen infinitas para quienes saben cómo aprovecharse de ellas. 

Un futuro seguro, un esfuerzo colectivo  

A pesar de todo, no debemos caer en el pesimismo tecnológico. Existen herramientas y servicios capaces de mitigar esto efectos adversos. La protección digital no debe verse como una restricción, sino como una herramienta para crear confianza en un mundo cada vez más conectado. Por eso la prioridad no es prohibir, sino preparar a los más jóvenes a usar la tecnología y a saber reaccionar cuando algo falla.  

Esa labor requiere un esfuerzo conjunto. Las familias tienen que ir más allá del control parental básico, siendo un ejemplo de buenas prácticas digitales y fomentando el diálogo. Las instituciones educativas deben seguir integrando la alfabetización digital en sus programas, para que los menores adquieran competencias desde muy temprano.

Y, sobre todo, las empresas tecnológicas y proveedores de soluciones de seguridad tienen que replantearse su papel y no solo proteger los dispositivos, también garantizar la integridad de la información corregir vulnerabilidades y ayudarnos a preservar la vida digital que nuestros dispositivos hacen posible y que se ve expuesta a múltiples peligros con cada interacción. 

Solo entendiendo el ecosistema completo, el hardware que utilizamos y la información que almacenamos, podremos construir una generación digitalmente segura. 

***Sandra Peñas Mur es directora de alianzas estratégicas de Square Trade Europe