Carlos Lacerda, director general de SAP para el Sur de Europa y responsable de SAP España.

Carlos Lacerda, director general de SAP para el Sur de Europa y responsable de SAP España.

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Carlos Lacerda (SAP): “La soberanía digital empieza por la soberanía económica”

El ejecutivo portugués, máximo responsable de SAP para el sur de Europa, defiende que España está en condiciones de liderar la adopción real de la IA.

Más información: Christian Klein (SAP): "Las empresas se entusiasman con la inteligencia artificial, pero debe tener un impacto real"

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Las claves

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Carlos Lacerda destaca que la soberanía digital debe basarse en la soberanía económica, permitiendo a las empresas operar de forma independiente en un mercado global.

España se ha convertido en el centro de operaciones de SAP para el sur de Europa, liderando la implementación y escalado de inteligencia artificial aplicada en la región.

El principal reto actual para la adopción de IA en las empresas no es la infraestructura, sino la escasez de talento y recursos de consultoría para ejecutar proyectos de transformación.

SAP apuesta por integrar la inteligencia artificial directamente en los procesos empresariales, diferenciándose de otros gigantes tecnológicos al priorizar el contexto y la operatividad real sobre el simple desarrollo de modelos.

Carlos Lacerda lleva 25 años dirigiendo compañías internacionales en el sector tecnológico y en industrias altamente reguladas. En su dilatado historial encontramos diversos puestos ejecutivos en Microsoft durante más de dos décadas, antes de asumir la máxima posición de ANA Aeropuertos de Portugal y la farmacéutica Farminveste. Camino largo que ha desembocado en la dirección de SAP para el sur de Europa, una división regional que comprende países tan heterogéneos como Israel, Turquía, Malta o su nativo país luso. Con España en el epicentro de este particular ecosistema, ejerciendo de nación coordinadora de toda la zona.

No en vano, la firma germana reestructuró hace meses su organización en esta región, eliminando la figura de la dirección general en nuestro suelo. Ahora es Lacerda la persona que desde Madrid toma el pulso a lo que sucede en cada uno de los países que tiene bajo su mando. “Cuando tenemos una región multipaís, podemos operar con distintos modelos.

En este caso hemos optado por uno en el que el país principal lidera directamente la región, lo que nos permite estar mucho más cerca de los problemas operacionales y tener una sensibilidad que no se consigue desde una estructura más indirecta”, explica en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

La lógica interna de SAP es clara: el país más grande actúa como agregador del resto de mercados. Eso sí, aclara el ejecutivo que la decisión de situar Madrid como hub del sur de Europa ya estaba tomada antes del cambio formal de estructura: “Cuando inauguramos la oficina ya había dicho que quería traer la sede del sur de Europa a Madrid. Esto ya estaba en mi cabeza”, reconoce a este medio.

“Dentro de mi región tengo dos pilares fuertes y dinámicas muy distintas. Tienes países como Portugal, que son similares al nuestro pero más pequeños, y después Grecia, Chipre o Malta, que comparten marco regulatorio europeo. Israel es completamente distinto, con un desarrollo tecnológico increíble pero una situación geopolítica complicada”, añade a renglón seguido.

Dentro de ese mapa, España no solo concentra volumen. Representa, en su visión, un entorno completo para escalar: mercado, talento, competencia, inversión y proyección internacional. “España tiene todo. Y las empresas españolas, también el sector público, tienen un gran dinamismo y no piensan solo en el mercado doméstico, tienen una vocación internacional muy clara”, insiste. “Por ello, el liderazgo no tiene por qué venir de fuera, puede venir de dentro, y eso es lo que quiero hacer: liderar la implementación de inteligencia artificial desde aquí”.

La tensión de la IA está en la consultoría

El avance en el escalado de la IA dentro de las empresas tiene una consecuencia inmediata para el sector digital: la capacidad de ejecución empieza a tensionarse. Pero Carlos Lacerda huye de las quejas cotidianas de los centros de datos y la parte física que tanto abundan hoy en día.

“El problema que vamos a tener no es de infraestructura. Es de recursos: consultores, implementación, proyectos de transformación. El cambio es tan acelerado que no habrá capacidad suficiente para hacerlo todo al mismo tiempo”, advierte el directivo. “Con las inversiones de los hiperescalares en España y en Europa, la infraestructura no es un problema. Donde está el cuello de botella es en la ejecución”.

En nuestro país, todo el Ibex 35 confía su capa de procesos empresariales en SAP, de los que el 75% ya han migrado sus sistemas a la nube o están en ello. Es uno de los porcentajes más altos del Viejo Continente "Están listas para el siguiente paso”, presume Carlos Lacerda.

Ese siguiente paso es la consolidación de la nube como paradigma de despliegue por defecto y, cada vez más, la inteligencia artificial basada en el contexto empresarial.

Pero empecemos por la base, que como bien señala Lacerda, está en el salto de los ERP al mundo de la nube. Este es uno de los procesos más controvertidos en el mercado empresarial. SAP ha impulsado esta transición con programas como RISE o GROW, y en algunos casos los clientes han percibido que el cambio era más forzado que voluntario.

Lacerda reconoce esa percepción, pero la reinterpreta en clave de transición irrenunciable: “Puede haber casos donde el cliente sienta que no tiene alternativa, pero lo importante es que ese primer paso crea las condiciones para lo siguiente. Cuando empieces a aplicar inteligencia artificial sobre esa infraestructura, verás el verdadero impacto”, sostiene ante este medio.

Del dato a la inteligencia contextual

El ya mentado contexto empresarial es precisamente donde SAP juega su ventaja estructural: “El 84% de las transacciones de la economía mundial pasan por nuestros sistemas, imagínate el impacto que puede tener la inteligencia artificial sobre eso”. Antes de añadir: “No entiendo cómo se puede dar estatus a una inteligencia artificial sin contexto. Sin datos, sin procesos, no tiene sentido la IA”.

“Trabajamos con datos de SAP, datos de terceros, estructurados, no estructurados… ya no es un problema el tipo de dato. Con nuestra estrategia de Business Data Cloud podemos poner todos esos datos en contexto y hacerlos utilizables para inteligencia artificial”, presume el directivo acerca de este intento de ordenar semánticamente ese dato, hacerlo coherente con los procesos de negocio y, a partir de ahí, hacerlo utilizable por la inteligencia artificial.

Aquí es donde los alemanes intentan fijar una frontera clara frente al resto del mercado. Mientras otros actores compiten por dominar la capa de infraestructura o por capturar la interfaz con modelos fundacionales cada vez más potentes, la compañía alemana insiste en que el valor no está en el modelo en sí, sino en su capacidad para operar sobre procesos empresariales reales: “La inteligencia artificial sin contexto no tiene valor. Puedes tener el mejor modelo del mundo, pero si no entiende cómo funciona un proceso de negocio, no sirve para nada”, resume Lacerda.

La compañía "centrada"

El discurso sobre la escalada de la inteligencia artificial en las empresas no es exclusiva de SAP. Tanto que son muchos, por no decir todos, los rivales que pugnan por convertirse en la interfaz de entrada, en el orquestador de esta nueva era. Pero frente a nombres como Microsoft (principal inversor de OpenAI y responsable de la nube Azure) u Oracle (con un importante negocio como 'casero' de los grandes modelos de IA), Carlos Lacerda presume de su foco "centrado" en los procesos empresariales.

No somos una empresa de todo. Estamos enfocados en software de misión crítica. No hacemos hardware, no hacemos videoconsolas. Toda la compañía está diseñada para entender los procesos de negocio y aprovechar las capacidades de la IA”, lanza el ejecutivo.

Empero, Lacerda evita entrar en un discurso de confrontación directa, aunque reconoce de forma implícita la complejidad del ecosistema actual: “Un cliente no es cliente de una sola compañía. Tenemos que trabajar juntos en su beneficio”, afirma. Una convivencia que, en la práctica, obliga a SAP a integrarse con tecnologías de terceros mientras intenta preservar su control sobre el núcleo de los procesos.

Un “contexto” que, en su discurso, es la principal ventaja competitiva de SAP frente a gigantes como Microsoft, Oracle o Salesforce, todos ellos inmersos en una carrera paralela por integrar IA en sus plataformas.

La diferencia, sostiene, está en el punto de partida: “Nosotros no estamos añadiendo inteligencia artificial desde fuera, la estamos incorporando dentro de los procesos”. Esa integración se traduce ya en capas concretas de producto, con asistentes como Joule operando sobre finanzas, recursos humanos o cadena de suministro, automatizando tareas y proponiendo decisiones directamente dentro del flujo de trabajo.

Ese esfuerzo hacia fuera se apoya en una transformación interna desconocida por muchos, pero determinante para la actual aventura en que está inmersa la firma. En los últimos años, SAP ha rehecho su propia arquitectura tecnológica tras décadas de crecimiento apoyado en adquisiciones que dejaron, como suele ser habitual, la herencia de un mosaico de sistemas y plataformas difícil de sostener.

“Era insostenible tener sistemas distintos, infraestructuras distintas, consumir tantos recursos. Por eso llevamos a cabo el proyecto One Shot, con el que hemos creado una infraestructura única, una capa de abstracción que nos permite trabajar con quien el cliente quiera”, explica Carlos Lacerda.

Esa capa, que permite operar sobre distintos hiperescaladores sin fricciones aparentes, se ha convertido en uno de los pilares de su estrategia actual en inteligencia artificial: “Hoy puedes integrar aplicaciones con un clic, conectar distintas fuentes de datos en segundos, desplegar nuestras aplicaciones en cualquier hiperescalar. Hace unos años era extremadamente complejo”, afirma.

España como punta de lanza

En ese sentido, y hablando ya en clave local, Carlos Lacerda indica que “España ya está más allá de los pilotos interminables o de las demos bonitas. Estamos en el momento de demostrar impacto real. Y ese impacto va a venir de tres cosas: ingresos, reducción de costes y eficiencia operativa”.

Carlos Lacerda, director general de SAP para el Sur de Europa y responsable de SAP España.

Carlos Lacerda, director general de SAP para el Sur de Europa y responsable de SAP España.

En ese contexto, la compañía ha decidido reforzar su apuesta por España como uno de los países prioritarios para el despliegue de inteligencia artificial aplicada, no solo desde el punto de vista comercial, sino también como laboratorio operativo dentro de la región: “Invertiremos en consultoría, en trabajar con clientes, en desarrollar casos reales. Queremos hacerlo aquí porque España está en el centro de nuestra región y porque puede servir como referencia para el resto”. Promete, de hecho, un gran proyecto con una compañía patria antes de que acabe el año como muestra de este impulso.

El objetivo, insiste Carlos Lacerda, no es encapsular ese conocimiento dentro de su enseña, sino transferirlo al ecosistema: “No queremos que sea algo que solo SAP pueda hacer. Queremos que clientes y partners puedan desarrollar sus propios casos”. Grandes consultoras y socios especializados siguen siendo una pieza estructural en ese despliegue, y la escasez de talento cualificado empieza a marcar el ritmo real de adopción más que la propia tecnología.

Soberanía y conveniencia

No podíamos obviar en nuestra conversación con este directivo el creciente debate sobre la soberanía digital, que se ha consolidado como una cuestión estratégica en Europa, aunque Carlos Lacerda prefiere abordar el tema desde una óptica pragmática. Más que una cuestión ideológica, lo interpreta como un reto económico.

SAP tiene cultura europea, y eso se nota en nuestra forma de actuar y nuestro carácter. Pero tenemos que mantener un cierto equilibrio porque somos fuertes en Europa, en América y en Asia”, explica. A las preguntas de este periodista, el ejecutivo insiste en remarcar que tienen que dar respuesta a todos sus clientes y sus preferencias de despliegue, por encima de primar a proveedores de nube europeos como instan algunas voces.

De hecho, Lacerda defiende que la soberanía va más allá de decidir dónde se almacenan los datos o quién controla la infraestructura física: “Empieza siendo un tema de soberanía económica”. En otras palabras, la capacidad de las empresas para generar valor, competir y operar de manera independiente dentro de un escenario global cada vez más fragmentado.

El impacto no se limita a los grandes proveedores de nube: alcanza a todo el ecosistema tecnológico. “Van a aparecer muchas compañías nuevas en infraestructura. Es un cambio muy fuerte en toda la cadena”, anticipa.