Stuart Haber, durante la conversación con DISRUPTORES en el marco del evento 'World Government Summit' de Dubái.

Stuart Haber, durante la conversación con DISRUPTORES en el marco del evento 'World Government Summit' de Dubái.

Investigación PERSONAJES ÚNICOS

Stuart Haber, el padre de 'blockchain' que quería blindar la integridad de internet

El criptógrafo es considerado, junto a Scott Stornetta, el coinventor de la tecnología de cadenas de bloques, precursora del actual imperio de bitcoin.

“Sólo queríamos dar integridad a la información digital, no inventar divisas”, defiende en entrevista con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL.

Más información: Miguel Ángel Domínguez (Alastria) "Blockchain' ha vuelto a repuntar

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Las claves

Stuart Haber, junto a Scott Stornetta, es considerado el padre intelectual de la tecnología blockchain, base de las criptomonedas.

El objetivo inicial de Haber era garantizar la integridad de los registros digitales, minimizando la necesidad de confiar en agentes externos.

Sus investigaciones dieron lugar a una estructura de datos que inspiró la creación de Bitcoin por Satoshi Nakamoto.

Actualmente, Haber impulsa SureMark Digital para combatir la desinformación y los deepfakes mediante blockchain y firmas digitales.

La vida de Stuart Haber no debería pasar de refilón para la historia contemporánea. A pesar del posible desconocimiento general, sobre sus investigaciones se erige una parte esencial del sistema financiero descentralizado que ha transformado la economía mundial: el de las criptomonedas. Y es que, junto a Scott Stornetta, es considerado el padre intelectual de blockchain.

De cómo Satoshi Nakamoto -popular nombre, este sí, aunque su identidad real permanece oculta bajo pseudónimo- tomó sus estudios para crear el universo bitcoin ya hablaremos más adelante. Porque su propósito inicial, allá por 1989, era el de buscar la integridad de un mundo informático que se encaminaba hacia el uso masivo de internet, tal y como cuenta por videollamada a DISRUPTORES – EL ESPAÑOL en el marco del evento ‘World Government Summit’ de Dubái.

Preocupado por la facilidad con la que los registros digitales podían ser modificados ya por aquel entonces, y alentado por la obsesión compartida con su compañero, buscaba fórmulas criptográficas que hicieran los datos resistentes a cualquier alteración. “Queríamos que la información requiriera confiar en la menor cantidad posible de personas, software y hardware”, explica.

Como buen científico, Haber mide sus palabras con precisión matemática. Intenta no dejarse ningún detalle en el tintero e incluso bromea cuando se le pregunta si, a día de hoy, el objetivo está cumplido. “¿Me tomas el pelo?”, sonríe. “Por supuesto que no. La mayoría de las cadenas de bits que las personas consideran significativas no están respaldadas de este modo”.

Más allá de saltos temporales, vuelve al inicio de su relato en las oficinas de Bell Communications donde conoció a Stornetta y se empleaba como criptógrafo en un momento en el que Estados Unidos desmantelaba el monopolio establecido de la industria de las telecomunicaciones.

Allí chocaron con la frustración. Primero, creyeron encontrar un modo de solucionar el problema: “Pero las herramientas criptográficas disponibles requerían confiar en un solo agente. Y este ya podría verse comprometido de forma accidental o maliciosa”.

“Lo que realmente queríamos -rememora- era encontrar un modo de integridad de la información que no pasase por la confianza en nadie, ni del administrador del sistema ni de dondequiera que se ejecutara el software”, rememora. “No conseguimos nada”.

"El propósito inicial era que los registros digitales requirieran confiar en la menor cantidad posible de agentes"

Así que cambiaron la aproximación e intentaron demostrar lo contrario: que no había posibilidad algorítmica de inventar un registro de registros que pudiera verificar que la información transmitida permanecía intacta.

De hecho, refiere, demostrar la imposibilidad de los recursos para realizar una tarea supone lo más difícil del razonamiento computacional. “Aun así, trabajamos durante un tiempo en ello… y logramos encontrar una salida”.

De la génesis de ‘blockchain’ al imperio bitcoin

Esa salida adoptó la forma de una estructura de datos basada en mecanismos criptográficos como las funciones hash y los árboles binarios de Merkle. Esto ofrecía distintas variaciones para obtener registros digitales inmutables, inalterables e infalsificables de forma que sean verificables.

Haber y Stornetta publicaron varios artículos al respecto. En concreto, el escrito ‘Cómo sellar la fecha y hora de un documento digital’ ganó el Premio Discover de 1992 en la categoría de software informático, dando paso a la génesis del desarrollo de las criptomonedas.

En 1995 comenzaron a comercializar su código y Satoshi Nakamoto -“quienquiera que sea”- lo utilizaría. “Cuando en la década de los 2000 implementó una forma necesaria de garantizar la integridad de las transacciones individuales para levantar el sistema bitcoin, la mejor solución disponible seguía siendo la nuestra”.

En su famoso Libro Blanco de Bitcoin, Nakamoto hace algunas referencias someras a las ideas de los dos científicos. “Además cogió nuestra estructura de datos, que depende fundamentalmente de encadenar bloques de transacciones”.

El boom que experimentó esta divisa digital tras el crack de Wall Street en 2008, acompañado por la implosión de toda una gran comunidad en su órbita, hizo ganar cierta popularidad al trabajo subyacente de Haber y Stornetta. “Personas de todo el mundo sin experiencia en criptografía estaban entusiasmadas con la posibilidad de ganar mucho dinero. Y el dinero atrae interés”.

"Ni mucho menos llegamos a pensar en inventar las criptomonedas"

Bitcoin tocó su techo de valor el año pasado, superando los 126.000 dólares por moneda. “Nosotros -matiza- no pensábamos ni mucho menos inventar las divisas digitales. Nuestra tarea se centró en la integridad de la información. Pienso que este concepto sigue siendo clave para las técnicas actuales de blockchain”.

La “primera” empresa de ‘blockchain’ del mundo

Más allá de estructuras financieras, la carrera de Haber sigue íntimamente ligada a la de su socio Stornetta y a las cadenas de bloques. Juntos han levantado SureMark Digital, la que consideran la “primera” empresa de blockchain del mundo.

A través de ella, tratan de combatir la desinformación, poniendo especial énfasis en los deepfakes: contenidos multimedia manipulados por técnicas de inteligencia artificial para suplantar la voz o la apariencia de una persona.

"El concepto de integridad de la información sigue siendo clave en las técnicas actuales de 'blockchain"

A su juicio, muchos esfuerzos actuales se dirigen en la dirección equivocada, intentando cazar al topo de manera abrupta como en el juego infantil del ‘Guacamole’. Es decir, examinando fragmentos de vídeos o fotografías intentando encontrar evidencias de manipulación. “Es una batalla perdida”, asume.

“Scott [Stornetta] y yo, que siempre nos hemos preocupado por la procedencia de la información, decidimos evitar por completo perseguir al topo”, prosigue. “Lo que hacemos es permitir a los creadores que firmen con claves públicas y autoricen el contenido que publican”.

Otra forma de luchar contra esta amenaza pasa, según indica, por verificar las firmas mediante las credenciales de la compañía. “Son dos usos distintos, ambos utilizan el mismo mecanismo criptográfico simple. Mediante blockchain y la transparencia creemos que podemos marcar la diferencia”.

En este sentido, dice, aportar confianza en un entorno digital cada vez más canibalizado por este tipo de ciberataques es clave: “Las técnicas de inteligencia artificial que manipulan son cada vez mejores y soluciones como la nuestra tienen que prosperar en este mundo”.

Esta nueva aventura realza que la filosofía de Haber permanece inmutable con el paso del tiempo independientemente de que haya puesto los cimientos del actual sistema cripto: la confianza y la integridad digital valen más que un bitcoin.