Un paciente con una molestia músculo esquelética.
Los top semanales del Índice de la Digitalización: un 'gel inteligente' que libera fármacos justo donde duele
El Consenso de Tendencias analiza informes internacionales que exponen cómo la IA se convierte en un detonante de desigualdades entre empresas.
Más información: Wake Up Box: la nueva herramienta para el 'reskilling' permanente de los líderes empresariales
Imagina un medicamento ‘inteligente’ capaz de identificar pequeñas alteraciones en el cuerpo humano y de liberar fármacos solo allí donde duele. Ese es el punto de partida de un nuevo material desarrollado por la Universidad de Cambridge, donde un equipo de investigadores ha creado un gel con la textura y el comportamiento de un cartílago que detecta cuándo una articulación se inflama. Cuando esto sucede, la sustancia expulsa el fármaco justo en ese punto exacto. Una innovadora solución que bien podría anticipar otras maneras de tratar la artritis.
Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas de informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias. En el top 10 de esta semana, y además de una novedosa manera de tratar la artritis, se encuentran también robots que reparan pantallas y reducen la basura electrónica, sensores para controlar la alimentación del ganado, y nuevos materiales de construcción que reducen la temperatura de los espacios urbanos.
Al mismo tiempo, tal y como se expone en el último informe sobre gestión de talento disponible en Wake Up BOX, este año 2025 ha sido un ejercicio que ha obligado a las organizaciones empresariales a enfrentar la realidad sin filtros. Después de dos años de excesiva retórica sobre transformación digital, IA generativa y nuevos modelos de talento, las empresas han comprobado que la velocidad del entorno supera con creces su preparación interna. Así, la IA se convierte en un detonante de desigualdades internas entre quienes han desarrollado capacidades avanzadas de uso y supervisión, y quienes siguen anclados en formaciones superficiales.
La clave está en cómo reacciona este material ante un cambio mínimo del pH, la acidez natural de los tejidos. Durante un brote artrítico, la articulación se vuelve ligeramente más ácida, y ese pequeño desajuste basta para que el gel se vuelva más blando y libere el fármaco que lleva dentro. A diferencia de otros sistemas que requieren calor o luz para activarse, este funciona con la propia química del cuerpo. Si los ensayos futuros confirman su eficacia, podría ofrecer tratamientos continuos y más seguros para millones de pacientes.
Mientras, en Europa se generan millones de toneladas de residuos electrónicos al año. Reacondicionar dispositivos en vez de tirarlos podría marcar la diferencia, pero este proceso sigue siendo manual, lento y caro. El proyecto europeo RoboSapiens, liderado por la Universidad de Aarhus, quiere cambiar esta realidad dotando a los robots una capacidad inédita: adaptarse por sí mismos a imprevistos, gracias a la IA. El Instituto Tecnológico Danés probará esta tecnología en la revisión y reparación automatizada de portátiles, un paso clave para escalar la economía circular y reducir el desperdicio tecnológico.
Sensores que controlan qué come el ganado
Coordinado por la cooperativa Oviaragón, y con la participación de Asiga, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y la Universidad de Zaragoza, el proyecto BoviTECH desarrolla y prueba un nuevo modelo de cebo de terneros basado en sensores biométricos y herramientas que monitorizan en tiempo real la salud y la alimentación del ganado. La iniciativa combina dispositivos corporales y sensores ambientales con una plataforma online capaz de analizar temperatura, peso o calidad del aire para ajustar raciones, anticipar enfermedades y reducir el uso de antibióticos. El proyecto, desplegado en varios municipios aragoneses, busca una ganadería más eficiente, sostenible y atractiva para el relevo generacional.
Además, una nueva tecnología española promete ciudades más frescas sin consumir energía. La startup PhotoKrete, surgida del CSIC y varias universidades, ha desarrollado un mortero fotónico, un tipo de cemento capaz de reflejar la radiación solar e irradiar el calor acumulado de forma pasiva. Aplicado en pavimentos, azoteas o fachadas, puede reducir hasta 12 grados la temperatura durante una ola de calor, mitigando el efecto isla urbana y el uso de aire acondicionado. Validado en entornos reales, el material está listo para industrializarse y ya ha sido premiado como innovación climática escalable.
La IA como fuente de desigualdad
A la vez, 2025 se consolida como el año en el que las organizaciones tuvieron que mirarse al espejo. Tras dos ejercicios de promesas en torno a la digitalización y los modelos de talento, se ha demostrado que la velocidad del entorno supera a la preparación interna. En este contexto, la IA se convierte en fuente de desigualdad entre empleados capaces de usarla con rigor y quienes siguen atrapados en formaciones superficiales. Como bien se explica en el último informe sobre gestión de talento publicado en Wake Up BOX, sin aprendizaje continuo, gobernanza del dato y roles claros, la adopción real se estanca.
La regulación, además, ha acabado por acelerar este giro. El despliegue del AI Act europeo deja claro que el talento ya no puede sostenerse en categorías difusas, sino en competencias certificables y trazables. El reglamento obliga a formar de manera adecuada a cualquier persona que use o supervise sistemas de IA, y el calendario 2025–2026 exige demostrar capacidades internas. Casos como los de Banco Santander y BBVA, que implantaron formación obligatoria en IA para miles de empleados, muestran que la alfabetización profunda deja de ser ventaja para convertirse en requisito.
En paralelo, 2025 confirma que la resiliencia digital es innegociable. La entrada en vigor del Reglamento de Resiliencia Operativa Digital (DORA) de la Unión Europea, entre otros avances, expone la escasez de profesionales capaces de unir ciberseguridad, riesgo tecnológico, compras y gobierno del dato. El incremento de incidentes y la dependencia de proveedores críticos elevaron la urgencia de este talento híbrido, identificado por Gartner y el WEF como prioridad global. Así, 2026 emerge no como un comienzo, sino como la consecuencia lógica de un año que ha obligado a las empresas a demostrar madurez real.