Laura Olcina, Teresa Riesgo y Áureo Díaz-Carrasco con un dinamizador ataviado como astronauta, en meetechSpain 2026.

Laura Olcina, Teresa Riesgo y Áureo Díaz-Carrasco con un dinamizador ataviado como astronauta, en meetechSpain 2026. FEDIT

Centros tecnológicos ESPECIAL

La industria española mira al espacio para ganar competitividad en la Tierra: robótica, nuevos materiales e IA

MeetechSpain 2026 reúne en Madrid a 300 representantes de empresas, centros tecnológicos y administraciones para abordar los desafíos de la autonomía industrial europea.

La cita reivindica el papel de la investigación aplicada y exhibe 12 desarrollos que van desde componentes que viajan a Júpiter hasta órganos humanos reproducidos en un chip.

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Alrededor de 300 representantes de empresas, investigadores y la administración se reúnen en meetechSpain 2026 para analizar las capacidades tecnológicas clave de España.

Fedit reivindica una financiación estructural para los centros tecnológicos, cuyo impacto económico alcanza los 7.702 millones de euros en el PIB y genera 127.000 empleos.

El sector aeroespacial español ha captado 700 millones de euros en inversión pública y privada en 2026, consolidando su relevancia estratégica dentro de Europa.

Doce centros tecnológicos expusieron innovaciones en espacio, salud y fabricación avanzada, incluyendo componentes de la sonda JUICE de la ESA y biomateriales para microgravedad.

La carrera espacial ha dejado de ser un territorio reservado a las grandes potencias y a las agencias gubernamentales para convertirse también en un campo de oportunidades para empresas, investigadores y fabricantes de tecnologías de todo tipo.

Desde nuevos materiales capaces de soportar condiciones extremas hasta sistemas autónomos que operan sin intervención humana, pasando por la generación de energía, la inteligencia artificial o la producción de alimentos con recursos limitados, buena parte de las capacidades necesarias para establecer una presencia estable fuera de nuestro planeta coinciden con las que la industria necesita para mejorar su productividad, reducir dependencias y competir en mercados cada vez más exigentes.

Esa conexión entre las necesidades de la exploración espacial y los desafíos industriales terrestres ha articulado la cuarta edición de meetechSpain, el encuentro de referencia de los centros tecnológicos españoles, celebrado en Madrid los días 14 y 15 de octubre y organizado por la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit). Bajo el lema "Hecho en España, apto para otros mundos", alrededor de 300 representantes de compañías como Airbus, Naturgy, GMV, LANZO Batteries, Hispansion, IENAI Space o ARQUIMEA, junto con investigadores y responsables de las administraciones públicas, han analizado las capacidades tecnológicas que España necesita desarrollar para reforzar su competitividad y su autonomía estratégica.

La cita ha coincidido, además, con el 30 aniversario de Fedit, una efeméride aprovechada para reivindicar la contribución de estas organizaciones a la transformación de la estructura productiva española y reclamar un mayor compromiso público con la investigación aplicada. Un debate que adquiere especial relevancia ante la necesidad de trasladar los avances científicos a las empresas, escalar nuevas tecnologías hasta su aplicación industrial y consolidar capacidades propias en sectores considerados estratégicos para Europa.

Teresa Riesgo, secretaria general de Innovación, ha defendido durante la inauguración la estrecha relación entre el desarrollo de los centros tecnológicos y la fortaleza industrial de los territorios que han apostado por ellos. "Los que apostaron en su momento por los centros tecnológicos están más industrializados y muestran niveles de mayor especialización. Ha sido una de las mejores apuestas de las regiones, no solo a nivel de creación de empleo, sino en tracción de la innovación en las empresas y en la generación de conocimiento nuevo", ha asegurado.

La dimensión económica de estas organizaciones ayuda a comprender su relevancia. Los centros tecnológicos integrados en Fedit colaboran anualmente con cerca de 30.000 empresas, desarrollan más de 22.000 proyectos de innovación y cuentan con más de 11.100 profesionales, de los cuales 8.750 son investigadores. Según un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) con datos de 2024, su contribución a la economía española alcanza los 7.702 millones de euros de PIB y los 127.000 empleos, con un retorno estimado de 11 euros de PIB por cada euro invertido.

Son cifras que la presidenta de Fedit, Laura Olcina, ha utilizado para reivindicar la necesidad de superar la dependencia de convocatorias y presupuestos sujetos a decisiones políticas coyunturales. "Si queremos disponer mañana de las tecnologías que nos harán más competitivos, tenemos que apostar hoy por quienes las desarrollan. Los centros tecnológicos han demostrado su capacidad para generar riqueza y empleo, con un retorno de 11 euros de PIB por cada euro invertido. Necesitamos una financiación estructural que nos permita seguir desarrollando capacidades a largo plazo, porque la innovación no puede depender de los ciclos políticos y presupuestarios: debe ser una política de país", ha defendido.

La reivindicación tiene una dimensión industrial evidente. Los centros tecnológicos ocupan una posición intermedia entre la investigación científica y la producción empresarial, con capacidades para desarrollar prototipos, validar materiales, ensayar nuevos procesos y adaptar tecnologías a necesidades concretas del tejido productivo. Su fortalecimiento resulta especialmente relevante para las empresas que carecen de departamentos propios de investigación suficientemente dimensionados, así como para las que necesitan incorporar conocimientos especializados procedentes de distintas disciplinas.

La autonomía tecnológica europea entra en el debate industrial

La energía, los materiales avanzados, la biotecnología, la robótica, la inteligencia artificial y las tecnologías de doble uso civil y militar han centrado los cinco debates estratégicos de meetechSpain 2026. La organización ha recurrido a los desafíos de la habitabilidad fuera de la Tierra como punto de partida para abordar cuestiones que ya condicionan la evolución de sectores como la automoción, la construcción, la fabricación avanzada, las telecomunicaciones o la industria aeroespacial.

Uno de los principales asuntos examinados ha sido la capacidad para generar, almacenar y gestionar energía en instalaciones sometidas a condiciones extremas. Las posibilidades de la energía solar y nuclear, el desarrollo de nuevas baterías y las soluciones de almacenamiento han compartido protagonismo con la investigación sobre materiales más resistentes y ligeros, así como con el aprovechamiento de los recursos disponibles para construir infraestructuras sin depender de cadenas de suministro convencionales.

La autosuficiencia ha constituido otra de las preocupaciones del foro, especialmente en lo relativo al tratamiento del agua, el reciclaje del aire y la producción de alimentos mediante sistemas biotecnológicos. Aunque estas capacidades resultan imprescindibles para cualquier proyecto de habitabilidad espacial, sus aplicaciones se extienden a instalaciones terrestres aisladas, procesos industriales que consumen grandes cantidades de recursos o sistemas de producción alimentaria que buscan mejorar su eficiencia.

A estos debates se han sumado los relacionados con la automatización de operaciones complejas, los vehículos robóticos, la manipulación remota de materiales y la logística inteligente. Las comunicaciones resilientes, la navegación autónoma, la ciberseguridad y los gemelos digitales han completado una agenda tecnológica en la que la capacidad de mantener sistemas operativos con una intervención humana limitada adquiere una importancia creciente.

Particular atención ha merecido la autonomía estratégica europea, en una mesa que ha reunido a Jaume Marcos, vicepresidente de Planificación Tecnológica y Hoja de Ruta de Airbus y presidente de la Plataforma Aeroespacial Española; Enrique Fernández, director de Seguridad y Planificación de la Agencia Espacial Española; Elisa Rivera, directora general de Planificación, Coordinación y Transferencia del Conocimiento del Ministerio de Ciencia; Laura Olcina, presidenta de Fedit; y Leopoldo Belda, jefe de Unidad de Información Tecnológica de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

El debate ha abordado el creciente protagonismo de las tecnologías duales, aquellas que pueden encontrar aplicación tanto en actividades civiles como de defensa, junto con el desarrollo de tecnologías avanzadas de base científica, la protección del conocimiento y la necesidad de favorecer inversiones capaces de consolidar capacidades industriales propias. La dependencia tecnológica, la transferencia de resultados de investigación y el papel de las políticas públicas han formado parte de las cuestiones planteadas.

La industria aeroespacial española ha ocupado un lugar destacado dentro de estas discusiones. Riesgo ha asegurado que las empresas, startups y laboratorios espaciales españoles han captado 700 millones de euros en rondas de capital riesgo público y privado durante 2026, una cifra que ha comparado con los 400 millones obtenidos por Alemania en 2025, según los datos expuestos durante su intervención.

Por su parte, Juan Carlos Cortés, director de la Agencia Espacial Española, ha advertido de la importancia de anticiparse a las decisiones que marcarán la planificación de los próximos programas europeos. "La Agencia Espacial Europea decidirá en estos dos próximos años los planes de futuro de los siguientes. El momento para posicionarse en este sector es ahora", ha señalado ante los representantes empresariales y los investigadores presentes en el foro.

La advertencia apunta a una cuestión determinante para el tejido industrial: la participación en los grandes programas tecnológicos requiere capacidades que deben desarrollarse con años de antelación. Las oportunidades futuras dependen tanto del conocimiento científico como de la existencia de empresas capaces de fabricar componentes, validar soluciones, acreditar procesos y asumir responsabilidades dentro de proyectos internacionales de elevada complejidad.

De una sonda rumbo a Júpiter a una articulación humana en un chip

La dimensión práctica de estas capacidades ha quedado reflejada en Tech&Touch, el espacio expositivo de meetechSpain, donde 12 centros tecnológicos han presentado demostradores relacionados con la energía, la movilidad, la salud, los materiales avanzados, la inteligencia artificial y los sistemas autónomos. Una muestra heterogénea, tanto por sus aplicaciones como por el grado de madurez de las distintas tecnologías, que permite apreciar la diversidad de especialidades de la investigación aplicada española.

Entre los desarrollos más destacados figura el trabajo del Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (CATEC), que ha fabricado y cualificado diez componentes de la sonda JUICE de la Agencia Espacial Europea, actualmente en viaje hacia las lunas de Júpiter. Las piezas han sido producidas mediante fabricación aditiva metálica, una tecnología que permite crear geometrías complejas y reducir el peso de determinados componentes espaciales entre un 50% y un 60%, según el centro.

CATEC también investiga sistemas capaces de procesar información directamente a bordo de los satélites mediante algoritmos de inteligencia artificial, evitando tener que transmitir todos los datos a estaciones terrestres antes de analizarlos. Esta capacidad puede reducir de horas a minutos los tiempos de respuesta en determinadas aplicaciones, incluidas la detección de incendios forestales, el seguimiento de inundaciones y otras operaciones de emergencia.

En el ámbito biomédico, LEITAT ha presentado OGYX-SPACE, un proyecto que busca reproducir el funcionamiento de una articulación humana en un dispositivo miniaturizado para estudiar los efectos de la microgravedad sobre la salud musculoesquelética. La tecnología incorpora tejidos como el cartílago y la membrana sinovial, además de un sistema de circulación de fluidos mediante pulsos neumáticos diseñado para funcionar sin depender de la gravedad. El desarrollo puede contribuir a investigar problemas de salud de los astronautas y, al mismo tiempo, facilitar el estudio de enfermedades articulares y procesos asociados al envejecimiento.

Un instante de meetechSpain2026.

Un instante de meetechSpain2026. FEDIT

El centro tecnológico Eurecat, junto con Reinforce3D, ha mostrado un soporte de antena satelital fabricado mediante una tecnología de refuerzo con fibras continuas de carbono. Su principal ventaja es la reducción de peso: hasta un 70% respecto a una estructura tradicional de aluminio y un 48% frente a otra optimizada y producida íntegramente mediante impresión 3D metálica. La solución permite, además, combinar distintos materiales y reforzar las piezas siguiendo trayectorias tridimensionales, una capacidad con aplicaciones potenciales en automoción y fabricación avanzada.

La reutilización de componentes aeronáuticos ha protagonizado la propuesta de AITIIP, que desarrolla procesos para recuperar materiales compuestos termoplásticos y transformarlos en nuevas piezas funcionales mediante una combinación de fabricación aditiva, calentamiento infrarrojo, conformado en caliente y postprocesado robotizado. AITEX, por su parte, ha presentado HONEYTEX, una tecnología de estructuras textiles inspiradas en los nidos de abeja que busca combinar ligereza, resistencia y reciclabilidad.

La exposición también ha incorporado desarrollos para la producción autónoma de alimentos mediante agricultura vertical, energía solar e hidrógeno, como el planteado por ITECAM; sistemas de navegación y comunicaciones capaces de operar sin GPS, mostrados por CTIC; y SkyGuard, una solución de ITG que emplea inteligencia artificial para detectar y seguir drones no autorizados en instalaciones e infraestructuras críticas.

En fabricación industrial, ITI ha llevado ITIVERSE, un entorno virtual que integra realidad mixta, inteligencia artificial y simulación para experimentar con cambios en procesos productivos antes de aplicarlos a instalaciones reales. NOVEX ha mostrado materiales textiles con fibras naturales tratadas para mejorar su comportamiento frente al fuego, mientras que TECNALIA ha presentado AION, una plataforma de simulación destinada a ensayar operaciones de inspección, captura y mantenimiento de satélites.

La muestra se ha completado con dos desarrollos de TEKNIKER orientados a las condiciones de Marte. HORACE investiga la generación de electricidad a partir del viento mediante tecnología triboeléctrica adaptada a la tenue atmósfera del planeta rojo, mientras que HIPERION III explora la fabricación de piezas metálicas mediante tecnología láser en condiciones de presión y composición atmosférica similares a las marcianas. En este último proyecto ya se han realizado ensayos terrestres con una atmósfera de dióxido de carbono a seis milibares de presión.

Un desafío tecnológico para construir infraestructuras en la Luna

La colaboración entre centros tecnológicos también ha tenido su espacio en la competición impulsada por GMV, que ha propuesto a 40 investigadores de 24 organizaciones abordar un problema concreto de ingeniería espacial: diseñar una plataforma de alunizaje en el polo sur lunar que pudiera construirse y mantenerse mediante robots autónomos, utilizando materiales disponibles en la superficie y reduciendo al mínimo las necesidades de transporte desde la Tierra.

Tras dos jornadas de trabajo, el equipo formado por investigadores de CTAEX, CTIC, CIDAUT, ITE, NOVEX e ITENE ha resultado ganador con SELENE, una propuesta que combina energía solar, procesamiento de regolito -el polvo y los fragmentos de roca que cubren la superficie lunar- y vehículos robóticos encargados de fabricar y colocar materiales sobre el terreno.

El proyecto contempla una plataforma de 30 metros de diámetro y una zona logística de 100 por 100 metros, con un plazo máximo de construcción de 270 días terrestres y una masa de referencia de 800 kilogramos de equipos y materiales transportados desde nuestro planeta. Para fabricar la superficie de aterrizaje, los investigadores han planteado utilizar un horno solar capaz de transformar el regolito en losas cerámicas, que posteriormente serían colocadas por tres pequeños robots autónomos.

Una de las particularidades del diseño reside en la construcción de un hangar con material lunar que permitiría almacenar calor y proteger las baterías, los sistemas electrónicos y los propios robots frente a las temperaturas extremas. La propuesta incorpora también un gemelo digital y herramientas predictivas para planificar las operaciones, con el objetivo de mantener la autonomía durante más de 48 horas sin comunicaciones con la Tierra. Se trata, por ahora, de un concepto de ingeniería desarrollado durante la competición, cuya viabilidad técnica completa todavía tendría que ser demostrada.

Ganadores del Challenge Tecnológico de meetechSpain 2026.

Ganadores del Challenge Tecnológico de meetechSpain 2026. FEDIT

El equipo ganador está integrado por Fátima Chamizo, Cayetana Costales, Javier Huerga, Mireia Yerbes, Lucas García y Pablo Martínez, pertenecientes respectivamente a los seis centros tecnológicos participantes en la propuesta. El jurado ha destacado su sistema de gestión energética, la eficiencia prevista en el aprovechamiento de recursos y la utilización del hangar como instalación de almacenamiento térmico.

Áureo Díaz-Carrasco, director general de Fedit, ha aprovechado la entrega del reconocimiento para reivindicar las posibilidades de la cooperación entre investigadores con especialidades diferentes. "Este es precisamente el valor que queremos trasladar a las empresas; que en los centros tecnológicos pueden encontrar el talento y la experiencia que necesitan para afrontar desafíos que difícilmente podrían abordar por separado", ha afirmado.

La colaboración empresarial ha tenido también su propio espacio dentro de meetechSpain mediante el Club de Innovación, concebido para favorecer encuentros entre compañías y centros tecnológicos, identificar necesidades de investigación y explorar posibles proyectos conjuntos. Una actividad que complementa las cinco mesas estratégicas, la exposición tecnológica y el desafío de GMV en el programa de esta cuarta edición del encuentro.