Disco duro mecánico

Disco duro mecánico @heapdump en Unsplash

Tecnológicas

La volatilidad geopolítica y la incesante demanda de la IA tensiona el mercado del almacenamiento de datos

El conflicto en Oriente Medio y la presión sobre la cadena de suministro elevan los precios, reducen la capacidad de planificación y empujan a las empresas a revisar su estrategia de almacenamiento, reconocen desde NetApp.

Más información: Entrevista a César Cernuda, presidente de NetApp: "El 70% de los datos de las empresas no se usa y es ahí donde fracasa la IA"

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Las claves

La demanda de inteligencia artificial y la volatilidad geopolítica están generando fuertes tensiones en el mercado del almacenamiento de datos.

El principal cuello de botella actual está en las memorias, especialmente en RAM y alternativas flash, cuyos precios están subiendo debido a la alta demanda.

Las empresas del sector, como NetApp, han reducido los periodos de compromiso de precios a solo 15 días, ante la rápida fluctuación del mercado.

Se observa un posible resurgir de los discos magnéticos tradicionales por razones de coste y disponibilidad, desplazando temporalmente a las soluciones más avanzadas.

Durante la pandemia de la covid-19, el mercado de semiconductores se vio afectado de forma dramática por un descenso de producción y problemas de distribución unidos a una alta demanda motivada por el auge del teletrabajo y de las soluciones remotas. El colapso y el incremento de precios fue notorio, pero por suerte la crisis se solventó con cierta celeridad. Empero, el estado del arte actual es harto complicado en comparación.

El desarrollo imparable de la inteligencia artificial, con una carrera endiablada y de difícil financiación por construir centros de datos por doquier, ha generado una demanda sin parangón de toda clase de silicios, ya no sólo de procesadores y GPU: el principal cuello de botella actual lo estamos encontrando en las memorias, con especial hincapié en las unidades RAM, pero con extensiones a otras alternativas flash y de gestión de datos en general.

Si a ello le sumamos las implicaciones directas del colapso logístico generado por el conflicto en Oriente Medio, la situación como mínimo puede definirse como "volátil". Así lo hace, por ejemplo, César Cernuda, presidente mundial de NetApp, quien añade a renglón seguido que "lo que ha pasado en los últimos dos o tres meses es muy difícil de predecir”.

Esa inestabilidad no se queda en el plano macro, sino que está afectando de forma directa a la operativa de clientes y partners. El propio Cernuda reconoce que están siguiendo la evolución del contexto “día a día”, acompañando a organizaciones que necesitan “tomar medidas” y hacer “cambios de infraestructura” en función de cómo evoluciona la situación internacional, lo que introduce una dinámica de reacción continua que rompe con los ciclos habituales de planificación tecnológica.

Su empresa no puede esconder esa volatilidad es en los precios de sus soluciones de almacenamiento: “Hace dos semanas pasamos a compromisos de precios a 15 días… lo que nos ha pasado estos dos o tres meses es muy difícil de predecir”, explica, en referencia a la reducción de los periodos de protección que pueden ofrecer a sus clientes, cuando hasta hace poco trabajaban con ventanas sensiblemente más amplias.

No es una decisión aislada de la compañía, sino una consecuencia de un mercado que se está moviendo con mucha más rapidez. “Cualquiera de nuestros competidores que ofrece compromisos mayores, mañana puede reducirlo”, añade, lo que deja a proyectos de varios meses expuestos a variaciones de coste en cuestión de semanas.

Ese complejo contexto está empezando a tensionar los componentes clave de la infraestructura. César Cernuda reconoce que están viendo una enorme presión en memorias y en flash, con subidas de precio y una demanda que sigue creciendo, en parte impulsada por los despliegues de inteligencia artificial. “Están comprando no solamente memoria, están comprando discos”, señala. Sin embargo, el directivo considera que ese factor aparece integrado dentro de un escenario más amplio, en el que el acceso y la disponibilidad están condicionados por el propio entorno global.

La consecuencia es que decisiones técnicas que parecían estabilizadas empiezan a revisarse: “Yo creo que vamos a ver algo más de discos tradicionales, no flash, de lo que vimos el año pasado". ,En otras palabras, estamos ante un posible cambio en el mix de almacenamiento, motivado por una lógica de coste y disponibilidad más que por contar con la más alta capacidad y rendimiento tecnológico.

¿Quién hubiera dicho que, en plena era de la inteligencia artificial, estaríamos hablando del resurgir de los discos magnéticos?

Esa adaptación también está obligando a revisar la forma de vender y de estructurar las propuestas. Cernuda admite que no pueden garantizar precios a largo plazo en las condiciones actuales y que eso les lleva a buscar mecanismos para proteger a los clientes, desde acuerdos más amplios hasta ajustes en los incentivos internos: “No quiero ir en contra de los intereses de estos clientes”, sentencia.