José María Coves, inversor, Santi Benito, Ángel Pineda, Jorge Nicolau y Jaime Rubí, inversor.

José María Coves, inversor, Santi Benito, Ángel Pineda, Jorge Nicolau y Jaime Rubí, inversor. DISRUPTORES Julio Miravalls

Tecnológicas

Orizon cambia de ser una empresa de servicios a licenciar su herramienta en una nueva visión del mercado

La compañía especializada en detectar ineficiencias y mejorar el rendimiento del software de bancos y entes financieros establece un plan estratégico para expandirse a otras actividades y países.

Más información: Orizon detecta que las empresas desaprovechan la opción de usar chips más baratos en su 'mainframe'

Tabarca (Alicante)
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Las claves
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Orizon transforma su modelo de negocio, pasando de ofrecer servicios a comercializar licencias de su software bajo el nombre Orizon Platform.

La compañía aspira a que el 75% de sus ingresos provengan de licencias y busca multiplicar por cuatro su facturación para 2030, apoyándose en partners nacionales e internacionales.

Orizon ha creado el concepto de Software Efficiency Management (SEM) y planea que su herramienta pueda ser operada tanto por partners como por clientes finales.

El nuevo plan estratégico incluye la apertura a mercados globales y el desarrollo de una versión mejorada de su plataforma para 2027, integrando inteligencia artificial en sus procesos de optimización.

“Tenemos una herramienta que es la bomba”, argumenta Jorge Nicolau. Una afirmación que se repite varias veces, y por distintas personas, para reforzar diferentes afirmaciones sobre las capacidades del singular software de Orizon, antes conocido como BOA y que ahora asume como propio el mismo nombre de la compañía.

“Si Orizon se llama la empresa y va a vender casi todo en licencias, y no es que tengamos precisamente siete productos, pues la herramienta se llamará Orizon”, precisa el CEO, Ángel Pineda. “Plataforma Orizon”, reafirma.

En un solo párrafo se condensa así el sentido del gran cambio en el modelo de negocio que inicia una pequeña empresa española, generalmente poco conocida, según confiesan sus responsables, cuyo éxito consiste en que el software de las grandes corporaciones “es más eficiente si está optimizado y consume menos. Y si consume menos, se ahorra mucho dinero en infraestructuras”, dice Pineda. Ese es su negocio.

“Y también [ganan] en rendimiento”, añade. “El software [empresarial] tiene unos requerimientos de velocidad y de entrega de datos. Nuestros clientes más grandes lo aprecian más que el ahorro de dinero -que también-, porque tiene tantas oportunidades de optimizar y no se hace…”.

Por partes. En el cuarto encuentro anual de Orizon con la prensa en la isla de Tabarca, esta vez ha sido todo diferente. Empezando por un cambio de fechas, de mayo a septiembre, porque en el quinto mes de este año la compañía estaba enfrascada en redactar un nuevo plan estratégico.

“Con el día a día, vas tirando para adelante y el año pasado nos planteamos ‘qué queremos ser de mayor’. Y hacer un plan en casa. Nos ha absorbido mogollón de tiempo”, explica Pineda.

“Contamos con alguien externo, que nos dijo un poco lo que no queríamos oír. Las cosas que tú sabes que pasan, pero que tenemos que hacer para escalar...”, admite Pineda, asumiendo un trago de su propia medicina: la observación desde fuera de cómo optimizar la rentabilidad y el crecimiento de una herramienta en la que Orizon lleva 13 años invirtiendo y a la que sigue dedicando partes sustanciosas de sus ingresos anuales.

Plan estratégico

Con ese planteamiento entra en juego como asesor externo Jorge Nicolau, antes mencionado sin detallar su papel. Nicolau, un veterano con largo currículum en empresas de consultoría tecnológica y del ámbito bancario, se ha incorporado para guiar la elaboración de ese plan estratégico y aportar su experiencia en el desarrollo.

El ambicioso objetivo, a cinco años, es transformar el modelo de negocio, basándolo desde ahora en apoyarse en partners -los actuales y los que en el futuro puedan añadirse- para vender licencias y utilización de su software. El antes conocido como BOA (Boost & Optimize Applications), del que esperan que genere “un 75% de los ingresos” mediante esas licencias. Pineda señala que ha llegado el momento de “vender licencias, porque la plataforma está madura”.

Se trata de cambiar algo más que la piel y algún nombre. La idea es pasar de ser una compañía de servicios a convertirse en una compañía de producto. Cambiar del B2C al B2B. Eso implica una reconversión de la herramienta, que aglutina todo el conocimiento de la empresa en una plataforma con servicios asociados, para que los socios certificados en su tecnología y los propios clientes puedan operarla de manera autónoma. Hay que hacerla más digestible, con pantallas más visuales para la gestión de flujos. Más comprensible y amigable.

Orizon aspira a conseguir que ya en 2030 los actuales ingresos -“algo más de tres millones” este año- se multipliquen por cuatro, con las puertas abiertas para una expansión nacional y global.

En pocas palabras, salir del discreto anonimato. Tarea en la que también ha de jugar un importante papel Santiago Benito, incorporado para “liderar la parte de ventas” desde el partner Minsait, donde ya trabajó con el producto de Orizon.

“Nosotros estamos en la eficiencia del software”, proclama Pineda como leitmotiv. La herramienta se ha basado hasta ahora en el análisis automatizado de la actividad del software de la empresa contratante -sistemas bancarios y financieros, incluidas aplicaciones en los filosóficamente difuntos mainframes, que siguen bastante vivos-, a partir de sus logs, sin compartir datos sensibles y pasando por el filtro del ojo clínico de los superexpertos de Orizon.

Territorio de expertos

“Nuestro negocio tiene dos partes: detectar dónde está la ineficiencia que más va a ahorrar, encontrar la aguja en el pajar, y después dar una solución”, detalla. “Para dar soluciones tenemos ya 126 técnicas de ‘esto hace lo mismo, pero consume menos’, dependiendo de la arquitectura, de la tecnología. Hicimos un asistente de inteligencia artificial que hace un poco de analista. Le preguntas cosas y ayuda, pero también sigue muy orientado a que lo explote gente muy especialista”. Por ahora, los suyos. Formar a uno requiere “nueve meses”.

Es una empresa con 47 empleados, en la que hay “veintitantos en el equipo de operaciones. El resto se dedica a desarrollar la herramienta”, subraya Nicolau, que rememora su etapa en VidaCaixa: “Yo resumiría mi experiencia como cliente con Orizon con dos palabras: la primera es impacto. Generan impacto. Consiguen resultados, que tú recibes más de lo que pagas. Y la segunda es que lo generan sin ruidos”.

“Tienen mucha información de cosas que pasan en una compañía, en la tecnología de la compañía. Sin generar un mal rollo. Simplemente te comparten la información: ‘Yo veo esto’”.

“Nosotros pactamos un presupuesto y dijeron: ‘Con ese presupuesto me comprometo a darte 50 oportunidades de mejora’. Esas 50 oportunidades de mejora las rankean por impacto: la que te va a dar más resultado en optimización de recursos es esta, tienes que cambiar esto aquí. Y te lo dicen así de sencillo".

"Tienes una aplicación con una instrucción que, si cambias la coma por el punto, te va a pasar esto. Así de fácil. Ellos no cambian la coma por el punto. Son médicos que asesoran, pero luego tienes que ir a un cirujano…”, añade.

“Les dábamos logs de infraestructura, logs del mainframe, logs del Oracle... unos y ceros”, prosigue. “Con Orizon nunca hablamos de primas, de agentes, de siniestros, de reaseguros. Nunca hablamos de nada de negocio. Nunca”.

Y eso lleva a Nicolau a una reflexión: “¿Tiene Orizon alguna vinculación con el sector industrial en el que trabaja la empresa que quiere usar su herramienta para optimizar recursos? No. Con Orizon hablábamos en español, pero podríamos hablar en catalán o en inglés. No tiene nada que ver con la herramienta de logs que tienen unos y ceros”.

Por consiguiente, para la nueva etapa, plantea: “¿Tiene alguna limitación Orizon para trabajar fuera de España? Ninguna. Sin embargo, la realidad es que hoy trabaja con once clientes, la mayoría entidades financieras españolas. ¿Por qué? Porque no se han planteado, no se han propuesto o no han podido trabajar en otras industrias y en otros mercados. La herramienta no tiene absolutamente ninguna limitación”.

La ‘invención’ de un nuevo mercado

“Nosotros observamos la eficiencia del software, que no lo están haciendo otros. Y así podríamos entrar en un montón de mercados que nos tocan”, dice Pineda. “El nuestro lo hemos bautizado y queremos liderarlo. Lo hemos llamado SEM, que es Software Efficiency Management. La gestión de la eficiencia del software. Nos lo hemos inventado, no existe. Diremos que la eficiencia del software la hace nuestra plataforma, nuestros servicios”.

“No queremos confundirnos con la observabilidad, que es observar… Y se observan tantas cosas que al final te paralizas. Sobre todo, en la operación se observa para que no se te caiga… Para nosotros tiene sentido hablar de esto y, básicamente, nuestro KPI más grande, que vamos a ir midiendo año a año, es el porcentaje de licencias sobre los servicios”.

Sus dos actuales partners, Minsait y NFQ -“una consultora de negocios que se está metiendo mucho en la parte tecnológica”, dice Pineda-, están ya considerados en el plan. Más adelante se verá si se incorporan otros. Hay cuestiones que surgirán por el camino, desde la protección de la propiedad intelectual hasta la formación y certificación de los expertos externos con capacidad de aprovechar la herramienta. Y, a la vez, proteger el talento propio.

“Ya hemos vendido en Italia y Portugal con ellos [los partners actuales] y hemos creado un plan a varios años para que puedan ir adquiriendo conocimiento para explotar nuestra plataforma. Para nosotros, la escalabilidad es mucho más fácil vendiendo licencias a partners que llegan a muchos clientes y saben venderlo. Pero no va a ser de un día para otro. Por eso nos lo hemos planteado en cinco años, relajados, porque queremos conseguirlo, no queremos que sea una cosa irreal”, sentencia Ángel Pineda. El primero de esos años será de transición.

“Nuestra herramienta es la bomba cuando la usan los expertos de Orizon y tiene que ser la bomba cuando lo hagan expertos de partners y de clientes. Y tenemos que tener partners que estén encantados de ganarse el dinero haciendo proyectos de utilización con la herramienta”, reitera Pineda, sin dejar de ver otros riesgos, como el más obvio: la inteligencia artificial.

“Nosotros decimos que Orizon es conocimiento. Interpreta información que hay en los logs de la infraestructura para inferir oportunidades de optimización. ¿Eso lo puede hacer la IA? Sí, podría hacerlo la IA. Podría hacer muchas cosas como esta. ¿Cómo evitamos esto? En realidad, no lo evitamos. Lo único que vamos a hacer, que ya estamos haciendo, es trabajar con la IA en mejorar nuestros algoritmos. Y pensamos que, si tenemos años de ventaja, si somos capaces de mantener dos o tres años de ventaja al que empiece hoy o al que use mejor la IA para hacer algo parecido… pues eso que tendremos de ventaja”.

De momento, según el plan, el primer paso en público será presentar la nueva versión de Horizon Platform en el segundo trimestre de 2027. Y que el cambio empiece a rodar de verdad.