Zack Kass, asesor e investigador de inteligencia artificial.
Zack Kass (exOpenAI): “ChatGPT fue un accidente pero se convirtió en el producto que más rápido creció de todos los tiempos”
En entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, el experto en inteligencia artificial defiende un uso de la tecnología que se posicione en la intersección entre las capacidades técnicas, el cambio organizativo y el juicio humano.
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Zack Kass es asesor, investigador, conferenciante e incluso gurú de la inteligencia artificial. Al menos, así lo señala su página oficial. Sin embargo, no es uno más en este negocio aledaño -y muchas veces oportunista- que ha surgido al calor de la tecnología más poderosa que haya conocido la humanidad. No todos cuentan con su aval: haber sido testigo directo del nacimiento de ChatGPT.
El popular bot conversacional, que tiene más de 1.000 millones de usuarios activos a nivel global y procesa más de 2.500 millones de consultas diarias, encumbró a OpenAI y a su CEO, Sam Altman, en noviembre de 2022. Y tuvo a nuestro protagonista como jefe de go to market.
La carrera de la IA se ha acelerado a una velocidad inusitada a raíz de esta aparición. Tanto es así que, más allá de sus capacidades técnicas, a lo largo de estos años se ha encolerizado el debate social en numerosas vertientes. Desde la visión más apocalíptica de que vamos a acabar siendo gobernados por las máquinas hasta disyuntivas filosóficas y, por supuesto, laborales.
Estamos ante una revolución industrial en marcha que apunta, para los más agoreros, a la sustitución de millones de puestos de trabajo y para los más optimistas, a una oportunidad para el reciclaje y un nuevo renacer de la economía mundial.
En paralelo, el sector vive inmerso en un escenario de regulación, vetos, tensiones geopolíticas y constantes giros de guion. Manifiestos y contramanifiestos de los primeros espadas de Silicon Valley a favor y en contra de su desarrollo.
Un ahora sí y ahora no que tiene su cénit mediático -quien lo iba a decir- en la intervención de la Iglesia con la reciente encíclica ‘Magnifica Humanitas’ firmada por el Papa León XIV y en la que pide, en síntesis, poner a las personas en el centro de este paradigma.
Con todo este contexto, Kass se dedica ahora, según dice por escrito a DISRUPTORES – EL ESPAÑOL pocos meses antes de aterrizar en Madrid para el evento ‘Wobi’ (World Business Forum), a ayudar a las empresas a entender qué significa la inteligencia artificial y cómo ponerla en práctica de manera responsable.
“El trabajo más interesante está en la intersección entre capacidad tecnológica, cambio organizativo y juicio humano”, explica. “Ahí es donde la adopción de la IA triunfa o fracasa”.
La vida en OpenAI
Volviendo al inicio del paradigma, sorprende que el experto diga que “ChatGPT fue, en cierto sentido, un accidente”. Y es que, “teníamos la capacidad, lanzamos GPT-3.5, lo pusimos a disposición a través de una API y le dijimos al mundo que construyera sobre ello… Casi nadie lo hizo”.
Tras el fracaso, el equipo le dio una vuelta de tuerca, creó una aplicación web sencilla, convirtió la interfaz en algo conversacional en lugar de técnico, y el resto ya es de sobra conocido. “Acabó convirtiéndose en el producto de consumo de más rápido crecimiento de la historia”.
"OpenAI ha pasado de ser una firma de investigación que de vez en cuando lanzaba producto, a convertirse en una realmente centrada en donde reside el valor: en manos de los usuarios y las empresas"
Esta experiencia también cambió por completo su forma de entender la brecha entre técnica y adopción. “Antes de OpenAI pasé años trabajando en etiquetado de datos y tecnologías del lenguaje, pero hasta entonces no comprendí del todo cuánto tiene que cambiar una compañía para aprovechar todo esto. No se trata solo de integrar una API”.
Sam Altman, prosigue, “me enseñó a ‘añadir siempre un cero’. Es decir, me ayudó a entender que el mundo está lleno de límites falsos que podemos romper para construir uno nuevo”.
Kass salió de la compañía en 2023, pero su voz está más que autorizada para contar la trayectoria que ha tenido durante este último trienio, en una posición privilegiada para salir a Bolsa y con unos ingresos anuales de más de 25.000 millones de dólares.
De hecho, allí también aprendió que “la excelencia puede venir de cualquier lugar y cualquier trayectoria. Encontraron personas extraordinarias que no eran necesariamente expertas en aquello a lo que acabaron dedicándose, pero que tenían enormes capacidades y a las que se le dio una oportunidad real”.
Por ello, dice, cuando se marchó de OpenAI estaba todavía en la fase de demostrar que la IA de frontera podía ser útil: “ChatGPT llevaba solo unos meses en el mercado y todos intentábamos entender si las empresas iban a adoptar realmente esta tecnología”. Algo que el paso del tiempo ha dejado más que claro.
El segundo plano tiene que ver con la investigación. “La compañía ha virado hacia el trabajo en seguridad, hacia modelos de razonamiento y a cómo desplegar estos sistemas a gran escala sin que se rompan cosas”.
“Lo que más noto es que OpenAI ha pasado de ser una firma de investigación que, de vez en cuando lanzaba productos, a convertirse en una realmente centrada en donde reside el valor: en manos de los usuarios y las empresas”.
Asimismo, matiza: “Esto es una señal de madurez, no de retirada. El fuego sigue ahí, pero ahora está dirigido de otra manera”.
El choque con Anthropic y la dimensión espiritual de la IA
Al mismo tiempo que ChatGPT iniciaba su despegue surgía otra de gran enseña en el terreno de los modelos de lenguaje grandes (LLM, de sus siglas inglesas), Anthropic. Fundada precisamente por varios investigadores de OpenAI, tiene en Claude una poderosa familia de IA, y más recientemente lanzó Mythos, con una capacidad única para detectar y explotar vulnerabilidades críticas de ciberseguridad.
Este, que ha sido solo compartido con unos pocos proveedores de la industria, ha desatado la polémica debido a que puede ser usado como arma también para los ciberdelincuentes y entrar en empresas en solo segundos. De hecho, la propia Anthropic también ha jugado constantemente con la opinión pública, llegando a pedir, incluso, ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial hasta que los sistemas estén mejor alineados con los valores y objetivos humanos.
"Las instituciones responsables de gestionar el riesgo han de entender la IA lo suficientemente bien como para gobernarla"
Preguntado por estas declaraciones, Kass responde que “conviene recordar que las empresas suelen tener incentivos para moldear el entorno regulatorio de formas que beneficien su propia posición. En ocasiones, este tipo de llamadas pueden funcionar como un modo de captura legislativa donde los grandes actores establecidos acaban definiendo las condiciones bajo las cuales se produce el progreso”.
Asimismo, añade: “Ralentizar el desarrollo no resuelve el desafío central, que es que las instituciones responsables de gestionar el riesgo entiendan estos sistemas lo suficientemente bien como para gobernarlos”.
"La mayoría de la gente habla de la IA como una crisis económica. Yo creo que estamos ante una crisis espiritual"
En este sentido, el experto se siente más alineado con las prerrogativas que pone de manifiesto el Papa León XIV en la encíclica ‘Magnifica Humanitas’ porque toca un punto crítico. “La mayoría de la gente habla de la IA como una crisis económica. Yo creo que estamos ante una crisis espiritual”.
“Nos hemos pasado dos décadas haciendo que el mundo digital fuese más atractivo que el físico y ahora nos sorprende cuando las personas lo han elegido. […] La lección no es que la tecnología sea mala, sino que debemos ser intencionales y decidir conscientemente el papel que tiene en nuestras sociedades”.
Por ello, ve en la inteligencia artificial una oportunidad para corregir el rumbo, aprender de los errores cometidos con los dispositivos y las redes sociales, a las que “hemos vendido el alma de los jóvenes”, y eliminar la fricción que nos “impide vivir de verdad”.
“Quiero que mi hija herede un mundo en el que las máquinas se encarguen de las cosas que no valoramos para que los humanos nos podamos dedicar a las que sí. Esta es la oportunidad que tenemos, pero hay que elegirla”, concluye.
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