Celebración 30 años de Fedit.

Celebración 30 años de Fedit.

Centros tecnológicos

El eslabón olvidado de la innovación cumple 30 años: los centros tecnológicos buscan su lugar en la carrera tecnológica

Fedit, la red que conecta ciencia e industria en España, celebra su 30 aniversario con un impacto de 7.700 millones en el PIB.

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Las claves

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La Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) cumple 30 años y agrupa a 55 centros, con más de 10.700 profesionales y una actividad de 917 millones de euros.

Los centros tecnológicos actúan como intermediarios entre ciencia y empresa, facilitando la transferencia de innovación al tejido productivo, especialmente a pymes.

Un informe reciente revela que cada euro invertido en centros tecnológicos genera 11 euros para el PIB y más de 5 euros de retorno público.

Pese a su impacto económico y en empleo, los centros tecnológicos siguen luchando por mayor visibilidad y reconocimiento como actores clave de la innovación en España.

Mucho antes de que Europa hablara de soberanía tecnológica o de que la digitalización se convirtiera en parte de la agenda política y empresarial, en España nacía la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit).

Era 1996, un momento en el que internet daba sus primeros pasos fuera del ámbito académico, los teléfonos móviles servían para llamar y poco más, y conceptos como industria 4.0 o inteligencia artificial permanecían en el entorno científico y tecnológico.

Tres décadas después, Fedit llega a su aniversario con cifras que reflejan su peso dentro del sistema de innovación. La federación agrupa actualmente a 55 centros tecnológicos y cuatro entidades asociadas, suma más de 10.700 profesionales y genera un volumen de actividad que ronda los 917 millones de euros.

Una relevancia que, sin embargo, sigue lejos del reconocimiento público que reciben otros actores como universidades, startups o grandes corporaciones. “Trabajamos cada año con 29.000 empresas, somos el agente de innovación con mayor impacto a nivel nacional, pero aún tenemos mucho recorrido en visibilidad”, admite la presidenta de Fedit, Laura Olcina, a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

El encuentro tiene lugar el día en el que la federación celebra este aniversario en el Instituto de la Ingeniería de España, en Madrid. Decenas de directores de centros tecnológicos de toda la geografía llenan la sala. Las conversaciones, felicitaciones e intercambios de opiniones no cesan.

El eslabón entre ciencia y empresa

Si hay algo que define a los centros tecnológicos es su papel de intermediarios. Aunque, como expresa una de las asistentes al evento, todavía son muchos los actores económicos que lo desconocen. Una afirmación que va acompañada de pequeños gestos de complicidad y de risas -casi nerviosas- entre la concurrencia.

No generan conocimiento ni lo explotan como una empresa, pero están en ese punto crítico que ayuda a generar riqueza y a ganar competitividad: el de la transferencia, ese espacio donde la innovación empieza a convertirse en un producto o servicio tangible.

"Somos el agente de innovación con mayor impacto a nivel nacional"

Laura Olcina, presidenta de Fedit.

Una posición que implica depender tanto del ecosistema científico como del empresarial, dos ámbitos que no suelen avanzar al mismo ritmo. “Muchas empresas todavía no nos conocen lo suficiente como herramienta para innovar, mejorar su competitividad o desarrollar tecnología”, apunta Olcina. “Ahí es donde está realmente el valor de la innovación”.

Porque los centros tecnológicos acompañan, sobre todo a las pymes, en la aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial, la optimización de procesos industriales o el desarrollo de nuevos materiales a través de proyectos concretos. Y, en este sentido, se reivindican como traductores entre la tecnología y las necesidades reales del tejido productivo.

“Los centros tecnológicos son un socio estratégico para el país, porque ayudan a convertir las necesidades de las empresas en proyectos reales con base tecnológica”, señala el director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) , José Moisés Martín Carretero.

“Muchas pequeñas y medianas empresas no se atreverían a innovar sin ese acompañamiento técnico y la confianza que generan”, añadió durante su intervención en este encuentro.

Cómo medir el impacto

En estos años, estas entidades han contribuido a transformar sectores como la energía, la salud, la agricultura… Sin embargo, medir su impacto no es fácil. Y ahí está una de sus dificultades para ganar visibilidad.

De ahí que, aprovechando el momento de la celebración de sus 30 años, Fedit haya impulsado junto al Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) un informe que trata de paliar este problema. Un documento que se centra en analizar cómo influye la actividad de los centros tecnológicos en el negocio de las empresas.

“Por cada euro invertido en los centros tecnológicos se generan 11 euros de aportación al PIB"

Joaquín Maudos, economista y director adjunto de investigación del IVIE.

“La gran aportación de los centros tecnológicos es lo que generan en las empresas, en las ventas adicionales que consiguen”, explica a preguntas de este medio el economista y director adjunto de investigación del IVIE, Joaquín Maudos.

Los resultados hablan por sí solos: más de 127.000 empleos generados al año, una aportación de 7.700 millones al PIB y cerca de 4.000 millones de retorno público.

Áureo Díaz-Carrasco (Fedit), José Moisés Martín Carretero (CDTI) y Joaquín Maudos (IVIE) en el encuentro por el 30 aniversario de Fedit.

Áureo Díaz-Carrasco (Fedit), José Moisés Martín Carretero (CDTI) y Joaquín Maudos (IVIE) en el encuentro por el 30 aniversario de Fedit.

El estudio incorpora además un análisis comparativo entre compañías que colaboran con centros tecnológicos y aquellas que no lo hacen. “Las empresas que trabajan con centros tecnológicos son más rentables, más productivas, más solventes y tienen mayor tamaño”, añade Maudos. “Además, las empresas encuestadas reconocen que aumentan su rentabilidad y mejoran su competitividad”.

El economista destaca también el efecto multiplicador que generan estas entidades dentro del sistema productivo. “Por cada euro invertido en los centros tecnológicos se generan 11 euros de aportación al PIB y más de cinco euros de retorno para las arcas públicas”, apunta.

“Muchas pymes no se atreverían a innovar sin ese acompañamiento técnico"

José Moisés Martín Carretero, director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI).

Y hay otro elemento que considera especialmente relevante: la falta de referencias comparables en Europa. “No existe un estudio equivalente que mida este impacto desde la perspectiva de las ventas de las empresas. Lo habitual es analizar solo el gasto, pero ahí se pierde la parte más importante”, añade Maudos.

Junto al impacto económico, el informe incorpora una cuestión menos tangible, pero fundamental para entender el funcionamiento del ecosistema. “La innovación es una decisión arriesgada para muchas empresas, especialmente para las pymes. Tener una infraestructura que genere confianza y acompañe ese proceso tiene un valor incalculable”, apunta Martín Carretero.

Un problema de visibilidad

Pese a estos datos, la red sigue operando en un segundo plano dentro del sistema de innovación español. Algo que, como apunta Olcina, tiene que ver con el lugar que ocupa este capítulo en la agenda política, económica y social.

“No existen suficientes herramientas para impulsar la innovación empresarial, y eso hace que los agentes más centrados en ella, como los centros tecnológicos, quedemos en un segundo plano”, apostilla reivindicativo el director de Fedit, Áureo Díaz-Carrasco, durante la entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

"No existen suficientes herramientas para impulsar la innovación empresarial"

Áureo Díaz-Carrasco, director de Fedit.

Asimismo, sostiene que el foco continúa estando más en la investigación que en su aplicación real. “Se habla de investigación, pero mucho menos de innovación y de cómo llevarla al mercado. Y ahí es donde nos jugamos la competitividad”, advierte.

Desde la Administración, el diagnóstico coincide. “Los centros tecnológicos tienen un papel central en el ecosistema. Actúan como pegamento entre quienes generan conocimiento y las empresas que necesitan aplicarlo”, afirma la secretaria general de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Teresa Riesgo, también presente en esta celebración.

Riesgo destaca también el cambio que se ha producido en los últimos años en la colaboración entre centros tecnológicos, especialmente a raíz de programas como Cervera. “Antes existía una relación mucho más fragmentada. Ahora vemos una cooperación mucho más estable entre centros y una capacidad mayor para desarrollar proyectos conjuntos”, señala.

En ese escenario, los centros tecnológicos aspiran a jugar un papel más relevante como actores estratégicos en la innovación industrial. “Invertir en innovación no es un gasto, es una inversión; y hoy ya no es opcional, es una necesidad”, insiste la presidenta.

Pieza estratégica

El aniversario de Fedit es también un intento de reposicionamiento de los centros tecnológicos, más aún en un momento marcado por la expansión de la inteligencia artificial y la conquista de la soberanía tecnológica europea.

“Este informe no sólo está dirigido a las empresas, también a quienes diseñan políticas públicas. Si no cambiamos cómo se impulsa la innovación, si seguimos haciendo las mismas políticas, no vamos a conseguir apalancar la inversión privada que necesita el país”, subraya Díaz-Carrasco.

“Invertir en centros tecnológicos es una de las decisiones más rentables que se pueden tomar desde la política pública"

Teresa Riesgo, secretaria general de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades,

A ello suma un problema de fragmentación, con cerca de 60 centros tecnológicos en España: “Tenemos muchos centros, pero en muchos casos con poca escala. Si queremos competir fuera, tenemos que crecer y colaborar más”, señala.

Desde el Ministerio también reivindican el papel estratégico que desempeñan estas entidades dentro del ámbito de la innovación. “Invertir en centros tecnológicos es probablemente una de las decisiones más rentables que se pueden tomar desde la política pública”, sostiene Riesgo. “El impacto va mucho más allá de la tecnología: también mejora el empleo, la competitividad y la capacidad industrial del país”.

Hoy la innovación es un factor crítico para la competitividad económica y la soberanía tecnológica, y los centros tecnológicos reivindican su papel para seguir siendo una pieza estratégica en este nuevo contexto, pero ocupando el lugar que, consideran, merecen para transformar el conocimiento en negocio.