Sede de Coface en España.

Sede de Coface en España. Coface

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Ochenta años de historia que confluyen en la era del dato: así transforma Coface su experiencia en innovación

La compañía aseguradora, que nació en Francia tras la Segunda Guerra Mundial, ha hecho de la gestión del cambio y la digitalización sus principales valedores de competitividad.

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Las claves

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Coface, con 80 años de historia, ha evolucionado apostando por la digitalización y la inteligencia artificial para transformar su experiencia en innovación dentro del sector asegurador.

La compañía cuenta con 53 centros de información globales y un laboratorio de datos que combina IA y análisis para anticipar riesgos y diseñar nuevos productos y servicios.

Coface prioriza la transformación cultural y la colaboración interna para que la innovación y el conocimiento fluyan entre equipos y mercados locales.

La inteligencia artificial en Coface automatiza tareas de bajo valor y mejora la toma de decisiones, sin reemplazar el juicio humano, siempre bajo criterios de transparencia y supervisión.

El dato se ha convertido en el principal patrimonio de toda empresa que suma décadas en el mercado internacional. Más aún si actúa en el sector asegurador, hiperregulado, y que en los últimos años ha vivido el fenómeno insurtech -nativas digitales que nacen con una operativa completamente digital- percibido por muchos como amenaza de todo aquel organismo que no tenga un plan claro de transformación tecnológica y cultural.

En estas arenas se desenvuelve Coface, compañía francesa fundada en 1946, justo tras la Segunda Guerra Mundial, para reactivar y apoyar el comercio exterior de su país. Su evolución la ha llevado en la actualidad, con un proceso de privatización previo en los 90, a ser uno de los referentes mundiales -en España aterrizó hace más de 30 años- en seguros de crédito comercial y gestión de riesgos para empresas.

La firma puede atribuir buena parte del éxito que le ha llevado a mantener esa vigencia en el mercado a haber sabido gestionar los cambios que han ido acompañando a cada época. En el caso que nos atañe, a la revolución digital que se ha gestado en torno al uso de la información y en la que, más recientemente, ha irrumpido la inteligencia artificial.

De sus últimos planes directivos surgen dos de los baluartes de su operativa actual. Por una parte, cuenta con 53 centros de información en todo el mundo integrados por unos 400 expertos que monitorizan la información de unas 220 millones de empresas para analizar los riesgos teniendo en cuenta las especificidades locales y el entorno corporativo en que operan.

Sobre esta base, explica su director de operaciones para España y Portugal, Manuel Abellán, en videollamada con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL, se ha montado el laboratorio de datos (Data Lab), que aprovecha esa información, combinada con la IA, para diseñar productos y servicios.

Fruto de esa herencia, por otro lado, se ha construido en España una plataforma (Urba360), que transforma esa riqueza de datos en casos prácticos que permiten evaluar y anticipar comportamientos “para que nuestros clientes puedan tomar decisiones comerciales”.

El directivo confirma con estos ejemplos que la clave de la estrategia ha sido apostar por una “modernización progresiva” que haga que esos años de experiencia no supongan un “lastre”, sino una ventaja competitiva en la que “combinamos tecnología, datos y capacidad de innovación”.

En este sentido, no cree que las citadas startups insurtech hayan supuesto un problema para las empresas más tradicionales. Más bien todo lo contrario: “Han sido muy positivas para la industria porque han acelerado la innovación, elevando las expectativas de los clientes”.

Pero no cuentan con ventajas como las de Coface. “Son empresas que parten desde cero y pueden definir desde el principio su manera de operar”, afirma. “Por el contrario, no cuentan con nuestra experiencia ni con nuestro historial de datos. Es ahí donde está nuestro diferencial”.

Transformación cultural

En este viaje digital, Coface se ha marcado los objetivos de mejorar la operativa interna, la experiencia de las organizaciones y en aportar más valor en la gestión del riesgo comercial. Todo ello, añade Abellán, sin olvidar una asignatura troncal: la transformación cultural.

Precisamente, el departamento que dirige se encarga de facilitar ese cambio e identificar necesidades, tanto internas como de cara al mercado. “Somos el orquestador de todas las áreas. Queremos que el conocimiento fluya entre los equipos para trasladar a nivel local las ideas más innovadoras que se generan dentro del grupo”.

Manuel Abellán, director de Operaciones de Coface para España y Portugal.

Manuel Abellán, director de Operaciones de Coface para España y Portugal. Coface

“Las 'insurtech' han sido muy positivas para la industria porque han acelerado la innovación y elevado las expectativas de los clientes”

De hecho, el directivo está embarcado en la creación de un grupo de innovación para activar y aglutinar todo este tipo de ideas. Pero, para que este funcione, reitera, tiene que existir una cultura corporativa proactiva y abierta al cambio.

“Incidimos mucho en este aspecto a través de la formación y la comunicación”, asevera el ejecutivo. “Todos tenemos que ser partícipes de las novedades tecnológicas que están surgiendo y que debemos adoptar si queremos seguir siendo competitivos y aportar más valor”.

Sin embargo, no se puede ocultar que, a raíz del surgimiento de la inteligencia artificial generativa, hay cierto miedo por parte de todo tipo de fuerza laboral global a que las máquinas sustituyan millones de puestos de trabajo, por lo que muchos empleados están empezando a adoptar posiciones reactivas para con la tecnología.

Además, las noticias procedentes de Silicon Valley no ayudan: son precisamente los principales desarrolladores de esta tecnología los que más despidos han anunciado en este nuevo paradigma.

“Creo que se ha generado un mensaje algo pernicioso alrededor de este asunto”, dice Abellán. “En parte, porque es un titular muy atractivo: una empresa despide y se atribuye directamente a la inteligencia artificial. En algunos casos, puede haber sido también una manera de justificar decisiones relacionadas con la plantilla”.

“Nosotros no lo vemos así, sino como una necesidad de evolución, igual que ocurrió en el pasado con otras grandes innovaciones como los ordenadores o internet. En su momento, también podríamos haber pensado que esas tecnologías iban a hacer que determinados trabajos dejaran de tener sentido. Pero, en Coface queremos que la innovación aporte más valor, trabajar más rápido y ser más eficientes. De hecho, seguimos la evolución de nuestra productividad y una de nuestras metas es incrementarla manteniendo la misma base de empleados”.

La gestión de la IA en Coface

A este respecto, el directivo estima que la IA está ayudando sobremanera a una tarea que tradicionalmente consistía en recopilar información, analizarla y reaccionar ante los cambios. “Nos permite ahora gestionar volúmenes de datos mucho más amplios, detectar antes señales de riesgo y automatizar tareas de bajo valor añadido”.

Eso sí, puntualiza, no sustituye el juicio de los expertos de Coface. “Nos ayuda a tomar mejores decisiones, pero siempre bajo el criterio de profesionales que tienen un conocimiento acumulado durante muchos años”.

"Nuestras prioridades tecnológicas giran alrededor de cómo tomar mejores decisiones"

Lo que consigue, continúa, es liberar al analista de las actividades más laboriosas: consolidar datos y analizar múltiples fuentes por separado. “Las alertas que estamos desarrollando y mejorando no implican por sí mismas una toma de decisión, ayudan al humano precisamente a aumentar la calidad de su opinión”.

Además, en una industria hiperregulada, la transparencia y la explicabilidad de todos los procesos operativos es vital. No basta con que la tecnología funcione, “tenemos que entender cómo llega una conclusión, qué datos utiliza y cómo podemos supervisar los resultados. Necesitamos contar con información fiable para que la innovación pueda proporcionar soluciones escalables y de calidad”.

Por ello, en cada proyecto, la unidad de Abellán trata de medir el ROI (Retorno de la Inversión, de sus siglas inglesas). “Debe quedar claro que no entendemos este concepto únicamente como un método para hacer las cosas más rápido y más barato”, matiza. “También puede significar hacerlas mejor y aportar más valor al mercado”.

Por tanto, concluye: “No lo medimos en una única dimensión. Nuestras prioridades tecnológicas giran alrededor de cómo tomar mejores decisiones”.