Roberto Guzmán, CEO y fundador de Robotnik Automation.

Roberto Guzmán, CEO y fundador de Robotnik Automation.

Opinión ESPAÑA DEEP TECH

La robótica autónoma como infraestructura estratégica

Roberto Guzmán
Publicada

En un contexto de reindustrialización, transición energética y creciente dependencia tecnológica, algunas decisiones dejan de ser únicamente técnicas para convertirse en estratégicas. La capacidad de controlar, supervisar y mantener infraestructuras críticas -energía, transporte, agua o industria- es una de ellas. La resiliencia operativa de los sistemas esenciales es un elemento clave de interés público y cualquier fallo en los mismos, tiene implicaciones tanto económicas como sociales.

En este escenario, la convergencia entre inteligencia artificial y sistemas autónomos está redefiniendo cómo se gestionan estos entornos. La robótica de inspección es uno de los ámbitos donde este cambio se manifiesta con mayor claridad y donde se anticipan muchos de los dilemas industriales, económicos y estratégicos que España y Europa deberán afrontar en los próximos años.

La aceleración reciente del sector es significativa. Según datos de la International Federation of Robotics (IFR), en 2024 las unidades vendidas de robótica aplicada a inspección y mantenimiento crecieron un +2.476 % respecto al año anterior. Más allá de la cifra, lo relevante es lo que representa: la transición desde modelos de supervisión altamente manuales hacia sistemas cada vez más autónomos, capaces de operar de forma continua en entornos complejos y críticos.

Este cambio no es incremental, sino estructural. Durante años, la robótica de inspección se basó en plataformas altamente especializadas, programadas para ejecutar tareas muy concretas bajo condiciones controladas. Hoy, la integración de técnicas avanzadas de aprendizaje profundo está dando lugar a sistemas capaces de comprender su entorno, adaptarse a situaciones no previstas y tomar decisiones informadas en tiempo real. Tecnologías como la Embodied Intelligence, los modelos Visión-Lenguaje-Acción (VLA) o la IA agéntica están ampliando de forma radical el alcance de la robótica de servicio.

La robótica de inspección constituye un buen ejemplo de esta evolución. Tradicionalmente, estos sistemas se apoyaban en sensores y algoritmos diseñados para detectar eventos específicos: una grieta, una fuga, una anomalía térmica. Actualmente, los robots no solo detectan defectos, sino que interpretan el contexto en el que se producen. Identifican objetos, comprenden relaciones espaciales, combinan información visual, térmica o acústica y distinguen entre comportamientos normales y anómalos.

Este paso de la detección a la comprensión tiene implicaciones profundas. Permite reducir falsos positivos, mejorar la calidad de los datos recogidos y priorizar riesgos de forma automática, optimizando la toma de decisiones en entornos donde el tiempo de respuesta es crítico.

A ello se suma el avance del mapeo semántico, que permite generar representaciones del entorno que incorporan significado: qué es cada objeto, cuál es su función y cómo debe inspeccionarse. La comparación de estos mapas entre distintas rondas de inspección facilita la detección de cambios relevantes sin necesidad de búsquedas explícitas, aumentando la eficiencia y la cobertura de las operaciones.

Sobre esta base tecnológica emergen arquitecturas aún más transformadoras. Los modelos Visión-Lenguaje-Acción permiten traducir instrucciones humanas expresadas en lenguaje natural en acciones físicas del robot, simplificando de forma radical la interacción con estos sistemas y reduciendo la necesidad de interfaces complejas o programación explícita.

En paralelo, la IA agéntica introduce un nuevo paradigma: sistemas capaces de perseguir objetivos de alto nivel, planificar misiones completas, evaluar resultados y adaptar su comportamiento de manera autónoma.

En la práctica, esto supone pasar de robots que ejecutan rondas predefinidas a plataformas capaces de recibir órdenes generales -por ejemplo “inspecciona la infraestructura y reporta riesgos críticos”-; y decidir de manera autónoma dónde actuar, qué sensores utilizar y cómo generar informes relevantes. El impacto potencial es considerable: reducción de costes operativos, mejora de la seguridad, mayor cobertura de inspección y una escalabilidad hasta ahora difícil de alcanzar.

España cuenta con capacidades técnicas sólidas en robótica, automatización e inteligencia artificial aplicada, así como con un tejido industrial que puede beneficiarse enormemente de estas soluciones. Sin embargo, la adopción a gran escala sigue enfrentando barreras estructurales: fragmentación del mercado, aversión al riesgo en entornos críticos, ausencia de estándares comunes y una brecha persistente entre desarrollo tecnológico y despliegue industrial.

Desde una perspectiva internacional, el contraste es evidente. Países como China han convertido la robótica y la inteligencia artificial en pilares centrales de su política industrial, combinando inversión pública, capacidad de fabricación y estrategias de largo plazo orientadas al escalado.

Europa avanza principalmente a través de programas de I+D que fomentan la innovación, pero encuentra mayores dificultades para transformar esa innovación en despliegue industrial competitivo. En este contexto, la dependencia de tecnologías desarrolladas fuera de Europa para operar infraestructuras críticas plantea interrogantes relevantes en términos de resiliencia, control y autonomía estratégica.

El reto para España y Europa no se limita al desarrollo de algoritmos más sofisticados, dado que las capacidades tecnológicas ya están disponibles. La cuestión principal es de naturaleza estratégica, relacionada con la forma en que se aborde la robótica autónoma, incluyendo las políticas de inversión a medio y largo plazo, los incentivos para su adopción en sectores sensibles y las condiciones para su escalado industrial.

La robótica de inspección forma parte activa de este dilema. Lo que hoy se prueba en proyectos piloto, será a corto plazo una capa esencial para el correcto funcionamiento de infraestructuras críticas. Resulta pertinente considerar no solo el despliegue de estas tecnologías, sino también los entornos en los que se desarrollan y los marcos de control bajo los que operan. Estas decisiones influirán en el posicionamiento de España y Europa en la evolución de la automatización industrial.

*** Roberto Guzmán, CEO y fundador de Robotnik Automation.