Los niños ayudan a cocrear los productos de la industria juguetera española para acortar los plazos de desarrollo y acertar con la demanda del mercado.

Los niños ayudan a cocrear los productos de la industria juguetera española para acortar los plazos de desarrollo y acertar con la demanda del mercado.

Centros tecnológicos

Cuando diseñar juguetes es cosa de niños: de la innovación abierta a la cocreación para una industria más competitiva

La industria del juguete evoluciona su proceso de diseño y desarrollo a través de la participación activa de los menores y sus familias para acortar los tiempos de lanzamiento y mejorar la conexión con el usuario final.

Más información: Lego: el 'ladrillo' que convirtió a una empresa familiar en una gran compañía juguetera.

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Las claves

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El proyecto AGILE-CV, liderado por AIJU y financiado por la UE, impulsa la innovación abierta y la cocreación en la industria española del juguete.

Las metodologías ágiles y participativas permiten reducir los tiempos de desarrollo de productos de dos años a solo cuatro meses, adaptándose mejor a las demandas del mercado.

Involucrar a niños, padres y adultos en todas las fases del diseño fortalece la lealtad hacia la marca y aumenta el éxito de los productos.

El modelo de AGILE-CV ayuda especialmente a pymes jugueteras a integrar la investigación de usuarios como inversión clave para mejorar competitividad y calidad.

La industria del juguete española se enfrenta a la tiranía de las modas y la inmediatez. Los tiempos de desarrollo se acortan sobremanera y las empresas se ven obligadas a reaccionar con antelación y de acuerdo con los gustos de los consumidores para elevar su tasa de éxito y ser competitivas en un mercado global donde China sigue siendo 'la fábrica de juguetes del mundo' al copar entre el 70% y el 80% de las ventas totales.

En este escenario, el proyecto AGILE-CV (IMDEEA/2025/71), financiado por la Unión Europea y liderado por el Instituto Tecnológico especializado en juguete, producto infantil y ocio (AIJU), arroja luz y elementos reveladores con foco en la innovación para que las empresas jugueteras de nuestro país aborden con mayores garantías este mayúsculo reto.

"AIJU tiene ya 40 años al lado del sector, pero aún hay que hacer mucha evangelización. Una buena parte de las empresas percibe todavía en la actualidad que su cliente no es el usuario final, no es el niño o la niña, sino que es la distribución. Esa mirada entorpece mucho que realmente puedan adoptar un enfoque de innovación centrada en el usuario, porque tradicionalmente aún sigue muy presente esa visión".

Habla en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL Clara Blasco, responsable del proyecto AGILE-CV y miembro del equipo de AIJU. El instituto tecnológico, ubicado en la localidad alicantina de Ibi, es una entidad sin ánimo de lucro, cuya labor principal es potenciar la investigación, la seguridad y la calidad en todos los sectores de producto infantil y ocio.

En la actualidad, su papel para reducir los tiempos de desarrollo y mejorar la integración de la investigación de usuarios en las primeras fases del diseño es clave para esta industria a la que pertenecen 237 empresas -que emplean a cerca de 5.000 personas de forma directa-, dedicadas principalmente a la fabricación y comercialización de productos, y concentradas en la Comunidad Valenciana y Cataluña.

El proyecto AGILE-CV presenta un modelo innovador que permite a las empresas adoptar metodologías ágiles y participativas sin incurrir en transformaciones estructurales costosas. "Al integrar la participación de los más jóvenes en todas las etapas del diseño, desde la ideación hasta la validación, las marcas tienen la oportunidad de crear productos más relevantes y cercanos a las necesidades reales del mercado".

Así lo explica para DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, Alejandro Serra, técnico de proyectos europeos de infancia, investigación de usuarios y valor educativo en AIJU. "Este enfoque no solo mejora la rapidez en la respuesta a las demandas del mercado, sino que también establece una conexión emocional más profunda con los consumidores, especialmente con los más jóvenes, quienes se sienten parte del proceso creativo".

"La participación desde el inicio fortalece la lealtad hacia la marca, ya que los consumidores se sienten más conectados a los productos que ayudaron a crear. Este vínculo emocional es crucial en la industria juguetera, donde las relaciones afectivas juegan un papel clave", añade.

De dos años a sólo cuatro meses

El proyecto terminó el pasado 30 de abril y nació de I+D propia de AIJU. "AGILE-CV surge a raíz de proyectos anteriores con foco en la innovación, a través de la investigación de usuario y de conversaciones con empresas donde tenemos identificado el dolor al que se enfrentan con estos nuevos desarrollos que exigen marcos de trabajo muy apretados", indica Clara Blasco.

En concreto, se ha pasado de desarrollos de dos años a 18 meses y, según resalta Clara Blasco, "estamos viendo este último año, hablando con las con las empresas, desarrollos de sólo cuatro meses".

Con esta foto fija, la innovación abierta y la cocreación son dos elementos indispensables para que el sector sepa reaccionar a las exigencias del mercado y, como apuntaba la investigadora, sepa realmente quién es su usuario final.

Dentro de la innovación abierta, un concepto clave de este modelo "es la innovación de usuarios, que se refiere a la creación o mejora de productos y servicios por parte de los propios usuarios, quienes identifican necesidades no cubiertas y proponen soluciones que las empresas pueden adoptar", indica a este respecto Alejandro Serra.

"Se ha pasado de desarrollos de dos años a 18 meses y estamos viendo este último año desarrollos de sólo cuatro meses"

Clara Blasco, responsable del proyecto AGILE-CV

"Integrando la participación activa de los consumidores, las empresas no solo aceleran el desarrollo de juguetes más relevantes, sino que también responden de manera más ágil y precisa a las demandas del mercado".

Según Serra, así, la innovación abierta no solo se convierte en una estrategia de crecimiento, sino también "en una forma dinámica de conectar directamente con las expectativas de quienes utilizan los juguetes -niños, niñas y adultos-, creando una retroalimentación constante que impulsa mejoras continuas y nuevos productos en el mercado".

El resultado del proyecto liderado por AIJU incide en la eficacia de la participación de los usuarios, "en este caso , "para reducir la tasa de fracaso o aumentar la tasa de éxito, como queramos enfocarlo, de los productos que se lanzan al mercado", aporta al respecto Clara Blasco.

"Si introducimos al usuario, ya sean niños, padres, madres, o adultos, a lo largo de todo el proceso, en un rol de informante, cocreador o validador, nos aseguramos de que ese producto tendrá un mayor porcentaje de éxito en el mercado porque va a estar alineado con necesidades, dolores y deseos del target al que nos dirigimos", añade la responsable de AGILE-CV.

"Si introducimos al usuario, ya sean niños, padres, madres, o adultos, a lo largo de todo el proceso nos aseguramos de que ese producto tendrá un mayor porcentaje de éxito"

Clara Blasco, responsable del proyecto AGILE-CV

La responsable del proyecto incide en otra cuestión básica que hace referencia al tipo de empresa predominante en la industria juguetera española. "Estamos hablando en la mayoría de casos de pymes, empresas que no tienen un departamento de innovación, donde una persona son tres departamentos al mismo tiempo y donde la investigación de usuarios muchas veces se percibe como un gasto de dinero más que una inversión", puntualiza Blasco.

El modelo obtenido por el proyecto AGILE-CV ayuda sobremanera a estas compañías a reconducir la situación y a acompañarlas en su viaje hacia una mayor implicación y atención sobre el usuario final.

En conclusión, "la participación desde el inicio fortalece la lealtad hacia la marca, ya que los consumidores se sienten más conectados a los productos que ayudaron a crear. Este vínculo emocional es crucial en la industria juguetera, donde las relaciones afectivas juegan un papel clave", precisa Alejandro Serra.

"Al integrar a los usuarios en las fases iniciales del diseño, las empresas no solo aumentan la aceptación de sus productos, sino que también pueden prevenir errores y ofrecer soluciones más acertadas, basadas en las necesidades y deseos reales de los consumidores y usuarios. Las marcas que adopten este modelo participativo estarán mejor posicionadas para fortalecer la fidelidad de sus clientes y mejorar la calidad de sus productos, asegurando su éxito en un mercado cada vez más competitivo", concluye el técnico de proyectos europeos de infancia, investigación de usuarios y valor educativo en AIJU.

En definitiva, un ejemplo de cómo la investigación desarrollada en los centros tecnológicos de este país está contribuyendo a la mejora de la competitividad empresarial de este país, en este caso con AIJU y la industria juguetera como protagonistas.