Jeetu Patel, presidente y Chief Product Officer de Cisco, en MWC 2026.

Jeetu Patel, presidente y Chief Product Officer de Cisco, en MWC 2026. A.I.

Tecnológicas MWC 2026

De transportar datos a sostener trabajo continuo: así cambiará la red con los agentes de IA

Cisco prevé que la ejecución autónoma durante días alterará la arquitectura de centros de datos, la economía del cloud y el papel de las telecos como proveedores de capacidad computacional distribuida.

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Las claves

La llegada de agentes de IA autónomos transformará la red, pasando de consultas puntuales a trabajo continuo y sostenido en el tiempo.

Esto exigirá una infraestructura digital capaz de operar 24/7, con mayor demanda de ancho de banda y computación distribuida geográficamente.

Las empresas deberán presupuestar el consumo de tokens de IA como un nuevo coste clave, similar al de la nómina.

La competitividad de empresas y países dependerá de su capacidad para generar e intercambiar tokens de forma segura y eficiente, cambiando el rol de las operadoras y la arquitectura de la red.

Jeetu Patel, presidente y Chief Product Officer de Cisco, no entiende la inteligencia artificial como una evolución natural de nuestra carrera tecnológica, sino algo así como un cambio de comportamiento del propio sistema nervioso digital del mundo. En esta transformación, no se altera la potencia de cálculo sino la forma en la que la red vive en el tiempo.

Durante años, incluso en la actual etapa donde todo está y se ejecuta en la nube, internet ha funcionado a trompicones: se produce una petición, se devuelve una respuesta y entra en reposo hasta la siguiente solicitud. Patel sostiene que ese ciclo se acaba.

“La primera fase de la IA fueron los chatbots que responden preguntas”, pero ahora entramos en otra cosa distinta, “agentes que trabajarán de forma autónoma para ejecutar tareas y trabajos en nombre de los humanos”. Para Jeetu Patel esto supone implicaciones no sólo de software sino “de infraestructura, de confianza y de seguridad”. Por un motivo tan sencillo de comprender, como difícil de atender: los chatbots producían interacción puntual mientras que los agentes ejecutan durante días, generando “un nivel continuo y sostenido de demanda de ancho de banda y computación”.

Así lo ha explicado el directivo durante el Mobile World Congress 2026. Durante el encuentro, con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL como único medio español, Jeetu Patel ha defendido que la infraestructura digital debe dejar de transportar consultas para sostener trabajo continuado y muy demandante en recursos.

El ejecutivo insiste en que la diferencia no es semántica sino organizativa: “Estos agentes no son herramientas de productividad, son compañeros digitales que se unirán a los equipos humanos”, capaces de asumir tres categorías de tareas: las que no hacemos por falta de tiempo, las que hacen mejor que nosotros y las que directamente no podemos hacer. Funcionarán además permanentemente, “operando las 24 horas y a un ritmo mayor que el humano”.

Si cada persona puede tener decenas o cientos de estos agentes, el problema deja de ser capacidad puntual y pasa a ser actividad permanente. De ahí que la infraestructura deje de escalar verticalmente y empiece a distribuirse geográficamente: los centros de datos tendrán que operar como clusters separados por cientos de kilómetros porque la energía no puede concentrarse en un único lugar y porque la latencia, en esas condiciones, puede “matar una carga de trabajo” si no se rediseña la arquitectura completa.

Empezar a presupuestar tokens

Cuando la actividad es continua, como sucederá con los agentes autónomos, también lo es el coste asociado a la misma. Jeetu Patel lo verbaliza abiertamente, fruto de las preocupaciones que le trasladan sus clientes: hoy el principal gasto de muchas compañías es la nómina, pero pronto “uno de los grandes costes será el consumo de tokens y habrá que presupuestarlo igual que se presupuesta personal”.

Por eso anticipa un modelo híbrido inevitable. Las empresas empezarán en el cloud público para sus cargas de inferencia de IA, pero a medida que crezca el volumen “querrán traer parte de la carga a sus propios centros de datos por margen de costes o soberanía”. Si la repatriación de cargas de trabajo de la nube pública ya nos pareció una locura, lo que puede llegar en unos pocos años promete ser de dimensiones épicas.

Esa lógica lleva inevitablemente a la geopolítica. Patel habla explícitamente de la próxima infraestructura digital como fábricas de generación de tokens y sostiene que “la diferenciación competitiva de empresas y países será su capacidad de generar tokens de forma segura y eficiente”. En consecuencia, cada país querrá controlar su infraestructura crítica y Cisco pretende proporcionar la base técnica que permita desplegarla respetando esos límites.

El control no se limita al almacenamiento sino también al tránsito: la red deberá garantizar que los datos en movimiento permanezcan dentro de fronteras definidas, algo históricamente ajeno al funcionamiento de internet pero ahora necesario si el cómputo continuo pasa a ser infraestructura esencial.

En ese contexto, el papel de las operadoras cambia radicalmente y, quizás, puedan huir de la commoditización que las amenaza desde tiempos inmemoriales. Ya no son únicamente una vía de transporte de datos sino que ahora deben convertirse en proveedores de capacidad computacional distribuida. Primero, mediante eficiencia operativa gestionando redes con IA; después, ofreciendo inferencia como servicio aprovechando su proximidad física y su fibra; y finalmente monetizando conectividad diferenciada con latencias, seguridad y segmentación garantizadas.

Sin miedo a burbujas

Jeetu Patel rechaza la idea de que el despliegue masivo de centros de datos responda a una sobreexcitación pasajera del mercado y lo sitúa en un cambio estructural mucho más largo: plantea que ahora mismo se están construyendo entre tres y cinco billones de dólares en capacidad global y que, aunque a corto plazo pueda haber desajustes temporales, en un horizonte de siete a diez años “estamos subestimando enormemente la capacidad que va a ser necesaria”, porque el sistema pasará a sostener una actividad equivalente a multiplicar la fuerza laboral humana y funcionando de manera permanente.

Al mismo tiempo introduce, a preguntas de este medio, el matiz de que pueden coexistir demanda real y valoraciones infladas. Recuerda que durante la burbuja puntocom desaparecieron muchas compañías mientras otras como Google o Amazon emergieron reforzadas, y advierte que algo similar ocurrirá ahora, donde “puede haber empresas con valoraciones espumosas que no sean sostenibles”, especialmente agregadores o capas superficiales, frente a negocios duraderos como chips, redes o modelos fundamentales que seguirán siendo la base de esa nueva infraestructura.