Cámara de Axis Communications.

Cámara de Axis Communications. Axis

Tecnológicas

De la vigilancia a la prevención de incendios: así han evolucionado las cámaras de la mano de la IA

La actividad de las cámaras instaladas en todo tipo de complejos ha pasado de la reactividad a ser el garante de la inteligencia en ciudades, fábricas y parques naturales.

Más información: La inteligencia artificial explota pese a la falta de talento y el 60% de las empresas todavía no sabe cómo integrarla

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Las claves

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La inteligencia artificial ha transformado las cámaras de vigilancia, que ahora permiten prevenir incendios, gestionar el tráfico en tiempo real y recopilar datos medioambientales.

Francia, históricamente reticente a la videovigilancia, ha cambiado su percepción gracias a las nuevas aplicaciones proactivas de la tecnología.

Las cámaras modernas integran sensores, radares y capacidades analíticas que permiten proteger la privacidad y mejorar la seguridad y la eficiencia en diversos sectores, desde ciudades inteligentes hasta la industria.

Ejemplos en España y el mundo muestran cómo esta tecnología se usa para prevenir incendios forestales, optimizar el turismo urbano, analizar el tráfico y detectar fallos industriales.

En el imaginario colectivo todavía puede persistir la percepción de que las miles de cámaras instaladas en ciudades, fábricas u otros centros de trabajo tienen un propósito eminentemente reactivo: imposición de multas, control masivo de la población o vigilancia de la productividad. Además, se les atribuyen errores de bulto que, en aras de garantizar la seguridad afectan principalmente a las minorías sociales y, en último término, ni siquiera disuaden de la comisión de delitos.

Pero nada más lejos de la realidad. La llegada de la inteligencia artificial, junto con la vertiente agéntica y el edge computing, ha cambiado el tablero de juego, refinando las labores de vigilancia y abriendo el abanico de posibilidades para todo tipo de sectores.

Desde la predicción y extinción de incendios forestales hasta la gestión de flujos de tráfico en tiempo real o la obtención de datos para combatir el cambio climático, el rol de las cámaras tiene un sentido mucho más proactivo y amplio en la actualidad.

Francia puede ser el ejemplo perfecto del cambio de paradigma. El país galo, que históricamente ha sido el mayor comprador mundial de este tipo de soluciones, ha saltado al foco mediático en varias ocasiones por las manifestaciones ciudadanas en contra de la videovigilancia. En 2020, más de 100.000 personas salieron a las calles para protestar contra el uso que se estaba dando a las cámaras, limitando la difusión de imágenes de los agentes de policía.

Sin embargo, las posibilidades que ofrece la tecnología han variado tanto que, ahora, dice Pedro Alfaro, manager para el Sur de Europa de Axis Communications, en videollamada con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL, la opinión popular ha dado un vuelco radical en la geografía y el grado de aceptación no podría ser mejor.

“Antes, todo era analógico, con el único propósito de grabar y posteriormente buscar. Muy asociado a las tareas humanas del vigilante”, expresa. “Pero el salto que ha dado la inteligencia artificial es brutal. La cámara es un sensor que va más allá de las fotos y el vídeo: incorpora radares, detección térmica y otras capacidades. De este modo, puede enviar solo metadatos, garantizando la confidencialidad, y realizar la analítica dentro del dispositivo”.

Por ejemplo, una sanción de tráfico representa ya una muy pequeña parte de la actividad que se está realizando en las ciudades. “Podemos detectar atascos y encontrar soluciones rápidas, vehículos de emergencia a los que hay que dar prioridad en tiempo real o medir la calidad del aire”.

De hecho, la compañía, que trabaja con consistorios de todo el mundo, participa en muchas de estas urbes de un movimiento que se ha denominado ‘Visión 0’. Es decir, cero muertes por accidente de tráfico.

Acercarse a esa cifra casi utópica requiere de mucha información, tal y como asevera el directivo. “Trabajamos no solo para un mundo más seguro, sino inteligente. Y hay mucha inversión en ese sentido. Tratamos de transformar el mundo real en datos. La predicción puede salvar vidas y solucionar muchos problemas”.

De lo analógico a la era de la IA

De origen sueco, Axis nació en 1984 fabricando servidores de impresión. Fue en 1996 cuando la compañía se lanzó a este mercado con el lanzamiento de la primera cámara de red IP del mundo, iniciando, según la propia enseña, el inicio de la transición de los sistemas analógicos a los digitales.

En 2015 fue adquirida por Canon por valor de 2.499 millones de euros. Bajo este paraguas, resume Alfaro, puede acceder a la innovación de un grupo que está en el ‘Top 3’ de patentes tecnológicas a nivel global.

Pedro Alfaro, ingeniero de ventas y manager para el Sur de Europa de Axis Communications.

Pedro Alfaro, ingeniero de ventas y manager para el Sur de Europa de Axis Communications. Axis

Por ello, sus cerca de 5.000 empleados han conseguido hacer de la IA un vehículo al servicio no solo del tráfico, sino de otras industrias como los aeropuertos, puertos marítimos, retail o logística, entre otras.

La tecnología en el extremo de la red nos ha permitido poder analizar la información en tiempo real. Antes, la IA dependía de un sistema central y un software muy caros. Con las capacidades modernas de las cámaras, la experiencia de usuario mejora por completo”, explica el experto.

Eso sí, matiza que las decisiones que se toman una vez analizados los datos deben estar siempre tomadas por las personas, sobre todo si el riesgo y el impacto son grandes. En este sentido, hay una fina línea entre la innovación, la privacidad y la seguridad. “La reglamentación en Europa ayuda a definir los límites, y la ciberseguridad tiene que ir embebida por defecto tanto en el hardware como en el software”.

Aquí ve Alfaro un factor diferencial en Axis: hace 30 años que sufrió su primer ciberataque, en una solución concreta para coches. “Desde ese momento, empezamos a trabajar en la protección desde el diseño. Somos un fabricante de TI que va un paso más allá”.

Despliegue global

Alfaro desgrana para DISRUPTORES varios casos de éxito que ponen de relieve el cambio de paradigma, tanto en España como a nivel internacional. En nuestro país destaca la actividad de los cruceros. En Barcelona desembarcan miles de personas todos los años, y gracias a sus dispositivos pueden predecir el ocio que realizan en la ciudad, redundando tanto en la oferta gastronómica como en el control de los flujos peatonales.

En Galicia ha desarrollado la Red de Videovigilancia de sus Espacios Forestales. El uso de sus cámaras, la integración de su red en el proyecto XeoCode y la implementación de diferentes herramientas para ampliar el campo de visión, les ha permitido cubrir el 85% del territorio con riesgo de incendio, “aumentando la capacidad de prevención y detección”.

En Europa, Milán ha dejado de usar las cámaras solo para vigilar y las ha convertido en sensores urbanos que analizan el flujo de peatones y el tráfico para rediseñar las calles en función del comportamiento de la gente y hacer de esta una smart city.

Y en la otra punta del mundo, en el Parque Nacional de Kakadu (Australia) ha instalado un ‘ojo térmico’ que detecta el calor mucho antes de que aparezca la primera columna de humo. A nivel corporativo, por ejemplo, garantiza la seguridad y la eficiencia de las fábricas de Nestlé. Y en las de BMW detecta microfallos en la línea de montaje que “el ser humano ignoraría”.

“Todo se ha mezclado porque la tecnología permite hacer muchísimas cosas con una sola cámara. El mismo vídeo puede ser lo suficientemente inteligente como para traducir en éxito todas estas actividades”, concluye Alfaro.