Gráfico sobre la inflación.

Gráfico sobre la inflación. EE

Tecnológicas ENTREVISTA

La demanda de IA dispara los precios tecnológicos y amenaza licitaciones ya adjudicadas, alertan los mayoristas

La reorientación de las fábricas hacia chips y sistemas avanzados deja sin margen a proyectos comprometidos mientras el sector descarta una vuelta a los precios anteriores.

Más información: La inteligencia artificial sigue muy viva, pero todo empieza a ser distinto

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Las claves

La demanda de infraestructura para inteligencia artificial está elevando los precios tecnológicos y amenazando la ejecución de licitaciones ya adjudicadas.

El incremento de precios en componentes tecnológicos alcanza hasta un 70% en algunas categorías, y es poco probable que vuelvan a niveles anteriores.

El auge de la IA y la complejidad tecnológica están transformando el papel de los mayoristas, que pasan de ser intermediarios logísticos a coordinadores clave del ecosistema digital.

La adopción de soluciones híbridas, combinando nube y centros de datos propios, se consolida como el modelo de futuro debido a razones económicas y de seguridad.

Estamos en un momento extraordinariamente convulso en las arenas tecnológicas, con varias fuerzas motrices chocando a la par: el final de los fondos europeos, el despegue de la inteligencia artificial y, por si fuera poco, una nueva crisis de suministro en los semiconductores provocada por una demanda galopante de la IA que ha restado oferta a las propuestas de menor valor.

Un contexto complicado en el que el equilibrio del sector depende ahora más del ritmo de evolución que viva la inteligencia artificial y de la consolidación de la cadena de valor. El auge de la tecnología de moda se anticipa incluso como la respuesta ante el fin de regadío de dinero comunitario que viviremos a partir de la segunda mitad del año.

Así lo entiende Pauli Amat, máximo responsable de TD SYNNEX en Iberia, quien desde su posición de mayorista en el ecosistema digital cuenta con una visión privilegiada de cómo palpitan todos los actores de la industria.

El fin de los fondos europeos yo creo que todos lo teníamos asumido. Y la irrupción de la IA tenía más o menos que sustituir toda la ‘droga’, entre comillas, que ha significado los fondos europeos en la economía y sobre todo en la transformación digital”, explica en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

Empero, ese relevo no está siendo tan natural como debiera. Como anticipábamos, la demanda masiva de infraestructura para inteligencia artificial ha tensionado las fábricas hasta alterar la estructura del mercado: “Han concentrado la gama alta y han penalizado al almacenamiento de datos o las memorias... Construir fábricas nuevas lleva su tiempo, como mínimo dos o tres años para empezar a notar un impacto positivo en la cadena de suministro”.

El resultado inmediato es un mercado en pausa, con licitaciones adjudicadas que pueden no ejecutarse, fabricantes dispuestos a pagar penalizaciones antes que asumir pérdidas y precios al alza: “Estamos justo en el inicio de los problemas reales de la cadena de suministro. Si la oferta se reduce y la demanda continúa alta, los precios suben. Y no va a haber suficiente oferta en un futuro inmediato”.

Una inflación tecnológica estructural

La subida ya es visible en componentes y sistemas completos. Según Amat, esta inflación no es coyuntural ni revertirá del todo: “Ha habido incrementos en algunas categorías del 50% o 70%. Y quien piense que los precios van a volver a normalizarse... yo creo que no van a volver a caer aunque la oferta vuelva”.

En cualquier caso, la empresa compra aunque sea más caro; pero el consumidor espera a que la situación se revierta y eso implica que se reproduce el círculo poco virtuoso de la parálisis del sector: “En consumo hay elasticidad: el usuario alarga la vida del dispositivo”.

Pero donde el cambio es más profundo es en el centro de datos. Decíamos que la inteligencia artificial no sólo aumenta la demanda, también cambia la arquitectura tecnológica entre los distintos modelos de entrega. Para el directivo, el debate nube contra CPD propios ha terminado: “Hemos llegado prácticamente al final del modelo on premise o cloud. El futuro es híbrido”.

No se trata únicamente de soberanía digital. El factor decisivo es económico: “La razón fundamental está en el coste. Cloud es más caro, impredecible… y además se ha visto que la disponibilidad o la seguridad al 100% no se cumple en todos los casos”. La consecuencia directa, como era de esperar, es la reinversión en infraestructura propia preparada para IA.

La IA real no son los modelos, son los agentes

Aunque muchas empresas siguen en fase piloto en sus primeros pasos en la inteligencia artificial, el mayorista observa otra señal previa: la compra de infraestructura preparada para IA. “Vendemos la infraestructura para que esto pueda implementarse. La fase de venta preparada para la IA ya hace unos cuatro trimestres que está en marcha”.

Pauli Amat, vicepresidente senior de TD SYNNEX.

Pauli Amat, vicepresidente senior de TD SYNNEX.

En su visión, la verdadera transformación aún no ha llegado, sino que debemos esperar a la era agéntica. Amat anticipa que “los agentes van a ser el gran cambio en el sector. Los modelos de lenguaje son como una evolución del buscador, pero la transformación real en la economía va a venir de la mano de los agentes”.

Mientras tanto, el impacto tangible de la capa generativa aparece en sectores muy documentales: “En bufetes de abogados la transformación es brutal… toda su base y su output es documental”. Y también en productividad corporativa: “Hay compañías donde prácticamente todos sus usuarios de Microsoft 365 tienen Copilot. No pagarían 20 euros más al mes si no hay retorno. Y en España no vamos por detrás de otros países, multinacionales y grandes empresas están en el mismo punto prácticamente”.

El mayorista deja de ser intermediario

La complejidad tecnológica, máxime con la llegada de la IA, está alterando la propia cadena de valor, empezando por las capas de intermediación como la que representa TD SYNNEX. Para Pauli Amat, el mayorista ya no representa una mera labor logística, sino que desempeña un rol de coordinación y aportación de sentido común: “Hace muchísimos años que hemos dejado de ser comprar 100 para vender uno. Somos el centro del ecosistema. En casi cualquier proyecto intervienen cinco, seis o diez fabricantes. Aunar todo ese conocimiento no es fácil”.

De ahí el nuevo rol: formar, financiar y coordinar a todos los partners del ecosistema. Y el crecimiento del canal lo evidencia: “El mercado en España estará en torno al 5-10%, pero el panel de mayoristas ha crecido un 15%. Las ventas que pasan por mayorista crecen más que el mercado”.

Además, la especialización está provocando concentración empresarial: “Los socios han pasado de competidores a colaboradores, y el mercado se está concentrando como nunca habíamos visto”.

La paradoja del actor invisible

Pese a su peso económico, el mayorista sigue sin notoriedad pública. Y no es un problema, sino casi un objetivo: “No se nos conoce porque no vendemos un producto, y cuanto más invisibles seamos, mejor para nuestros partners”. Su valor, afirma Pauli Amat, se mide en supervivencia y crecimiento: “Si continuamos en el mercado es porque proporcionamos valor y si crecemos más que el mercado, el valor percibido es importante”.