El CEO de Red Hat, Matt Hicks, durante la 'keynote' del evento.

El CEO de Red Hat, Matt Hicks, durante la 'keynote' del evento.

Tecnológicas

Cambio de paradigma, paradoja y (des)confianza: el código abierto se rearma para superar los retos de la IA agéntica

El Red Hat Summit 2026 deja interesantes reflexiones sobre la "presión" que ya se vive en las empresas en torno a esta tecnología ante los costes, la soberanía y la seguridad.

Más información: Código abierto y geoestrategia: cuando la soberanía digital aspira a ser la "nueva normalidad"

Atlanta (EEUU)
Publicada
Las claves

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Red Hat destaca el código abierto como ingrediente clave para afrontar los retos de la inteligencia artificial agéntica y garantizar la confianza en las empresas.

El CEO de Red Hat, Matt Hicks, señala que el verdadero desafío está en la brecha entre la complejidad tecnológica y los recursos disponibles para gestionarla, no solo en la IA en sí.

Se plantea una paradoja: el uso de modelos de frontera acelera procesos, pero genera costes y riesgos de confidencialidad, impulsando estrategias híbridas que priorizan la soberanía.

Red Hat asegura la soberanía de los datos en Europa mediante alianzas locales y apuesta por modelos open weight para mayor transparencia y seguridad en IA.

A pocos metros del Georgia World Congress Center de Atlanta hay una placa que conmemora la ubicación de la antigua farmacia Jacobs. Esta semana se han cumplido exactamente 140 años de un hito que significó un antes y un después para ese establecimiento, que puso patas arriba la ciudad y que acabó por revolucionar el mundo.

Un señor llamado John Pemberton se acercó a la farmacia con una jarra que contenía un dulce líquido negro y burbujeante. Se lo ofreció al dueño con la intención de que lo vendiera a sus clientes. Dicho y hecho. Lo que sucedió a partir de entonces ya es historia. El líquido se acabó llamando Coca-Cola.

La evolución exponencial que supuso pasar de vender nueve vasos al día en aquella época a comercializar ahora más de 2.000 millones de vasos diarios puede ser comparable a la evolución exponencial que ha vivido el desarrollo de la inteligencia artificial en nuestros días -aunque obviamente en menos tiempo-.

Ahora bien, hay otra similitud no tan positiva: aunque la IA también presenta un aspecto apetecible y su sabor es igual de adictivo, no quiere decir que su consumo esté exento de riesgos.

En el contexto actual, de hecho, esta coca-cola tecnológica puede ser una trampa. Confiar demasiado en ella puede llevar a las empresas a poner en riesgo su información más crítica.

Por eso son necesarios hoy en día varios Dr. Pemberton diseñando nuevas recetas mágicas para plantar cara a los desafíos propios de cualquier crecimiento masivo.

Esas recetas mágicas están llegando de la mano de multinacionales como Red Hat que, al contrario que en el caso de la bebida, no tiene problemas en revelar cuál es el ingrediente secreto: el código abierto.

La llegada de la IA agéntica ha tensionado el día a día de los equipos de IT en las empresas y el Red Hat Summit 2026, que se ha celebrado estos días en la capital del estado de Georgia, ha demostrado que la multinacional norteamericana quiere hacer historia como creador de las mejores soluciones en el open source.

No es una tarea sencilla. Se habla en el congreso de un cambio de paradigma, de una paradoja tecnológica y de soberanía (mucha soberanía). Pero lo que queda claro es que Red Hat y sus competidores están reposicionando el código abierto como pieza clave y como elemento generador de confianza para las empresas.

Vayamos por partes. Se ha puesto sobre la mesa esta semana el concepto de cambio de paradigma. El CEO de Red Hat, Matt Hicks, señala que en estos momentos hay un villano y no es la IA como tal. El villano es la combinación de presiones en torno a la IA (legado, regulación y exigencia de resultados). Hay una brecha, dice, entre la complejidad de los entornos tecnológicos y los recursos para gestionarlos. "Esa es la verdadera historia de la informática empresarial en este momento, no solo la IA", remarca.

Para afrontar el cambio de paradigma -ahora iremos ahí- Hicks implica a los líderes de las empresas: "Si un directivo no entiende la tecnología, no puede ser un buen coach ni gestionar el cambio cultural".

En este contexto, añade dos circunstancias adicionales Chris Wright, CTO y vicepresidente senior de Ingeniería Global de Red Hat. La primera, que "la plataforma de IA adecuada, construida sobre código abierto, permitirá gestionar el ritmo de elección y cambio que la IA está impulsando hoy"; la segunda, que "las empresas deben asegurarse de estar construyendo flexibilidad en su estrategia de IA, porque la velocidad de desarrollo no va a disminuir pronto".

Con estas aclaraciones previas, quizá las empresas puedan estar mejor preparadas ante este cambio de paradigma que mencionábamos.

Dos grandes olas y un seísmo

Hicks recuerda cómo Linux -sistema operativo de código abierto para gestionar hardware- y Kubernetes -plataforma también de código abierto para gestionar aplicaciones en contenedores- formaron dos grandes olas en el pasado reciente, y ahora la IA está provocando innegablemente otro cambio.

Cada uno de estos eventos fue disruptivo, pero el "impacto sísmico de la IA continúa resonando a medida que nos enfrentamos a una brecha cada vez mayor entre la complejidad del entorno y los recursos planos disponibles para gestionarla".

Para cerrar esta brecha, mantiene el CEO, "no solo necesitamos más modelos, sino un marco para traducir la inteligencia del modelo en acción organizacional". Las soluciones presentadas esta semana en este sentido por parte de Red Hat demuestran que la compañía, como reconoce Hicks, ha pasado el último año "perfeccionando nuestro propio viaje en la IA".

Y añade: "Aprendimos que, si bien los modelos de frontera son un gran punto de partida, el trabajo de mayor valor no está solo en el prompt, sino en el arte de construir las evaluaciones y marcos que permitan a la IA operar con transparencia y lógica verificable".

El salón de clientes y partners del Red Hat Summit.

El salón de clientes y partners del Red Hat Summit.

Así, "cuando se combinan estas habilidades con un orquestador de IA robusto, se cambia la naturaleza fundamental de lo que un agente puede hacer por el negocio, dejando de ser solo un chatbot para convertirse en un superusuario".

Este tipo de reflexiones, y teniendo en cuenta este cambio de paradigma y el actual contexto mundial, demuestra que el reposicionamiento de las empresas desarrolladoras de software de código abierto está siendo notable.

Las empresas -por coste y por desconfianza en la gestión de sus datos- prefieren tener a buen recaudo la información crítica que la IA -sobre todo la agéntica- necesita para funcionar.

También ahí se está produciendo un cambio de paradigma. Ahora bien, tanto cambio está generando una paradoja, advertida estos días en los pasillos del Georgia World Congress Center de Atlanta por Stephen Watt, vicepresidente de la Oficina del CTO de Red Hat.

"La paradoja es sencilla. El camino más rápido para aumentar la velocidad de los procesos empresariales es utilizar modelos de frontera (frontier models) potentes. Sin embargo, a medida que la adopción escala, esta estrategia se vuelve insostenible, porque los costes de los tokens -unidad básica de información que procesa la IA y que cuesta dinero a las empresas según sus desarrollos- erosionan los márgenes de beneficio, la latencia impredecible puede degradar el rendimiento y el envío de datos sensibles a APIs públicas puede violar mandatos de confidencialidad, soberanía y regulación", argumenta.

¿La recomendación? "Ir más allá del simple consumo hacia una estrategia arquitectónica híbrida que priorice la capacidad de elección".

O lo que es lo mismo, tener soberanía, la otra gran palabra del evento (de todos los eventos tecnológicos hoy en día).

Vuelve a la carga Hicks para reseñar que "cuando eres dueño del modelo y eres dueño de la infraestructura, puedes optimizar todo de una manera que un modelo comercial nunca podría anticipar".

La preocupación europea

Los analistas europeos aparecen sigilosos con un cartel que pone 'desconfianza'. ¿Cómo puede Red Hat, siendo una empresa de EEUU, garantizar la soberanía en Europa?, preguntan recelosos de los diferentes cuerpos normativos o preocupados por el control de procesos fuera del continente.

"Proporcionamos la plataforma de software abierto, pero no somos dueños de los centros de datos donde funciona. Trabajamos siempre con socios locales que garantizan que los datos y el soporte permanezcan dentro de las fronteras regionales. Y, lo más importante, nuestro cliente, sea de donde sea, mantiene su propiedad intelectual", explican fuentes de Red Hat.

En definitiva, como explica Chris Wright, "las organizaciones necesitan independencia técnica... no pueden estar encerradas en una sola caja negra".

Para quien, tras la soberanía, se cuestione el siempre sensible tema de la seguridad del código abierto, Red Hat también tiene tirita. "Preferimos modelos "open weight" (como IBM Granite o NVIDIA Nemotron), donde se puede ver cómo fueron entrenados y realizar ajustes de alineación si los resultados no son los correctos, algo imposible en una caja negra comercial".

Todavía queda algún rezagado por el evento que, aclarada la forma en la que la IA agéntica está cambiando el paradigma en torno al código abierto y tranquilizado por la gestión de la soberanía, se muestra preocupado por los empleos en el sector.

"La IA no busca reducir personal, sino permitir que el equipo llegue más profundo en las tareas que antes no podían atender por falta de tiempo". Incluso el CEO de Red Hat, Matt Hicks, confiesa que usa agentes "cada noche y cada fin de semana" para llegar a sus reuniones "con los temas mucho más pensados y para ahorrar tiempo a su equipo".

Con todo, queda claro que los agentes de IA han tomado el mando. Quizá no quede mucho para que terminen incluso reclamando un descanso para beberse una coca-cola.