Empleados trabajando con un ordenador en las oficinas de Izertis.

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Tecnológicas ESPECIAL

El proyecto Aetheria aborda la fragmentación del dato clínico en los sistemas sanitarios

Izertis impulsa una plataforma que combina IA, estandarización y espacios de datos para convertir historiales dispersos en información clínica interoperable, segura y accionable.

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Las claves

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El proyecto Aetheria, impulsado por Izertis, busca resolver la fragmentación de los datos clínicos mediante la estandarización y el intercambio seguro de información.

Aetheria utiliza el estándar HL7 FHIR para estructurar datos clínicos, permitiendo su interoperabilidad y facilitando la explotación de la información en entornos sanitarios.

El proyecto integra inteligencia artificial y agentes conversacionales para mejorar la consulta y gestión de datos, apoyando la toma de decisiones médicas y reduciendo la fricción operativa.

Aetheria cuenta con financiación pública y europea, y avanza hacia una sanidad donde los datos sean un activo útil, interoperable y gobernado, beneficiando tanto a profesionales como a pacientes.

La sanidad genera datos sin descanso: informes clínicos, pruebas diagnósticas, imágenes médicas, antecedentes, tratamientos y toda clase de episodios asistenciales. El problema no es la falta de información; el problema es que una parte demasiado importante de ese caudal sigue atrapada en sistemas desconectados, en documentos estáticos y en centros que todavía no comparten bien la información. En otras palabras: mucho dato y poca continuidad.

Ese atasco es uno de los grandes desafíos de la sanidad digital. Porque cuando la información clínica no circula con agilidad, se multiplica la fricción: se repiten pruebas, se pierde contexto, se ralentizan decisiones y los profesionales dedican tiempo a reconstruir la historia del paciente en lugar de centrarse en la atención. En un sistema que suma envejecimiento de la población, sobrecarga asistencial y una creciente complejidad de los casos, el problema pasa a ser estructural.

En ese punto se sitúa Aetheria, el proyecto impulsado por Izertis para abordar uno de los grandes cuellos de botella del sector sanitario: conseguir que los datos clínicos puedan reunirse, interpretarse y compartirse de forma segura, interoperable y realmente útil. No se trata solo de ordenar historiales dispersos. Va más allá, cambiando la misma lógica con la que se gestiona la información médica: pasar del documento aislado al dato conectado, del archivo estático al conocimiento accionable.

La trayectoria sanitaria de una persona rara vez discurre por un único canal. Hay consultas en hospitales distintos, atención en centros públicos y privados, pruebas realizadas en laboratorios externos, desplazamientos entre comunidades autónomas e incluso asistencia en otros países. Cada contacto deja una huella informativa; el problema es que esas huellas no siempre encajan entre sí.

El resultado es una historia clínica fragmentada, construida a base de PDFs, imágenes, notas sueltas o bases de datos que no siempre “hablan” el mismo idioma. Para los profesionales esto implica invertir tiempo en recomponer una visión completa del paciente. Para las organizaciones, supone convivir con ineficiencias cotidianas. Para el sistema en conjunto, significa trabajar con un modelo de información que no está a la altura de la complejidad asistencial actual.

IA y datos estandarizados

Aetheria parte de una idea sencilla, pero decisiva: si los datos no están estructurados, no pueden generar todo su valor. Por eso uno de los pilares del proyecto es la estandarización de la información clínica mediante HL7 FHIR, un estándar que permite transformar documentos médicos heterogéneos en datos estructurados y comprensibles para sistemas automatizados.

Ese paso cambia más de lo que parece. Supone abandonar una lógica puramente documental, en la que la información existe, pero cuesta explotarla, y avanzar hacia un entorno donde los datos pueden circular con mayor precisión, compartirse entre actores distintos y reutilizarse con más facilidad. La interoperabilidad deja así de ser una promesa recurrente en los discursos de digitalización para empezar a convertirse en una posibilidad operativa.

Oficinas de Izertis.

Oficinas de Izertis.

Sobre esa capa de estandarización entra en juego la inteligencia artificial como una herramienta para activar el dato una vez que el dato está preparado para ser entendido. Aetheria incorpora modelos de IA y agentes conversacionales que permiten una relación más dinámica con la información clínica. Eso abre escenarios con utilidad inmediata. Un profesional puede consultar alergias de forma rápida, localizar resultados concretos dentro de un historial extenso, revisar la evolución de un tratamiento o generar resúmenes clínicos con valor práctico. La diferencia no está solo en almacenar información, sino en hacer que responda cuando se la necesita. Y ahí es donde el salto empieza a ser tangible.

Además, esa misma lógica permite explorar aplicaciones más avanzadas: detección de patrones, apoyo a la toma de decisiones o generación de hipótesis clínicas que ayuden a orientar mejor la atención. La IA no sustituye el criterio médico, más bien lo refuerza con más contexto, más capacidad de consulta y menos fricción operativa.

Ahora bien, estructurar datos no basta. Para que la información médica circule entre organizaciones distintas, hace falta algo más: un marco de intercambio que garantice trazabilidad, control y cumplimiento normativo. En sanidad, la confianza en el tratamiento del dato es tan importante como la capacidad técnica para procesarlo.

La clave: los datos compartidos

Ahí entran en juego los Espacios de Datos de Salud, concebidos como entornos colaborativos donde hospitales, centros de investigación, administraciones y otros agentes pueden compartir información bajo reglas comunes. Aetheria se integra en esa lógica mediante conectores diseñados para operar en esos entornos y apoyados en tecnologías como Eclipse DataSpaces, con el objetivo de asegurar que el flujo de información sea interoperable, verificable y seguro.

Es evidente que el sector sanitario necesita conectar mejor sin renunciar a garantías. En esa misma dirección se sitúan iniciativas como OHSIRIS, impulsada por FISEVI y a la que Izertis se ha adherido recientemente. La señal de fondo es clara: el dato sanitario empieza a dejar de entenderse como un activo encerrado en compartimentos estancos para pasar a concebirse como una infraestructura compartida al servicio de una mejor atención.

Tras meses de desarrollo, Aetheria ha alcanzado una fase de madurez tecnológica que permite empezar a valorar no solo su viabilidad técnica, sino también su potencial transformador. La estandarización de la información clínica ya es una realidad operativa, los modelos de IA se están probando sobre datos estructurados y los conectores para espacios de datos están sirviendo para validar el intercambio en entornos cada vez más próximos a los escenarios reales.

La dirección es clara: avanzar hacia una sanidad en la que los datos clínicos dejen de ser un conjunto de piezas dispersas para convertirse en un activo útil, interoperable y gobernado. Un modelo en el que el paciente gana más control sobre su información, los profesionales disponen de mayor contexto para decidir mejor y el sistema mejora su coordinación, su eficiencia y su capacidad de respuesta.

Apoyo público e impulso a la innovación

Aetheria está financiado por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y por la Unión Europea – Next Generation EU, dentro de la convocatoria 2024 de ayudas para productos y servicios tecnológicos para espacios de datos.

Con un presupuesto total de 894.434 euros y ejecución prevista hasta junio de 2026, el proyecto refuerza la apuesta de Izertis por el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial aplicadas a la salud, en colaboración con TECNALIA como entidad subcontratada.