Hace unos días se celebró la famosa feria CES en Las Vegas. Es probable que la conozcáis y que hayáis leído sobre las presentaciones y los lanzamientos que se hicieron en ella. Por cierto, CES viene de Consumer Electronics Show y es la feria de electrónica de consumo más grande del mundo, el evento tecnológico más importante a nivel global, donde se presentan las innovaciones y tendencias en tecnologías de consumo.
La transición verde y digital es imparable, pero no tengo claro si hay algunas siglas (ESG, DEI…) y palabras que se pueden ver frenadas por el contexto geopolítico y geoeconómico que estamos viviendo. Así que me he preguntado cuánto se habrá hablado de sostenibilidad durante estos días en Las Vegas y, viendo varios de los lanzamientos que allí se han hecho, me ha dado por preguntarme si se ha hablado más de sexo que de sostenibilidad.
La buena noticia es que la transición verde y digital ha sido el eje central de CES 2026 porque está embebida en todo, ya no se entiende la digitalización sin considerar la sostenibilidad, ni la sostenibilidad sin tener en cuenta la digitalización. Dicho de otro modo, no es que se hable menos de sostenibilidad porque a algunos políticos les salgan sarpullidos, sino porque se va integrando en el día a día como parte de su proceso de madurez. Esto no significa que no quede mucho trabajo por hacer, pero al menos suaviza mi miedo a que los mensajes radicales estén matando conceptos tan críticos para tener futuro.
Algunos de los temas sobre los que se ha debatido y de los que ha habido anuncios importantes han sido el uso de la IA para mejorar la eficiencia energética. Por ejemplo, con los Smart Circuit Breakers y con sistemas de gestión del hogar que utilizan Edge AI se espera reducir el consumo eléctrico en torno al treinta por ciento.
El Hardware circular ha sido otro de los temas. Cada vez hay más empresas con dispositivos diseñados bajo el concepto de vivienda modular, donde los chips y sensores pueden actualizarse o reciclarse de manera individual.
En CES 2026 se ha hablado mucho de cómo integrar la tecnología en el día a día. Por eso se ha pasado de hablar de IA Generativa a hablar de IA física, incluso del propósito ético de la misma.
Por otro lado, desde hace un tiempo, se publican muchos estudios sobre los cambios en la vida sexual de las personas. Entre las conclusiones más habituales están que la edad de iniciación al sexo es más temprana; que el fácil acceso al porno tiene efectos en la educación sexual de las personas; que los jóvenes de hoy en día tienen más parejas sexuales, pero una menor frecuencia… así que no debería sorprendernos que en CES también se hayan presentado dispositivos y robots sexuales.
Es más, como parte de la evolución de la sociedad, parece que el sector del SexTech ha terminado de integrarse en la categoría de salud digital, de bienestar. La conversación ha pasado de los dispositivos de placer recreativo a soluciones de bienestar integral y médico. Algunas de las interesantes presentaciones realizadas estos días son:
Rehabilitación avanzada. Se han presentado dispositivos portátiles de alta precisión para la rehabilitación del suelo pélvico, enfocados tanto en la recuperación posparto como en el tratamiento de disfunciones sexuales masculinas.
IA como consejera íntima. Han proliferado los asistentes de IA especializados en educación sexual y terapia de pareja, diseñados para ofrecer un entorno de consulta anónimo y libre de juicios, atacando la desinformación digital.
Es bonito ver cómo hay temas como el sexo que pasan de ser un tabú a ser prioritarios para la salud, para el bienestar. Pero es igual de bonito o más ver el cambio de paradigma cuando hablamos de sostenibilidad. Ver que antes las organizaciones hablaban de manera amplia de objetivos para 2030 y que ahora buscan un retorno rápidamente tangible. Ver que la sostenibilidad en 2026 ya no se vende como un plus, sino como una característica intrínseca de la evolución y de la calidad tecnológica.