Juan José Vázquez, CTO de Legálitas.

Juan José Vázquez, CTO de Legálitas.

Gran Empresa CIOS DISRUPTORES

El CTO de Legálitas, J.J. Vázquez, ante el dilema de la IA: "Si es tan buena como un abogado, este modelo deja de tener sentido”

En entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, el director de tecnología y responsable de nuevos productos de Legálitas analiza cómo están adaptando su modelo ante el impacto de la inteligencia artificial en el sector legal.

Más información: Iván Castro, CTO de Hijos de Rivera: “Migramos a la nube pública para escalar de forma más ágil y ordenada”

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Las claves

Legálitas ha lanzado Álex, un asistente legal basado en IA generativa, capaz de orientar y responder consultas jurídicas en lenguaje natural.

El CTO de Legálitas, Juan José Vázquez, destaca que la IA en la empresa ya realiza más del 80% del triaje legal y genera borradores listos en más del 70% de los casos.

La digitalización y migración a la nube han permitido transformar las conversaciones entre cliente y abogado en datos reutilizables y analizables.

La IA no reemplaza al abogado, sino que reorganiza su trabajo: el asistente deriva los casos complejos a profesionales humanos, manteniendo la intervención humana en decisiones sensibles.

“Si Álex llega a ser tan bueno como un abogado, a lo mejor deja de tener sentido lo que hacemos”. Quien así habla es Juan José Vázquez, CTO de Legálitas. Una reflexión que verbaliza durante un encuentro con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL pocos días después de la presentación en sociedad de Álex.

Un nombre fácil de recordar, inmune a diminutivos, adaptable a prácticamente cualquier idioma y con el que han bautizado a la nueva criatura de esta empresa española de servicios jurídicos: un asistente legal distinto a cualquier otro, basado en IA generativa que orienta y responde a consultas jurídicas en lenguaje natural.

El comentario de Vázquez da una idea del nivel que han alcanzado en esta firma con una herramienta que, aclara, “no ha nacido para optimizar procesos, su función es asesorar. Es el primer punto de contacto entre abogado y cliente, y ha visto la luz porque el contexto ha cambiado”.

Ese contexto al que se refiere es la irrupción de la tecnología que ha sacudido los cimientos de muchas empresas y, por ende, de la economía digital: la IA generativa. Cuando detectaron que había dejado de ser una promesa y empezaba a responder a dudas jurídicas con bastante solvencia, saltaron las alarmas.

Ante la posibilidad de que el asesoramiento legal se desplazara fuera de los canales tradicionales, la compañía decidió dar un paso al frente: “En lugar de quedarnos mirando, decidimos hacer algo nosotros”, resume el CTO, que desembarcó en Legálitas a finales de 2022, justo con ese cambio de escenario.

Antes de Álex

La incorporación de Juan José Vázquez coincide con una reorganización interna, en la que se separan las funciones del CIO (Chief Information Officer), centradas en la operación, y las del CTO (Chief Technology Officer), orientadas al desarrollo de nuevos productos y capacidades, en muchos casos reportando directamente al CEO cuando se trata de proyectos estratégicos.

En ese nuevo esquema, el área tecnológica no se limita a garantizar la continuidad del negocio, es una nueva palanca de transformación para la compañía. Y es justo en ese momento cuando la IA generativa irrumpe en el mercado. Una coincidencia que ha marcado el rumbo actual de la compañía.

“Si un sistema funciona bien, no tiene sentido cambiarlo sólo por modernizar”

En aquel momento, las conversaciones entre cliente y abogado se gestionaban con CRM y llamadas recibidas en centralitas, lo que hacía imposible dar un salto más allá. "Todos los sistemas estaban on-premise, así que lo primero fue migrar a la nube", recuerda Vázquez.

Mientras los nuevos desarrollos, especialmente los ligados a inteligencia artificial y tratamiento de datos, se construyen en la nube; la parte más crítica, como los datos de los clientes, sigue alojada en infraestructuras propias.

El equipo de Legálitas que ha desarrollado el asistente de asesoramiento legal Álex.

El equipo de Legálitas que ha desarrollado el asistente de asesoramiento legal Álex.

La razón tiene más que ver con el negocio que con la tecnología: “Si un sistema funciona bien y no genera problemas, no tiene sentido cambiarlo sólo por modernizar”, explica el CTO. En lugar de grandes migraciones, la estrategia de Legálitas pasa por "nuevos módulos en cloud, integraciones con el legacy y una transición gradual que evita riesgos innecesarios".

La decisión, en ese momento, no se planteó pensando en la IA, sino en la necesidad de disponer de un entorno en el que los nuevos desarrollos pudieran desplegarse sin depender de sistemas heredados. Un movimiento que ha acabado teniendo una nueva derivada: permite tratar las conversaciones como algo más que interacciones puntuales, ahora son datos.

La conversación es el dato

En este punto, el CTO evita hablar de arquitectura en términos tradicionales y prefiere una analogía más dinámica, la del "urbanismo": “El software no es algo estático, tiene que cambiar continuamente. Es más como un barrio que evoluciona según las necesidades que tiene, donde nada permanece fijo. Esa capacidad de adaptación se convierte en el verdadero elemento diferencial", defiende.

La migración a la nube permitió dar un paso más allá. No se trataba únicamente de escalar o ganar flexibilidad, sino de habilitar algo que hasta entonces había sido muy difícil: trabajar con el dato que define el negocio jurídico, la conversación entre cliente y abogado.

“Lo que antes era una interacción puntual ahora forma parte de un sistema que acumula y estructura conocimiento”

Hasta ese momento, "esta información quedaba encapsulada en llamadas, sin posibilidad de ser analizada o reutilizada de forma sistemática", admite. La razón no es otra que la complejidad que suponía trabajar con lenguaje natural, "pero ahora ya podemos hacerlo”, expone el CTO, que sitúa ahí uno de los puntos de inflexión no solo de Legálitas, sino de todo el sector legal.

Con la base necesaria creada, y con la IA generativa marcando el paso de esta modernización tecnológica, llegaba el momento de empezar a trabajar con ese volumen de información de forma ágil.

Del dato a la aplicación

Los primeros proyectos que desarrollaron fueron experimentales, pero pronto mostraron su potencial. Uno es el sistema de triaje automático, capaz de clasificar las consultas legales en función de la materia de consulta. “Ese trabajo, que antes hacían personas, ahora lo hace la IA en más de un 80% y con ratios de acierto muy altos”, explica.

Otro de los ejemplos que ilustra esta transformación tiene que ver con las conversaciones que mantienen abogado y cliente. Se transcriben, se procesan y minutos después de hablar ambos reciben un correo electrónico con lo que se ha dicho y los siguientes pasos.

Para el letrado, usando el lenguaje jurídico, y para el usuario, con términos más comprensibles. "Lo que antes era una interacción puntual ahora forma parte de un sistema que acumula y estructura conocimiento", apunta el CTO.

También en la generación de escritos se ha producido un cambio relevante. A partir de una base de plantillas, la compañía ha desarrollado un sistema que es capaz de generar borradores utilizando el contexto del caso. “Hemos obtenido resultados que han superado las expectativas iniciales. Ahora más del 70% están prácticamente listos para enviar”, concreta.

“Más del 80% del triaje jurídico lo hace ya la IA con ratios de acierto muy altos”

A partir de ahí, la automatización empieza a extenderse a procesos completos, como la gestión de multas de tráfico. A partir de una imagen enviada por el cliente, el sistema extrae la información mediante OCR, la normaliza con IA y tramita la reclamación. "El sistema funciona de forma prácticamente autónoma", presume Vázquez.

Tras la enumeración de estos logros, el momento obliga: si la tecnología es capaz de hacer todo eso, ¿qué parte del servicio sigue siendo necesariamente humana?

El papel del abogado

La respuesta por ahora no pasa por la sustitución, se trata más bien de un cambio de rol. “La IA no está preparada para tomar decisiones sin control sobre temas que puedan tener un impacto importante en la vida de las personas”, advierte Vázquez. La prudencia aquí se impone ante cuestiones tan sensibles como las legales.

Estos modelos, reconoce, todavía están en fase de aprendizaje, y no sólo en relación con los servicios jurídicos: "No hay suficiente histórico para medir cómo evolucionan en términos de calidad o mantenimiento". De ahí que su relato discurra por una transformación en la forma de trabajar, como está ocurriendo en profesiones como la de programador.

“La IA no está preparada para decisiones que impactan directamente en la vida de las personas”

El abogado sigue siendo una figura imprescindible, pero su trabajo ya no parte desde cero, se centra en la revisión, validación y toma de decisiones en los casos más sensibles. “No es lo mismo hacer el trabajo completo que revisar un resultado y darle el visto bueno”, resume.

Ese equilibrio también se ha trasladado a Álex. El asistente actúa como primer punto de contacto, orienta al usuario y ofrece una respuesta inicial, "pero cuando detecta complejidad o riesgo, deriva la consulta a un abogado". Más claramente: "No elimina la intervención humana, pero sí reorganiza cuándo y cómo se produce".

A partir de ahí, la compañía ya trabaja en dos líneas: una capa premium de pago que amplíe las funcionalidades disponibles para el usuario y ofrecer su tecnología a terceros, lo que conlleva un cambio más profundo en la compañía. “Estamos pasando de ser consumidores a fabricantes”, adelanta.

En ese movimiento hay algo más que una evolución del negocio, es una manera de tomar posiciones ante lo que está por venir, ante el impacto que la inteligencia artificial tendrá en la abogacía. Y Álex parece tener algunas respuestas.