Jensen Huang, CEO de Nvidia, saluda a Marc Benioff, CEO de Salesforce, durante el evento 'Dreamforce 2026'.

Jensen Huang, CEO de Nvidia, saluda a Marc Benioff, CEO de Salesforce, durante el evento 'Dreamforce 2026'. DISRUPTORES

Tecnológicas

Cuando Marc encontró a Jensen… y a Dario Amodei, y a Sam Altman para hablar de la evolución de la IA

El CEO de Salesforce mantiene una divertidamente accidentada conversación con el de Nvidia durante el evento Dreamforce, en el que comparecieron como 'partners' los grandes protagonistas del desarrollo de la inteligencia artificial.

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San Francisco (Estados Unidos)
Publicada
Las claves
Las claves

Marc Benioff, CEO de Salesforce, protagonizó una keynote peripatética en Dreamforce, interactuando con líderes tecnológicos como Dario Amodei (Anthropic) y Jensen Huang (Nvidia).

Dario Amodei destacó el rápido crecimiento del sector de la IA y afirmó que actualmente solo se aprovecha entre un 5% y 10% del potencial de la tecnología.

Jensen Huang defendió el papel de Nvidia como infraestructura clave para la IA, resaltando la importancia de la seguridad y la innovación sin necesidad de nuevas regulaciones.

Sam Altman (OpenAI) subrayó la responsabilidad ética de las empresas de IA y advirtió sobre los riesgos de incidentes graves, insistiendo en la necesidad de transparencia y mecanismos de control.

La escenografía de Dreamforce es peculiar. Un anfiteatro montado en el interior de una enorme sala del Moscone Centre de San Francisco, con un estrado cuadrado, en el centro. Podría recordar un cuadrilátero de boxeo, como en los lejanos tiempos en que se organizaban veladas en el Palacio de los Deportes de Madrid o en la Plaza de Toros. Pero ese escenario no es para el CEO y factótum de Salesforce, Marc Benioff, que acostumbra a dictar su keynote caminando en torno al ring y recorriendo los pasillos, mientras le persigue una cámara robótica con ruedas, para mantenerle siempre en plano. Aunque en realidad, es Benioff el que persigue a la cámara, que va siempre por delante de él.

El escenario queda para otras actuaciones, presentaciones breves y quizás algunas demos en vivo, pero los momentos estelares ocurren en la keynote peripatética de Benioff.

La escuela peripatética (no es insultante ni despectiva la palabra) era el modelo de enseñanza de Aristóteles en el Liceo de Atenas, hacia el año 335 antes de Cristo. El nombre viene de peripateîn, “pasear” en griego. Y eso es lo que hace el CEO, declamando su discurso sin un teleprompter a la vista. Hasta que se encuentra con algún, partner a quien tiene previsto incorporar a su discurso y se detiene unos momentos. Durante su intervención en esta edición, Benioff se tropezó primero con el CEO de Siemens, Roland Busch, y después con el de Anthropic, Dario Amodei, con el aura de sus rarezas flotando sobre su ensortijada pelambre.

Lo que más le asombra al polémico Amodei del último decenio, dice respondiendo a una pregunta de Benioff, es: “El ritmo del progreso, no solo de la tecnología, sino también del aspecto económico. Formulé las leyes de escalado [de Anthropic] junto con algunos de mis cofundadores, diciendo que los modelos de IA se vuelven más inteligentes cuanta más computación les aplicas. Así que teníamos una predicción de lo capaces que serían estos modelos.

Pero creo que lo que no valoramos es que llevaría a que estas empresas [la suya y Salesforce] crecieran tan rápido con estos productos increíbles en los que trabajamos juntos. Y de lo rápido que se convertirían en el centro de todo lo que está ocurriendo en el mundo… Habláis de MCP, Cowork y Claude Skills, y todas son cosas nuevas que la gente está empezando a usar, pero si se están adoptando tan rápido es porque el valor económico es enorme. Así que me ha sorprendido que este ritmo sea posible en el mundo empresarial”.

Y para asombrar a quienes le escuchan, la siguiente afirmación de Amodei: “Si congelamos la tecnología en el lugar actual, que no lo estamos haciendo en absoluto, seguirá mejorando. Pero supongamos que la congelamos: estamos usando quizá solo un 5% o 10% del valor posible de la tecnología”.

Conversación de paseo

Dicho esto, Benioff se despide y continua su paseo, hasta encontrarse con Jensen Huang, el CEO de Nvidia, convertido en invitado especial de todos los grandes eventos del ramo. Y entonces sí que empiezan a pasar cosas que no es posible adivinar si estaban previstas o son improvisación del relajado Huang, sentado a pocos metros del asiento ocupado por DISRUPTORES mientras esperaba su momento.

¿Tenemos que aprender todos a caminar y hablar al mismo tiempo?”, pregunta Huang, a modo de saludo cuando se planta ante él el CEO de Salesforce.

Dario Amodei, CEO de Anthropic, con Marc Benioff, CEO de Salesforce.

Dario Amodei, CEO de Anthropic, con Marc Benioff, CEO de Salesforce. Julio Miravalls

“Jensen, podemos hacerlo”, le replica Benioff. “Caminemos. Yo me entreno, tengo un corazón. Es excitante ser capaz de… tienes que sacar la izquierda”, corrige el paso de su improvisado compañero de paseo.

La conversación entre ambos magnates tecnológicos se convierte a partir de ese momento en una mezcolanza de elogios, preguntas y morcillas muy teatrales sobre los pasos que están dando en torno al escenario. Benioff alaba lo bien que les va y lo importantes que son las GPU de Nvidia y Huang afirma que “estamos en una revolución industrial, igual que hace unos pocos cientos de años”.

“Podemos ir también hacia ese pasillo, a la derecha”, interrumpe Benioff, tratando de encauzar el camino, mientras Huang intenta elaborar una disquisición sobre la electricidad, internet… “Tienes que mirar a esa cámara mientras hablas”, le alecciona el CEO de Salesforce.

“Con internet podemos encontrar cualquier cosa. Y ahora, la inteligencia artificial es una capa de infraestructura a través de todo el planeta… ¿Quieres ir por ese lado?” se interrumpe a sí mismo Huang. La conversación, que pasa por ser seria, empieza a convertirse en un pequeño espectáculo cómico en el que uno de los protagonistas, Benioff, le saca algo más que la cabeza y probablemente dobla en peso al otro.

Huang, con aplomo y sabiéndose también una gran estrella incluso fuera de casa, se presta al juego. “Cada compañía en cada país puede convertirse en una compañía IA…”, prosigue, eligiendo por su cuenta un camino abierto entre las filas de asientos. “Simplemente, sígueme”, le dice a Benioff, que responde “ya lo has conseguido. Todos te estamos siguiendo, bro”, con un cierto doble sentido.

Fábricas de IA

“Nosotros evolucionamos nuestra compañía, de una empresa de GPU a una infraestructura de IA full stack. Construimos sistemas gigantes que son esencialmente fábricas de IA, que transforman electricidad, toman los datos que se almacenan en todas las empresas y los convierten en inteligencia. ¿Cómo podemos convertir a cada corporación en una corporación IA? Pues hemos hecho varias cosas. La primera, crear modelos IA de frontera. Nemotron es un lenguaje, pero necesitamos otros cinco… Ahora, tíos, me estáis poniendo nervioso”, dice repentinamente Huang a quienes les rodean.

“Podemos hacer una pausa y pararnos. Hacemos lo que quieras”, le apacigua Benioff.

El CEO de Nvidia enumera: “Nemo es un modelo de lenguaje. Cosmos es un modelo fundacional global. AlphaMayo es frontera para sistemas de navegación, vehículos autónomos, por ejemplo. BioNemo está en la frontera de los modelos proteicos. Y todos son completamente abiertos”.

Inmovilizados definitivamente los dos colegas peripatéticos en un rincón del anfiteatro, Huang reseña que la seguridad “es primordial, la primera tarea” y, por tanto, lo primero es asegurarse de “crear los entornos para probar estos sistemas complejos de manera segura”, en lo que podría interpretarse como una puya a OpenAI y sus agentes ‘fugados’ para atacar por su cuenta Hugging Face. Empresa que, por cierto, acaba de comprar Nvidia.

Dreamforce 2026.

Dreamforce 2026. DISRUPTORES

Afirma también que “no necesitamos nuevas leyes y regulaciones” y se declara convencido de que “innovación, rapidez y productos seguros no son una imposible elección. Puedes tenerlo todo a la vez. Así que corre lo más rápido que puedas. Pero si en algún momento sientes que la empresa está fuera de control, o que el producto no va a ser seguro, haz una pausa y asegúrate de hacerlo bien”.

“Esta es una revolución tecnológica demasiado importante. Son capacidades demasiado extraordinarias. Aprovechad la tecnología, aprended sobre ella. Si no funciona para vosotros de inmediato, no la abandonéis. Hay una industria enorme trabajando detrás, mejorándolo todo el tiempo. Si lo probaste hoy y sientes que hizo el 80% de lo que esperabas, pruébalo de nuevo en un par de semanas. Va a mejorar mucho, mucho. Así que no te rindas con la tecnología. Lo más importante es no quedarte atrás”, proclama Huang.

“¿Estás de acuerdo con esto, Ron?”, desvía la conversación Benioff, dirigiéndose al CEO de Siemens, un hombre tan alto como él. “Sí, Roland está de acuerdo”, añade luego mirando a Huang.

“Soy muy buen amigo de los dos”, replica el de Nvidia. “Pero, mirad, cuando estoy con vosotros, siempre siento que necesito subirme a una silla. Sólo quiero que sepáis que cuando estoy en un avión, estoy mucho más cómodo que vosotros. Con la evolución humana, se comprueba que lo grande no es necesario. Es como un millón de años de evolución entre tú y yo”, concluye, mirando a Benioff de abajo a arriba.

“Esta ponencia principal está dando un giro espectacular”, afirma Benioff. “Nos vamos a dedicar al entretenimiento. A partir de aquí, vamos a pivotar directamente hacia la comedia”, remacha Huang. “Así que, Marc, lo que está pasando ahora es que la IA se está volviendo productiva y útil”, prosigue, tratando de completar su intervención con datos sobre el crecimiento de los modelos abiertos, mientras el ambiente se ha tornado festivo y poco propicio para dejarle completar con solemnidad su mensaje.

“El cielo es el límite para nuestra empresa. El cielo es el límite para cada industria, para cada país. Así que involucraos con la IA. No os quedéis atrás” exhorta Jensen Huang a la audiencia para rematar, mientras su personal de seguridad y acompañamiento se apresura a rodearle para sacarlo discretamente del auditorio.

El incidente de Hugging Face

Por la tarde, Marc Benioff mantuvo otra conversación con otro as de la baraja, Sam Altman, el CEO de OpenAI que abrió las puertas al torrente de IA generativa hace cuatro años, con ChatGPT. La charla, en un entorno más controlado y convencional.

El contenido, podría condensarse en un par de ideas. Altman asegura que la sociedad debe poder confiar en que las empresas que desarrollan la inteligencia artificial harán lo correcto, porque comprenden la magnitud del impacto, no porque exista presión regulatoria o porque sus competidores también se comporten responsablemente. Dice que el incidente de Hugging Face es un punto de inflexión, “el peor incidente que hemos visto”.

Reconoce que es legítimo el miedo a que unas pocas empresas acumulen demasiado poder e influencia. El camino para evitarlo exige pragmatismo, estabilidad, transparencia y mecanismos de control. Pero asume que pueden ocurrir ataques biológicos, químicos, ciberataques contra sistemas físicos u otros incidentes provocados. No los descarta como fantasía: son posibles precisamente porque la IA es una tecnología muy poderosa. Pero cree que se pueden impedir mediante mitigación, defensa y resiliencia colectiva.

“Las decisiones que toman las compañías que construyen la IA sí tienen consecuencias reales”, asegura Altman situando el punto ético de fondo en que las empresas no pueden escudarse en que “solo construyen herramientas”. Si un modelo hackea un sistema o cruza límites importantes, ese comportamiento no puede considerarse moralmente neutro. La industria ha de tener responsabilidad. Pero también son necesarias estructuras sociales que eviten que las decisiones críticas se concentren en pocas manos.

Aunque, alineado con esa ola un tanto agorera que se ha puesto de moda, Altman sugiere un cierto paralelismo fatalista con la aviación y afirma que “los accidentes van a ocurrir. Vamos a aprender todo lo que podamos y reaccionar ante cada uno”.

Bastante menos divertido que el ratito de Benioff con Huang.