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Eset World 2026.jpg Noelia Hernández

Tecnológicas

El mundo de la ciberseguridad se prepara ante el temor de una guerra entre inteligencias artificiales autónomas

En ESET World 2026, el CEO de la compañía, Richard Marko, advierte que "se abre un escenario completamente nuevo para empresas y gobiernos", tras anunciar una inversión de 40 millones para reforzar su apuesta por la IA.

Más información: Así opera la red de 250 SOC que combate el cibercrimen en España y es referente europeo.

Berlín (Alemania)
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Las claves

Las claves

El sector de la ciberseguridad se enfrenta a nuevos retos con la llegada de agentes de inteligencia artificial autónomos capaces de actuar y evolucionar sin intervención humana.

Expertos alertan sobre ataques automatizados cada vez más rápidos y sofisticados, como phishing hiperpersonalizado y deepfakes difíciles de detectar, impulsados por IA.

ESET invertirá 40 millones de euros en reforzar la ciberseguridad basada en IA, desarrollando modelos y arquitecturas específicas para proteger sistemas autónomos y ecosistemas completos de IA.

La transformación digital exige que los equipos humanos de ciberseguridad se centren en la supervisión y validación estratégica, mientras la respuesta automática gana protagonismo ante amenazas que evolucionan a velocidad de máquina.

Hace menos de un año la industria tecnológica hablaba de asistentes capaces de generar textos e imágenes, resumir documentos o ayudar a programar. Ahora el debate se ha desplazado hacia algo más prometedor y, al mismo tiempo, más inquietante: sistemas autónomos que no necesitan de la intervención humana para decidir y actuar.

Los agentes de IA han abierto un nuevo escenario para la productividad y automatización de las empresas, pero también la puerta a un nuevo tipo de amenazas digitales.

No es descabellado pronosticar que la próxima gran ciberbatalla no la librarán únicamente personas dirigiendo máquinas, sino máquinas contra máquinas. “La irrupción de agentes autónomos capaces de razonar, adaptarse y actuar abre un escenario completamente nuevo para empresas, gobiernos e infraestructuras críticas”, advierte el CEO de ESET, Richard Marko, en Berlín.

Lo hace sobre el escenario donde la empresa eslovaca celebra esta semana su evento anual, ESET World 2026. El ambiente ayuda a entender el momento de cambio que vive el sector.

Investigadores, responsables de ciberseguridad, expertos en IA, socios y clientes ocupan durante estos días los pasillos, salas y zonas de reuniones del JW Marriott de la capital alemana. Un hotel que la compañía ha convertido en una especie de campus temporal de la ciberseguridad europea y punto de encuentro para empleados llegados de todo el mundo.

Ataques rápidos y automáticos

En las sesiones técnicas, reuniones, pasillos y reencuentros flota la misma idea que expone Marko: “La ciberseguridad está entrando en un punto de inflexión”. El modelo tradicional basado en añadir más alertas, más paneles y más capas de complejidad ha dejado de ser, según sus palabras, escalable frente a amenazas capaces de operar de forma continua y automatizada.

Como era previsible, esa automatización también está llegando al cibercrimen. Los expertos reunidos en Berlín alertan ya de campañas de phishing hiperpersonalizado con IA generativa, deepfakes que cada vez es más difícil identificar o amenazas que pueden modificar su comportamiento para evitar que sean detectadas.

El CEO de Eset, Richard Marko, sobre el escenario de Eset World 2026 en Berlín.

El CEO de Eset, Richard Marko, sobre el escenario de Eset World 2026 en Berlín. Noelia Hernández

Y es precisamente esa velocidad lo que más preocupa. Insiste en que lo sofisticado de los ataques no es el único problema al que tienen que hacer frente, también han de tener en cuenta su capacidad para evolucionar. “La inteligencia artificial ya no es sólo una herramienta de defensa, se está convirtiendo en parte de la propia superficie de ataque”, aseguró durante la keynote.

Porque mientras un analista humano necesita tiempo para detectar patrones, interpretar señales y responder a un incidente, los nuevos sistemas basados en IA operan casi en tiempo real. El número de muestras sospechosas, según esta firma, crece cada día y ya no pueden gestionarse empleando sólo los análisis tradicionales.

Durante el encuentro, también se apuntó que el 70% de los analistas SOC reconoce sufrir agotamiento producido por la atención constante a alertas y datos. “Todo gira ya alrededor de proteger la IA”, resumió el CTO de Eset, Juraj Malcho, al describir un escenario donde la industria empieza a enfrentarse a "retos ligados a modelos autónomos, cadenas de suministro, comunicaciones entre agentes y sistemas de computación cada vez más complejos".

Y alertó sobre el crecimiento "explosivo" de modelos, centros de datos y sistemas de computación, que está generando nuevas necesidades energéticas y de protección de estass infraestructuras.

Sistemas que aprenden solos

Durante el evento, diferentes portavoces aseguraron que ya están detectando este tipo de episodios de forma recurrente. Desde marzo, en Eset han analizado unas 800.000 AI Skills (componentes que indican a los agentes de IA cómo ejecutar tareas, utilizar herramientas o interactuar con sistemas externos).

De todas ellas, cerca de 25.000 se han considerado sospechosas y 3.000 maliciosas, unas cifras que, según la compañía, multiplican por 13 el volumen de hace apenas unos meses e ilustran la velocidad de estos agentes automatizados.

La industria está entrando “en una era completamente nueva”, advirtió Marrko, en la que los sistemas autónomos obligarán a replantear la propia arquitectura de la ciberseguridad. “La próxima generación de amenazas será capaz de operar, adaptarse y responder prácticamente a la velocidad de una máquina”, añadió.

Y lo harán en un ecosistema que apenas empieza a desarrollarse, donde "los agentes de inteligencia artificial no sólo cumplen órdenes; comienzan a interactuar entre ellos, emplear herramientas externas y crear nuevas estrategias".

De ahí que el desafío actual no sea únicamente proteger dispositivos o infraestructuras, sino asegurar ecosistemas completos de IA. “Necesitamos una capa de seguridad específica para inteligencia artificial”, defendió el CEO. .

En su intervención, narró el paralelismo que siempre ha existido entre la evolución biológica y la de las amenazas digitales. Desde los primeros virus informáticos hasta los actuales agentes autónomos, el directivo describió la historia de la ciberseguridad como una carrera permanente entre sistemas capaces de adaptarse y defensas obligadas a evolucionar al mismo ritmo.

Blindar la IA

Precisamente para responder a ese escenario, Eset anunció en Berlín una inversión de 40 millones de euros destinada a reforzar su apuesta por la ciberseguridad basada en IA, con la que la eslovaca asegura que protegerá a más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo.

La estrategia incluye el desarrollo de modelos fundacionales entrenados con datos de ciberseguridad, nuevas arquitecturas de protección para sistemas agénticos y plataformas SOC diseñadas para responder a amenazas cada vez más autónomas.

En este sentido, Malcho adelantó que ya están reforzando las capacidades de seguridad de la red para inspeccionar y procesar grandes volúmenes de tráfico sin que afecte al rendimiento.

Una necesidad que, según explicó, se vuelve todavía más acuciante con la expansión de la IA y los nuevos centros de datos.

Al respecto, el CTO explicó además que parte de esa estrategia pasa por construir una arquitectura mucho más flexible y soberana, que puede operar tanto sobre grandes nubes públicas como en entornos privados e incluso on-premise.

"Creemos que el futuro de la ciberseguridad no puede depender completamente de modelos controlados por las big tech. En ciberseguridad, la soberanía importa”, afirmó Marko durante el anuncio de la inversión de 40 millones de euros en nuevas tecnologías de IA.

El factor humano

El problema de la velocidad a la que aprenden los agentes de IA también empieza a transformar el papel de los analistas de seguridad, cada vez más orientados a tareas de supervisión y toma de decisiones estratégicas.

Desde Eset defienden ya modelos en los que buena parte de la respuesta quedará automatizada, mientras los equipos humanos asumirán funciones de validación y control.

Una transición que la compañía considera inevitable ante amenazas capaces de evolucionar continuamente y operar a la velocidad de una máquina.

Lo que en Berlín nadie cuestiona ya es que la IA va a transformar la ciberseguridad. La inquietud que se palpa en corrillos, reuniones y conversaciones informales es otra: qué ocurrirá cuando buena parte de esa batalla digital empiece a librarse entre máquinas que aprenden, reaccionan y evolucionan más rápido que las personas.