En esta primera tribuna de 'La Polis Mecánica' de 2026 voy a romper una regla no escrita: hablar en primera persona de un proyecto profesional que estoy impulsando. No se trata de hacer apología o marketing del proyecto. Por el contrario, pretendo reflexionar en voz alta sobre el proceso de emprendimiento e innovación en el que estoy embarcado, toda vez que estas columnas que escribo mensualmente suelen discurrir muy a menudo a veces criticando, otras alabando, proyectos de terceros. Veamos que estamos aprendiendo al respecto.
Hace exactamente un mes, Irene Matías y un servidor presentamos en la sede del Club Abierto de Editores (CLABE), la plataforma Advocacy Academy, un proyecto que nació en Bruselas hace pocos años de la mano de grandes profesionales europeos de los Asuntos Públicos como Alan Hardacre, Paul Shotton y Stefan Borst, y que impulsa la profesionalización y la mejora en la gestión y el desempeño de la práctica y la función de los asuntos públicos en las organizaciones.
Como profesional de este sector llevo años abogando porque esta profesión (prefiero llamarle arte, porque siempre he pensado que es más un arte que una ciencia) innove en sus propios procesos e impulse cambios, toda vez que el escenario al que nos enfrentamos (incertidumbre, evolución tecnológica exponencial, volatilidad de los modelos de negocio, etc.) demandan nuevas formas de pensar y hacer. Y, si queremos ser "artistas" y artesanos, debemos manejar más que nunca nuevas técnicas y herramientas. No se trata de improvisar, se trata de ser creativos pero con mejores fundamentos.
Por otro lado, vivimos en pleno auge de las ciencias de la complejidad, de forma que este nuevo atributo de los sistemas ciberfísicos —donde lo digital, lo físico y lo regulatorio se entrelazan—, exige profesionales capaces de anticipar, interpretar y navegar escenarios que se redefinen constantemente. No se trata ya de "hacer lobby" para una normativa concreta, sino de desarrollar capacidad adaptativa permanente ante entornos líquidos.
En este paisaje de incertidumbre estructural, donde cada proyecto empresarial es único y las soluciones estandarizadas caducan antes de aplicarse, Advocacy Academy propone algo contraintuitivo: metodología rigurosa, precisamente porque el entorno geopolítico y geoestratégico en el que trabajamos es volátil e impredecible. El "Método de los 7 Pasos" que se propone en la plataforma no es una receta rígida, sino un framework adaptable que permite estructurar la complejidad sin simplificarla.
Cuando los ciclos regulatorios se aceleran, cuando una decisión en Bruselas impacta a una startup de Sevilla en 48 horas, cuando la frontera entre asunto técnico y asunto político se difumina, la improvisación es un suicidio profesional. Advocacy Academy apuesta por formar profesionales que no busquen certezas donde no las hay, sino que sepan construir estrategias robustas en entornos de información incompleta, conflictos de interés múltiples y futuros divergentes. Se trata, en última instancia, de profesionalizar la incertidumbre antes de que la incertidumbre profesionalice -por eliminación– a quienes no estén preparados.
Los que me siguen en esta tribuna conocen mi pasión por la innovación y el emprendimiento. Pues bien, creo que iba siendo hora de aplicarme en primera persona las ideas que suelo esgrimir en estas mismas páginas. Hay mucha gente que cree que no se puede emprender al mismo tiempo que se innova en el sector de los Asuntos Públicos, pero Irene Matías y yo no somos de esa opinión.
Esta resistencia a la innovación suele apoyarse en una premisa tan extendida como equivocada en nuestra profesión: que el éxito en los Asuntos Públicos depende esencialmente de disponer de una buena agenda de contactos. Como si la influencia fuera un capital acumulativo y no una competencia estratégica. Sin embargo, esta visión, además de reduccionista, resulta cada vez menos eficaz en un entorno marcado por la aceleración regulatoria, la rotación constante de decisores y la fragmentación del poder.
Hoy, la agenda es necesaria, pero ya no es suficiente. El acceso sin análisis, método y propuesta de valor se agota rápidamente. Las relaciones pierden tracción si no se sostienen sobre comprensión política, inteligencia estratégica y capacidad de anticipación. En un contexto donde lo técnico y lo político se entrelazan, improvisar equivale a perder relevancia. Y es precisamente aquí, en España, donde hemos decidido emprender e innovar en este sector.
Permítanme que desarrolle en siete puntos los mecanismos de emprendimiento e innovación que creo son consustanciales a Advocacy Academy.
Primero; emprender en un sector que tradicionalmente no emprende. Advocacy Academy es un proyecto emprendedor en un sector que suele ser poco dado a experimentar y a discutir las esencias del status quo. Mientras que en otros ámbitos abundan escuelas de negocios, másteres y programas de liderazgo, la oferta formativa especializada, escalable y metodológicamente rigurosa en asuntos públicos es escasa. Por tanto, la apuesta emprendedora era muy clara: traer a España una plataforma europea ya validada en Bruselas; adaptarla al contexto español en un momento de transformación regulatoria; y crear contenido con un modelo bilingüe (inglés con subtítulos español) para escalar a mercados hispanohablantes. Y un primer elemento de innovación muy claro: No consiste en "dar clases de lobby", se trata de estructurar y dar coherencia al conocimiento de una disciplina que tradicionalmente se aprendía "en la trinchera" o "por contactos”.
Segundo; innovar en la forma de enseñar Asuntos Públicos. Los que solemos dar clase en programas formativos siempre hemos echado de menos un modelo integrador de teoría y lo que se conoce como práctica. La oferta existente en el mercado (posgrados universitarios genéricos, talleres puntuales, formación in-company cerrada) siendo de interés, carece de estándares internacionales reconocibles y se centra en un modelo presencial limitado geográficamente. En este sentido, la propuesta de valor innovadora de Advocacy Academy cuenta con 30 módulos formativos y más de 200 horas de contenido estructurado, con una metodología certificada ("Método de los 7 Pasos") utilizada en instituciones europeas; un modelo digital-híbrido: contenido online más sesiones presenciales específicas; y una actualización permanente: no es un máster estático, se trata de una plataforma viva que incorpora nuevas herramientas (IA, crisis management, auditoría de proyectos, etc.). En resumen, incorpora una importante innovación pedagógica: pasar de la formación como “análisis de casos” a la formación como transferencia de método replicable.
Tercero; emprender contra el estigma: hacer de la transparencia un modelo de negocio. El desafío reputacional consistía en emprender en el sector de la formación en Asuntos Públicos, sabiendo que en cierta medida es un ejercicio de nadar contra corriente, toda vez de que somos conscientes de que la percepción social del lobby en España no es precisamente positiva. Y de ahí la apuesta radical y diferencial de Advocacy Academy, pues no oculta lo que hace, sino que lo hace visible y metodológico. Transparencia total sobre formadores, sobre metodologías, sobre sus propios límites (algunos auto-impuestos) como ejercicio profesional. Se trata de convertir la transparencia metodológica en ventaja competitiva.
Cuarto; el propio modelo de negocio como innovación: democratizar el acceso al conocimiento especializado. El modelo tradicional solía ser exclusivo, privado y con barreras de entrada altas, comenzando por los precios de cursos y masters. Advocacy Academy es una plataforma digital accesible con diferentes niveles de suscripción, con contenido modular (puedes consumir lo que necesitas según tu perfil sea junior, senior o sectorial), y con un precio escalado (no requiere inversión de máster completo para acceder a conocimiento especializado). En suma, la innovación de un modelo que permite transitar del conocimiento como bien de club al conocimiento como infraestructura accesible. Y además, con una innovación organizativa muy relevante: crear una empresa de conocimiento aplicado, no una organización que guarda su know-how, ni una universidad que lo teoriza sin practicarlo.
Quinto; innovar en un momento regulatorio clave (timing emprendedor). El contexto de oportunidad era muy claro, pues España vive un momento bisagra en la profesionalización de los Asuntos Públicos. Existe una doble regulación en tramitación: por un lado, el Proyecto de Ley del Gobierno de regulación de los lobbies, y por otro, la reforma Reglamento del Congreso. Se espera un crecimiento de la demanda de profesionales en el sector, no sólo a nivel cuantitativo, sino también, con mejor capacitación, profesionales capaces de aprender a diario. Y esta plataforma es un excelente compañero de camino en esta nueva era. En este sentido, el lanzamiento de Advocacy Academy en diciembre 2024 creemos que es un elemento estratégico decisivo que sumará de forma positiva ante los cambios que se avecinan en el sector en nuestro país en el futuro más próximo. La innovación estratégica es clara: posicionarse como referente metodológico de una nueva generación de profesionales.
Sexto; la apuesta por la tecnología como elemento diferenciador. Advocacy Academy incorpora módulos sobre herramientas tecnológicas aplicadas a asuntos públicos como herramientas de IA para mapeo de y análisis de tendencias regulatorias; herramientas digitales de monitorización legislativa; Data Analytics aplicado a campañas de advocacy; gestión digital de crisis regulatorias. Se trata no solo de saber que la tecnología es hoy una aliada esencial e imprescindible, sino incorporarla de forma rigurosa y académica a las tareas diarias del profesional del siglo XXI. Tareas que deben estar basadas en datos, y cuyo flujo de trabajo debe ser medible, transparente y tecnológicamente sofisticado. La innovación tecnológica es clara: Integrar el AI-driven advocacy en la formación, no como añadido, sino como competencia básica.
Séptimo: emprender internacionalmente desde España. No se trata solo de "traer una franquicia formativa a España", sino de construir el hub hispanohablante de una red europea. Contenido en inglés con subtítulos en español: accesible para profesionales de España, Latinoamérica y Europa. Es decir, es el primer paso para crear una red de conocimiento transnacional que conecte profesionales españoles e hispanoparlantes con estándares europeos y viceversa. Nuestra visión emprendedora consiste en impulsar una infraestructura formativa escalable que trascienda fronteras, no una escuela local limitada.
En suma, Advocacy Academy es un proyecto emprendedor que innova en tres dimensiones de manera simultanea. En primer lugar, innovación de contenido: una metodología certificada internacional frente a conocimiento fragmentado local; segundo, innovación de modelo: una plataforma digital escalable frente a formación presencial exclusiva y, por último, innovación de timing: Aprovechar la ventana regulatoria para profesionalizar antes de que el mercado madure.
Advocacy Academy no es solo un proyecto de formación, es una apuesta emprendedora que viene a demostrar que los Asuntos Públicos pueden profesionalizarse, medirse, enseñarse y escalarse como otros sectores de la economía y la sociedad. Pero, sobre todo, es un proyecto que nace con la voluntad de compartir método y de sentar las bases de una disciplina que, hasta ahora, se ha desarrollado más por intuición y experiencia acumulada que por marcos estructurados y transferibles.
Se trata, en definitiva, de introducir el espíritu emprendedor en un sector donde durante demasiado tiempo se dio por hecho que todo estaba ya escrito, cuando en realidad faltaban herramientas, lenguajes comunes y metodologías que permitieran formar, evaluar y hacer crecer a los profesionales con criterios claros y replicables.