Imagen de las máquinas del centro de datos de Arsys en Logroño.
Dentro del centro de datos que narra la historia y evolución de las TI
DISRUPTORES visita las instalaciones de Arsys en Logroño; una construcción modular preparada para adaptarse a los avances tecnológicos y que refleja la apuesta de la tecnológica por crecer desde su región de origen.
Más información: III Radiografía de los centros de datos en España
¿Puede una visita a un centro de datos convertirse en una lección de historia? A pesar de la juventud de esta industria -la explosión de estas infraestructuras para uso comercial en España comienza con el cambio de siglo-, sus salas dejan entrever el curso de una evolución muy acelerada que va desde el alojamiento de los primeros dominios de correo electrónico y páginas web hasta desembocar en la era actual de la inteligencia artificial.
Porque, si en nuestro ábaco común el aniversario de un perro se multiplica por siete, por ejemplo, ¿cuál sería el exponente correcto para una tecnología como la IA? Su rápida evolución está rompiendo hitos y protagonizando noticias a cada semana, como la reciente resolución de uno de los problemas matemáticos, denominados "del milenio": las ecuaciones de Navier-Stokes que describen cómo se mueven fluidos como el aire o el agua.
Esta reflexión sobre el paso del tiempo y sobre lo impredecible del futuro más cercano en el ámbito de las TI es precisamente la que surge al salir de las instalaciones del data center más potente de Arsys en Logroño -cuenta con otros dos en la región riojana-. Sus tres estancias mantienen la estética de la época en la que fueron construidas -2009, 2014 y 2019, respectivamente- y abren la puerta a imaginar cómo serán las próximas ampliaciones para cubrir una demanda que la mayoría de los expertos todavía no se atreve ni siquiera a intuir.
A simple vista, el mismo juego infinito de cables y servidores, apilados uno sobre otro, que harían de este centro uno más en el mapa cada vez más poblado de estos edificios en el país. En el fondo de la cuestión, sin embargo, hay una constante adaptación a las técnicas más novedosas de refrigeración para avanzar en sostenibilidad, así como un aumento de capacidades y densidades para satisfacer las necesidades de un tejido económico eminentemente digital.
“Al principio -el centro se inauguró en 2009- repartíamos un forro polar entre los visitantes porque dentro hacía frío”, dice a modo de ejemplo un acalorado Olof Sandstrom, vicepresidente técnico de operaciones de la compañía, al grupo de prensa, entre el que se encuentra DISRUPTORES – EL ESPAÑOL, invitados a realizar el recorrido. “Ahora, ya podéis comprobar por vosotros mismos el cambio de temperatura”.
La apuesta sostenida por Logroño
La empresa riojana, que celebra su 30 aniversario, mantiene su vigencia no solo por haber dibujado un negocio que ha ido desde el propio hosting de los primeros correos electrónicos hasta el diseño de proyectos en la nube y el lanzamiento de soluciones propias de IA, sino también por haber acumulado una serie de decisiones en torno al centro de datos que en su momento pudieron parecer una “locura” pero que han ido cobrando sentido corporativo con el paso del tiempo.
La primera, explica nuestro guía, fue cambiar su centro de datos ubicado cerca del casco urbano, y que se había quedado pequeño debido al crecimiento de la demanda, por el espacio, mucho más amplio –de 6.000 metros cuadrados–, que ocupaba un antiguo taller de zapatos a las afueras de la misma, sin contemplar siquiera hubs en expansión como Madrid.
Fachada de las instalaciones que acogen el centro de datos de Arsys en Logroño.
“Todo el mundo nos decía que nos teníamos que trasladar a Madrid, pero nunca hemos tenido la limitación ni el pensamiento de que por estar en Logroño no podemos ofrecer un determinado tipo de producto”, dirá Sandstrom un rato más tarde en conversación con este periódico. “Si en el futuro surge alguna tecnología que sea imposible de gobernar desde aquí, lo estudiaremos”.
La segunda decisión, proyectar una arquitectura de construcción modular, “pionera en España”, que permitiese al centro adecuarse y crecer en consonancia con el sector tecnológico. De hecho, en esta retahíla de logros, Miguel Martínez, CPO de Arsys, comenta que “hemos llegado a ser el primer proveedor de cloud europeo”.
Tres salas, tres momentos de la industria
Tras la explicación, exploramos a fondo las tres salas, levantadas en 2009, 2014 y 2019, respectivamente. Bajo este diseño modular, la inicial, ideada para albergar hasta 5.000 servidores físicos mantiene a día de hoy la actividad con la que comenzó: páginas web y dominios de correo para su posterior expansión a nuevos servicios en la nube.
Eso sí, admite Sandstrom, ha experimentado varias modificaciones a lo largo de los años, como el sistema de climatización. “Lo que en 2009 nos parecía fantástico dejó de servirnos de un momento a otro, nos dejaba fuera de mercado, por lo que tuvimos que evolucionar”.
Una de las salas del centro de datos.
La frase resume buena parte de la historia de estas instalaciones. Un centro de datos puede construirse para responder a las necesidades de un momento determinado, pero la infraestructura que contiene ha de adaptarse rápido a los nuevos paradigmas.
En esta primera habitación, en funcionamiento al 80% de su capacidad, no hay grandes densidades ni “virguerías”, está montada sobre servicios que no crecen y no necesita superponer racks cada dos meses.
El salto se percibe al avanzar a la siguiente estancia. La sala de 2014 cuenta ya con más capacidad de densidad, servidores propios, más uniformidad y un circuito de sensores que anticipe cualquier anomalía.
Por último, la tercera habitación da otro salto. Más amplia, con un reparto de agua mejor optimizado y una distribución eléctrica por fases. Estas capacidades han adquirido todavía un rol más relevante a medida que crece la potencia de cálculo que puede concentrarse en un mismo lugar.
Aquí se opera con las máximas exigencias de la IA y se desarrollan productos como su asistente telefónico inteligente para que las empresas atiendan llamadas de manera automática.
En total, este centro de datos de Arsys da servicio a unos 250 clientes de un mercado “masivo”; desde grandes departamentos de TI que quieren formar parte del diseño de las soluciones de TI hasta medianas empresas con menos expertise, y acoge unos 20.000 servidores.
La importancia de IONOS
Arsys quedó encuadrada bajo el paraguas del grupo alemán IONOS en 2013 en una operación valorada en 140 millones de euros que, según indica Martínez, también miembro del consejo de administración del consorcio, a DISRUPTORES, “nos ha aportado músculo financiero, ha mantenido nuestra naturaleza de cercanía con el cliente y la adopción de muchos productos de su porfolio”.
También, mejores prácticas y los cimientos para encarar la era de la IA con garantías. Aunque, matiza: “Nos estamos centrando en el lanzamiento de soluciones basadas en esta tecnología, pero las oportunidades que van a surgir y los casos de uso que nos van a pedir no los podemos ni imaginar ahora. Esta tecnología no se va a estabilizar próximamente, su crecimiento es exponencial”.
Los directivos de la compañía, Guillermo Arbelo, Olof Sandstrom y Miguel Martínez, muestran las instalaciones a la prensa.
En este sentido, Sandstrom simplifica las complejidades técnicas que podrá encerrar la IA. “El espíritu para nosotros no cambia, es estar cerca de las organizaciones”.
Para el directivo, todo es fruto de un progreso natural que su compañía ha sabido gestionar y que podrá seguir navegando. “Lo que se ha visto en la última sala de máquinas ya es una base preinstalada, preparada y automatizada. […] Ahora, la IA nos ha permitido aprovechar ese aumento de densidad, de capacidad de cómputo y almacenamiento para aumentar nuestro desarrollo y sacar productos más rápidos y competitivos”.
El cambio resulta especialmente visible cuando se compara con los primeros años de la compañía. “Cuando nosotros empezamos teníamos que explicar a la gente cómo utilizar una página web o hacer una compra online. La llegada de la nube, después, supuso un boom tremendo a todos los niveles. Tuvimos que consolidar muchísimo nuestra maquinaria: número de procesadores por servidor, memoria, máquinas virtuales… La IA no nos preocupa, nos aporta transversalidad y facilita el repunte de todos los procesos de negocio, no solo del departamento TI”