Uno de los mensajes de ES-Alert que ha llegado a la población.

Uno de los mensajes de ES-Alert que ha llegado a la población. DISRUPTORES EFE/ Zipi Aragon.

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La tecnología que vigila para que las alertas de emergencia de Protección Civil lleguen a tu móvil cuando más las necesitas

Masorange ha desarrollado junto a la española Datadope una plataforma que supervisa en tiempo real el sistema ES-Alert para anticipar posibles fallos.

Más información: España tendrá un sistema de alerta pública en 2022: así son los mensajes que nos avisarán ante una emergencia

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Las claves

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El sistema ES-Alert permite que millones de móviles reciban alertas de emergencia de Protección Civil de forma inmediata en situaciones críticas como olas de calor o incendios.

Masorange, junto a Datadope, ha desarrollado una solución de observabilidad que supervisa todo el proceso de envío de alertas, desde la generación hasta la recepción en los móviles.

La nueva tecnología monitoriza en tiempo real la comunicación entre sistemas, detectando anomalías y asegurando que la alerta llegue a la población sin errores.

La inteligencia artificial analiza patrones y posibles fallos antes de que ocurran, garantizando la fiabilidad del sistema en los momentos más críticos.

Hay un sonido que cada vez reconocen más españoles. No es el de una llamada ni el de un mensaje de WhatsApp, es el aviso que aparece en el teléfono móvil cuando Protección Civil lanza una alerta de emergencia.

Estos días ha llegado a muchos ciudadanos ante la segunda e implacable ola de calor que tiene asfixiada a toda España y a gran parte de Europa. También a las poblaciones cercanas a los devastadores incendios forestales.

En apenas unos segundos, millones de teléfonos reciben el mismo mensaje, que puede recomendar abandonar una zona, evitar desplazamientos o permanecer en casa.

Lo que el ciudadano nunca ve es todo lo que ocurre antes de que esa alerta aparezca en la pantalla, entre el momento en que una administración pulsa el botón de enviar y el instante en que el aviso llega a los móviles.

Es entonces cuando se pone en marcha una infraestructura que debe responder sin margen de error, formada por plataformas de difusión, conexiones seguras, redes de telecomunicaciones y miles de antenas repartidas por todo el territorio. Si uno de esos eslabones falla, la cadena se rompe.

Sin margen de error

Ese riesgo llevó a Masorange a replantearse cómo supervisaba el funcionamiento de ES-Alert, la plataforma de difusión masiva que desde 2022 utilizan las administraciones españolas para avisar a la población en situaciones de emergencia.

La operadora disponía de información sobre el estado de todas las piezas implicadas en el proceso, pero comprobaron que esto no era suficiente.

"Cada componente podía estar en verde y, sin embargo, que el servicio no funcionara", resume Roberto González Librán, director de Infraestructuras de Masorange, a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

“La diferencia parece sutil, pero cambia completamente la forma de gestionar una infraestructura crítica”, afirma durante una demostración de la solución de observabilidad, en las oficinas de la operadora, desde donde monitorizan el sistema en tiempo real.

González Librán explica que estas infraestructuras tecnológicas llevan años monitorizando servidores, aplicaciones, bases de datos o redes de comunicaciones. Cada uno de estos elementos dispone de sus propios indicadores de salud y genera alarmas cuando detecta una anomalía.

“El problema es que un sistema de este tipo puede ofrecer una imagen aparentemente perfecta, mientras el servicio deja de cumplir su misión”.

De vigilar equipos…

En el caso de ES-Alert, el recorrido de una alerta comienza mucho antes de llegar al teléfono. Protección Civil genera el aviso desde su plataforma, y ese mensaje se transmite a través de una conexión segura hasta el operador, donde el denominado Cell Broadcast Center (CBC) se encarga de distribuirlo a las antenas que cubren la zona afectada.

A partir de ese momento, cada estación base difunde la alerta a todos los teléfonos que se encuentran conectados a sus celdas de cobertura (las áreas de cobertura de las antenas que dan servicio a esa zona).

El sistema no necesita conocer el número de teléfono, lo único importante es dónde se encuentra en ese momento el ciudadano. “Si el dispositivo está conectado a una de las celdas seleccionadas, recibirá la alerta. Pero si cualquiera de los elementos que participan en esa cadena deja de cumplir su cometido, el mensaje puede no llegar”.

Ahí fue donde la operadora detectó un punto débil: podía conocer el estado de cada componente por separado, pero no disponía de una visión completa de extremo a extremo de toda la cadena de difusión.

Así funciona ES-Alert

Así funciona ES-Alert DISRUPTORES

…a vigilar el servicio

Para resolver este problema, la compañía desarrolló junto a Datadope una nueva capa de observabilidad. “La diferencia respecto a una monitorización convencional es que ya no se limita a comprobar si cada servidor o cada aplicación responden correctamente, ahora supervisa todo el proceso”, apunta el directivo.

Implementada a principios de este año, esta solución comprueba que la comunicación entre los distintos sistemas se produce correctamente, verifica las tasas de éxito de los envíos, controla las latencias y detecta cualquier anomalía que impida cumplir con su misión: hacer llegar las alertas de Protección Civil a la población.

"Nos abstraemos de toda la complejidad técnica para observar primero el servicio. Después, si aparece una incidencia, descendemos hasta localizar exactamente dónde se encuentra el problema", explica González Librán.

En la práctica, eso significa que la operadora puede saber en cuestión de segundos si se ha producido algún fallo en algún punto del recorrido de la alerta.

Una sala para controlar las alertas

En la demostración en las oficinas que Masorange tiene en Madrid, el director de Infraestructuras de la operadora muestra a este medio una pantalla con el mapa de España donde aparecen las alertas emitidas en las últimas semanas.

Cada una se puede consultar individualmente y conocer la fecha de emisión, la zona afectada, el nivel de gravedad del aviso y las celdas a las que se dirigió.

Envío de alerta reciente, el 15 de junio por la CCAA de Asturias ante el riesgo de explosión de un vehículo transportando mercancías peligrosas en la A-8.

Envío de alerta reciente, el 15 de junio por la CCAA de Asturias ante el riesgo de explosión de un vehículo transportando mercancías peligrosas en la A-8. DISRUPTORES Masorange.

En otro panel aparecen los indicadores técnicos, como latencias, volumen de mensajes, tasas de éxito, estado de la plataforma y rendimiento de los distintos componentes. Todos ellos se actualizan en tiempo real.

También es posible consultar estadísticas mediante percentiles. "No nos conformamos con una media porque puede ocultar comportamientos anómalos. Analizamos distintos percentiles para conocer el funcionamiento real”, explica el responsable de Infraestructura de Masorange.

La IA también vigila

Es aquí donde entra en juego la inteligencia artificial, no para el envío de alertas, sino mucho antes. La solución de observabilidad, desarrollada por Datadope en España, aprende cuál es el comportamiento habitual de la infraestructura: cómo evolucionan los volúmenes de tráfico, cuáles son los tiempos normales de respuesta y cómo cambia la actividad en función del momento del día o del tipo de servicio”.

Cuando alguno de esos indicadores se desvía de los valores habituales, se genera un aviso automáticamente. “En algunos casos basta con definir umbrales; en otros, intervienen algoritmos de aprendizaje automático capaces de identificar patrones anómalos, incluso antes de que se produzca una incidencia”.

No se trata de reaccionar cuando algo falla, sino de actuar antes de que el fallo ocurra.

Entre los ejemplos que ilustran el uso de esta tecnología, González Librán muestra uno de los últimos simulacros realizados en el entorno de la central nuclear de Trillo. El mensaje, recibido por los vecinos de la zona, deja claro que no existe ningún motivo de alarma y que se trata únicamente de una prueba del sistema.

Estos ejercicios sirven para comprobar que todos los eslabones de la cadena cumplen con su cometido antes de que se produzca una emergencia real y garantizar que, cuando llegue ese momento, la población reciba el aviso correspondiente.

Porque es entonces cuando no hay margen para el error, la alerta siempre debe llegar a quienes la necesitan.

40 procesos críticos

La plataforma desarrollada por Datadope no solo monitoriza el sistema ES-Alert de Protección Civil. Está integrada en la infraestructura de Masorange desde 2019 y, según explica Roberto González Librán, la compañía aplica este mismo modelo de observabilidad a cerca de 40 procesos críticos relacionados con la red, los servicios y el negocio.

Entre ellos figuran la activación de líneas de prepago y pospago, las portabilidades, la provisión de servicios, la firma digital, la logística, la conectividad de estaciones de servicio o el funcionamiento del marketplace de la operadora. El objetivo es el mismo en todos los casos: dejar de supervisar únicamente los componentes técnicos y comprobar que el servicio completo funciona correctamente.