Equipo fundador de LLM Pulse: Daniel Peris, Esteve Castells y Adrián Rojas.
Medir y optimizar la visibilidad de las marcas en la IA: la tecnología española que desafía a los gigantes de Silicon Valley
LLM Pulse irrumpe con fuerza en el incipiente mercado del 'AI Search Intelligence' con medio centenar de clientes en EEUU.
Ha seducido a firmas como Holafly, Metricool, Softonic o Adevinta sin equipo comercial ni rondas de inversión.
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La navegación y búsqueda en internet ha estado dominada durante las últimas décadas por un modelo inamovible: el usuario introducía una consulta en Google y obtenía una lista con diez enlaces azules y varios anuncios patrocinados.
Sin embargo, la irrupción masiva de la inteligencia artificial ha transformado de raíz este comportamiento. Millones de usuarios consultan en la actualidad directamente a asistentes como ChatGPT, Gemini o Claude, los cuales no ofrecen una lista infinita de opciones, sino una respuesta sintetizada que apenas menciona a entre cinco y siete marcas.
Tras detectar que esta transformación dejaba desarmadas a las empresas ante la pérdida irrecuperable de tráfico orgánico tradicional, tres emprendedores españoles con una dilatada trayectoria en el sector del marketing —Daniel Peris, Esteve Castells y Adrián Rojas— decidieron fundar hace apenas un año en Barcelona la compañía LLM Pulse.
La empresa nació para situarse en la vanguardia de una disciplina totalmente nueva surgida entre 2024 y 2025: el GEO (Generative Engine Optimization) o AI Search Intelligence.
Se trata de un conjunto de estrategias orientadas a que los contenidos digitales sean comprendidos, seleccionados y citados como fuente en las respuestas redactadas por sistemas de inteligencia artificial, como ChatGPT, Gemini o Claude.
Con la firme convicción de que la visibilidad en entornos de IA carece de fronteras geográficas, el equipo de LLM Pulse ha diseñado una plataforma concebida desde el primer minuto en inglés y orientada al mercado global.
"LLM Pulse es un negocio global y funciona íntegramente en inglés; nacimos así sabiendo que el mercado de la visibilidad en IA no tiene fronteras. Fue EE.UU. quien nos eligió a nosotros, es lo que pasa cuando creas un buen producto y lo cuentas bien, además de que es el país que va por delante en adopción de búsqueda con IA".
"Las marcas americanas ya ven caer su tráfico orgánico, han entendido que es algo estructural y ya tienen presupuesto para medirlo, mientras que en Europa muchas empresas siguen en fase de diagnóstico"
Daniel Peris, cofundador de LLM Pulse
"Las marcas americanas ya ven caer su tráfico orgánico, han entendido que es algo estructural y ya tienen presupuesto para medirlo, mientras que en Europa muchas empresas siguen en fase de diagnóstico", explica Daniel Peris, cofundador de la startup.
Según explica el responsable, para resolver la brecha informativa a la que se enfrentan los directores de marketing, LLM Pulse ha desarrollado una tecnología capaz de monitorizar de manera continuada las preguntas clave de cada sector en los principales motores de IA.
La plataforma no se limita a ofrecer una fotografía estática o un diagnóstico puntual, sino que audita íntegramente la interacción entre los modelos de lenguaje y las marcas.
En este sentido, mide cuántas veces aparece citada cada empresa y bajo qué términos o narrativa la describe la inteligencia artificial; identifica con precisión de dónde extraen la información los modelos antes de generar la respuesta final; monitoriza el tráfico de rastreadores (bots de IA) que acceden al sitio web de la empresa; descubre qué búsquedas intermedias o consultas en segundo plano ejecuta el modelo de lenguaje por detrás antes de responder al usuario y realiza recomendaciones técnicas accionables y, por último, determina los cambios técnicos concretos que la organización debe implementar en su sitio web para ser incorporada en las respuestas de los asistentes.
El modelo de crecimiento: así vence 'David a Goliat'
Lo que convierte el caso de LLM Pulse en una anomalía en el panorama tecnológico internacional es su modelo de crecimiento. Mientras que sus principales competidores estadounidenses han levantado cientos de millones de dólares en rondas de financiación y alcanzan valoraciones superiores a los 1.000 millones de dólares, la startup española ha rechazado conscientemente la inversión externa, prescinde de publicidad y opera sin equipo comercial.
A pesar de contar únicamente con sus tres fundadores, LLM Pulse planta cara en los mismos procesos de selección B2B a las grandes firmas norteamericanas. El producto se comercializa como un SaaS self-service que se contrata directamente desde la web con tarjeta de crédito y se configura en pocos minutos.
"Cuando un director de marketing se da cuenta de que sus clientes ya no buscan en Google sino que le preguntan a un asistente de IA, hace exactamente lo que haría cualquiera: abre ChatGPT escribe 'herramientas para medir la visibilidad de mi marca en IA'. En esa respuesta salimos nosotros y salen ellos"
Daniel Peris, cofundador de LLM Pulse
"Cuando un director de marketing se da cuenta de que sus clientes ya no buscan en Google sino que le preguntan a un asistente de IA, hace exactamente lo que haría cualquiera: abre ChatGPT, o Gemini, o Claude, y escribe 'herramientas para medir la visibilidad de mi marca en IA'. En esa respuesta salimos nosotros y salen ellos, en la misma lista, uno detrás de otro".
En la actualidad, Estados Unidos se ha consolidado como el principal mercado de LLM Pulse, albergando a más de 50 clientes en suelo norteamericano. Además, la plataforma presta servicio a compañías globales de primer nivel como Holafly, Metricool, iLovePDF, Softonic o Adevinta.
El éxito de este enfoque radica en la trayectoria complementaria de sus tres fundadores (Daniel Peris, Esteve Castells y Adrián Rojas), quienes proceden del ámbito del marketing y el desarrollo de producto.
Al no depender del dictamen de un consejo de administración ni de comités de inversión, los emprendedores no sufren las urgencias temporales típicas del capital riesgo, que exige retornos o eventos de liquidez en plazos de cinco a siete años.
Y sentencia: "Decidimos en un día lo que a ellos les lleva un trimestre. Somos tres socios. No hay consejo, ni comité de inversión, ni un plan anual que defender ante nadie. Si mañana aparece un modelo nuevo, lo tenemos medido esta semana. La rentabilidad es la mejor disciplina de producto que existe. Y por último, no tenemos reloj: un fondo necesita una salida en cinco o siete años y eso condiciona precios, contrataciones y prioridades desde el primer día. Nosotros podemos pensar a diez años, o simplemente seguir haciendo esto mientras tenga sentido", concluyen.