Elisey, Andrea, Ramón en uno de los centros de datos de AWS en Aragón.

Elisey, Andrea, Ramón en uno de los centros de datos de AWS en Aragón. DISRUPTORES

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Cambiar de profesión y de mundo: de enfermera, profesor o panadero a trabajar en un centro de datos

El auge de estas infraestructuras digitales en nuestro país, especialmente en regiones como Aragón, abre el abanico profesional de personas con bagajes muy diversos que encuentran una nueva oportunidad entre servidores.

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Las claves

Las claves

Profesionales de enfermería, educación y panadería han cambiado de sector para trabajar en centros de datos de AWS en Aragón.

Las habilidades transferibles como la gestión de equipos, resolución de problemas y trabajo bajo presión han sido clave en su adaptación.

Los programas de formación de AWS permiten a personas sin experiencia tecnológica acceder y crecer profesionalmente en el sector digital.

Los protagonistas destacan la importancia de la motivación, el esfuerzo y la capacidad de aprendizaje para reinventarse laboralmente.

Andrea Folgueral estudió Enfermería. Ramón Ruiz de Conejo se formó para ser maestro de Educación Primaria. Elisey Saykin trabajó en un obrador tradicional y después como responsable de seguridad. A primera vista, podríamos pensar que sus trayectorias profesionales no podrían encontrarse nunca, pero la realidad es que los tres han acabado trabajando en la misma empresa, muy lejos de su presumible zona de confort. ¿Dónde? En los pujantes centros de datos que empresas como AWS están levantando en Aragón.

A buen seguro que ninguno de ellos conocía en detalle los pormenores técnicos de una infraestructura digital tan exigente como la que nos ocupa. Por supuesto que su base de conocimiento o sus títulos académicos no les habían preparado para sus actuales ocupaciones. Pero todos ellos tenían experiencia para trabajar bajo presión, resolver problemas, gestionar equipos, seguir procedimientos o mantener la calma cuando las cosas se complican.

Para Folgueral, que terminó de estudiar la carrera en Ponferrada en 2015, el cambio comenzó después de varios años ejerciendo como enfermera en Irlanda y Alemania. Tras dos años en Frankfurt y muchas horas dedicadas a aprender alemán, empezó a buscar una salida diferente. La oportunidad apareció a través de LinkedIn, cuando AWS la contactó para incorporarse a su Work Based Learning Program, una iniciativa dirigida a personas sin formación previa en tecnología o centros de datos.

"Aunque la tecnología nunca me había llamado especialmente la atención y me parecía un salto enorme, soy una persona curiosa y me gusta aprender cosas nuevas. Decidí ir a por ello", explica a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL. "Al final, en enfermería aprendes a trabajar bajo presión, seguir procedimientos críticos al pie de la letra, resolver problemas rápidamente y mantener la calma. Resulta que todo eso es lo que necesitas en un centro de datos también".

El caso de Ramón Ruiz de Conejo parte de una trayectoria diferente. Durante cinco años trabajó en el ámbito educativo como maestro de Primaria, cubriendo sustituciones temporales. En ese tiempo, completó dos másteres -uno en Educación Secundaria y otro en Docencia Universitaria- y terminó ocupando un puesto indefinido como tutor de Primaria. Al mismo tiempo, coordinaba y entrenaba en un club de baloncesto.

Andrea Folgueral, trabajadora de los centros de datos de AWS en Aragón.

Andrea Folgueral, trabajadora de los centros de datos de AWS en Aragón. DISRUPTORES

Sin embargo, su inquietud por aprender y la voluntad de explorar un terreno desconocido le llevaron a matricularse en un grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Web. El cambio no llegó acompañado de certezas: "En el momento de tomar la decisión siempre aparecen las dudas de si no estaré tirando por la borda tanto tiempo, esfuerzo y dinero en un sector para empezar de cero en otro", reconoce. "Pero lo único que tenía claro es que no quería quedarme donde estaba, así que la única alternativa posible era ponerme a andar y ver dónde me lleva el camino".

En su nuevo puesto como técnico de instalación de servidores, la parte técnica fue el principal desafío; el resto de habilidades ya las tenía de serie gracias a su carrera profesional previa. "Diría que toda mi experiencia anterior me ha servido. Si tuviera que hacer énfasis en alguna cosa concreta, destacaría la capacidad de resolución de problemas, de improvisación y de gestión personal y emocional", señala.

La oportunidad llegó a través de un amigo que trabajaba en AWS. Lo que le explicó fue decisivo: la compañía buscaba perfiles con buen nivel de inglés, motivación para aprender y capacidad para trabajar en equipo. Los conocimientos técnicos podían adquirirse durante el proceso. "Al fin y al cabo, los conocimientos técnicos se pueden enseñar, pero las aptitudes tienen que venir de casa", sostiene Ruiz de Conejo.

Nuestro tercer protagonista, Elisey Saykin, llegó a AWS conociendo ya de cerca el centro de datos de Villanueva de Gállego. Y es que, antes de incorporarse a la plantilla de AWS, trabajaba como responsable de seguridad a través de una empresa proveedora de servicios. Antes de eso había pasado más de dos años como panadero en un obrador tradicional.

La posibilidad de acceder a un puesto más dinámico y formar parte de un sector en crecimiento le llevó a presentarse a las entrevistas después de que un compañero le contara que se estaban abriendo nuevas posiciones. El atractivo no estaba únicamente en la dimensión tecnológica del proyecto: también pesaba la posibilidad de desarrollarse profesionalmente en Zaragoza, la tierra en la que se había criado.

Su transición partía de una ventaja concreta: conocía las instalaciones, los procedimientos de seguridad y prevención de riesgos, además de buena parte de las personas con las que iba a trabajar. La dificultad se situó en otro punto: "Lo más difícil es el aluvión de información que llega de muchas partes diferentes. Aprender a filtrar lo imprescindible de lo secundario a veces es complicado, pero gracias a la ayuda de los compañeros todo se hace mucho más ameno y fácil", detalla.

Ramón Ruiz de Conejo, trabajador del centro de datos de AWS en Aragón.

Ramón Ruiz de Conejo, trabajador del centro de datos de AWS en Aragón. DISRUPTORES

La adaptación inicial estuvo apoyada por el programa de Inducción a Nuevos Empleados de AWS y por el acompañamiento del equipo. Para alguien que se incorpora a un ámbito tan exigente como el de los centros de datos y los servicios en la nube, ese primer periodo puede determinar si el cambio se convierte en una oportunidad sostenible o queda reducido a un intento fallido.

Saykin recuerda aquel comienzo con una mezcla de nervios e ilusión. "Lo que más me costó fue la responsabilidad, pensar que estoy trabajando en un entorno muy técnico donde uno ha de ser muy meticuloso en su labor", admite echando la vista atrás.

Voluntad y esfuerzo

Hasta aquí podría parecer que es una historia sencilla, la de cambiar de rumbo profesional y dar un giro de 180º grados a tu vida hacia nuevas latitudes. Pero nada más lejos de la realidad: además de la inherente voluntad de reorientar su vida laboral, este proceso requiere de mucho esfuerzo y aprendizaje. La motivación permite empezar, aunque después hay que sostener el ritmo de aprendizaje.

"Lo más difícil de empezar en un sector nuevo es que lo que muchos dan por sentado para ti son conceptos nuevos. Al principio hay que meter el doble de trabajo para poder sentar las bases y no quedarse atrás", explica Ruiz de Conejo. "He descubierto que estaba equivocado con el concepto de vocación. Vocación no es el trabajo para el que has nacido, vocación es estar motivado y feliz en el día a día, sea el trabajo que sea".

En su caso, la nueva etapa también trajo tiempo y estabilidad. La combinación de la docencia con la coordinación de un club deportivo había dejado poco margen para su vida personal. La transición no solo modificó el sector en el que trabaja, también la forma en la que organiza sus días.

Elisey Saykin, trabajador del centro de AWS en Aragón.

Elisey Saykin, trabajador del centro de AWS en Aragón. DISRUPTORES

Folgueral asocia a su vez el cambio a una recuperación de la proximidad familiar. Tras vivir en Frankfurt, a 2.000 kilómetros de su familia y con visitas reducidas a una vez al año, regresar a España le permitió volver a Aragón y desplazarse con mayor facilidad a su tierra. En el terreno profesional, pasó de técnica a Jefa de Operaciones y actualmente se encuentra en formación para asumir funciones de jefa de equipo.

"Pensar que una persona sin ningún estudio relacionado con este sector ha podido crecer tanto en esta empresa... eso solo me podría haber pasado viniéndome a Aragón", sostiene.

La carrera profesional no es una línea recta

Antaño, el mayor sueño de muchos era jubilarse en la misma empresa que habían comenzado su andadura laboral. Y, con bastante probabilidad, desempeñando las mismas funciones una y otra vez, año tras año. Pero hoy en día sabemos que la carrera profesional puede estar llena de giros, aprendizajes que llegan sobrevenidos, cual serendipias, y capacidades que adquieren un renovado valor cuando cambia el telón de fondo.

También hay una relación distinta con el futuro. Folgueral ya se plantea nuevas funciones de liderazgo y alrededor de la formación de personas que llegan con una experiencia parecida a la suya. Su participación en el Programa de Formación en Gestión de Equipos acompaña esta transición hacia la gestión de equipos.

Ramón Ruiz de Conejo y Elisey Saykin no miran tan a largo plazo, aunque tienen claro que cada año se encuentran con nuevos desafíos que les obligan a reinventarse, aprender nuevas habilidades y sí, crecer profesionalmente dentro de los centros de datos de AWS.

El CV no lo es todo

La entrevista a los tres trabajadores de estas instalaciones no podría acabar sin pedirles un mensaje dirigido a quienes sienten que su profesión actual ha dejado de encajarles. No describen una fórmula única para cambiar de sector, pero sí coinciden en la necesidad de combinar deseo, esfuerzo y constancia.

"Que no se diga que no antes de intentarlo. Que las habilidades transferibles valen mucho más de lo que crees. Y que a veces las mejores oportunidades vienen de donde menos te las esperas", aconseja Andrea Folgueral.

Ruiz de Conejo reclama una mirada más amplia sobre los currículos: "Lo que me gustaría que entendieran es que no hay que juzgar a las personas por lo que pone en su currículum, sino por el valor que aporta a la empresa", defiende.

Saykin incide en la dimensión personal del aprendizaje: "Siempre que el cambio sea deseado, es positivo aprender y formarse, porque el saber no ocupa lugar. No hay que tenerle miedo, ya que el ser humano se adapta muy fácilmente a esos cambios", concluye. "Quizás acabas encontrando tu lugar en un sector en el que jamás te hubieras imaginado estar trabajando".