Las personas de otras nacionalidades ganan peso en la puesta en marcha de proyectos emprendedores en España.
Emprender siendo migrante: "Cuando cruzas un océano con una maleta, montar una startup deja de parecer tan arriesgado"
Los residentes extranjeros en España constituyen una pieza clave para la madurez y la diversidad del ecosistema emprendedor actual.
Triplican la intención emprendedora de los españoles y duplican la tasa de actividad reciente, según el último informe GEM España 2025-2026.
Más información: El miedo al fracaso como freno invisible: a la mitad de los españoles aún le tiembla el pulso para emprender.
La madurez del ecosistema emprendedor español no se entendería sin las múltiples miradas y aristas diversas que lo componen. Su consolidación no solo debe medirse por la cuenta de resultados de las empresas que lo conforman, sino también por otros factores más difíciles de medir en los balances económicos que, sin embargo, son igual o más definitorios para dibujar la foto fija del emprendimiento español.
En DISRUPTORES - EL ESPAÑOL no nos cansamos de repetir que un ecosistema startup maduro no puede considerarse como tal sin tener en cuenta variables como la salud mental de los emprendedores, la necesaria igualdad de género, o la integración de los perfiles más senior. En la diversidad reside gran parte de su fortaleza.
Es precisamente en este punto donde adquiere una especial relevancia el papel que han venido desempeñando las personas migrantes residentes en España en el emprendimiento español. En esta ocasión, nos detenemos en sus historias -de éxito y de fracaso- para acercarnos a este potente sector con un nuevo enfoque que enriquece y fortalece el relato.
Los datos son reveladores. La estructura demográfica de España ha vivido un vuelco sin precedentes en la última década, con una población de origen migrante que ya supera los nueve millones de personas, representando el 19,3% del total nacional.
Esta transformación no solo es estadística, sino que se ha convertido en el combustible de un ecosistema emprendedor que busca madurez y resiliencia en tiempos de incertidumbre. Lejos de los estereotipos, el talento extranjero está llegando a España con una tolerancia al riesgo "ya entrenada" por el propio proceso migratorio.
Tabla sobre la distribución de emprendedores por edad y procedencia entre la población adulta. GEM 2025-2026
Según explica a esta redacción Harold Correa, CEO de la fintech Íkualo, la valentía necesaria para dejar un país es el mejor máster de negocios: "Cuando cruzas un océano con una maleta, montar una empresa deja de parecer tan arriesgado. Ya hiciste la parte difícil".
Correa bien sabe de lo que habla. Natural de Barranquilla (Colombia) llegó a España cuando tan sólo tenía 22 años y "300 euros en el bolsillo", según explicaba en una información publicada recientemente en EL ESPAÑOL.
Harold Correa, CEO de Íkualo.
Los inicios no fueron sencillos, nunca lo son cuando de emprender se trata, pero para una persona joven, recién llegada a un país que no es el propio y con muchas cosas por aprender, las incertidumbres se multiplican.
Aun así, Harold Correa nunca cejó en el empeño de llevar a cabo su sueño. Ese esfuerzo le ha permitido levantar la que en la actualidad es una iniciativa consolidada en el panorama startup español. Se trata de Íkualo, el primer centro financiero para migrantes que busca evitar la exclusión financiera haciendo posible crear una cuenta con el pasaporte.
Un 26,6% de los migrantes, potenciales emprendedores
El informe GEM España 2025-2026 confirma esta tendencia con cifras contundentes. En 2025, el 26,6% de la población migrante del país se identificaba como emprendedores potenciales, una cifra que dista notablemente del 12,3% registrado entre la población nativa.
Esta brecha de intención se traduce en una Tasa de Actividad Emprendedora reciente (TEA) —proyectos de menos de 3,5 años— que en el caso de los extranjeros alcanza el 13,7%, casi el doble del 7,1% de los españoles.
La madurez de este perfil también se refleja en su formación: uno de cada cinco migrantes con educación universitaria está emprendiendo en España, una proporción que duplica la de los universitarios nativos.
Sin embargo, esta energía inicial se topa con un muro al intentar consolidarse y pasar al siguiente nivel. Mientras que el 7,7% de los españoles lidera empresas de más de tres años y medio, solo el 5,6% de los migrantes logra cruzar esa frontera de supervivencia, según los datos de GEM España 2025-2026.
Andy Aguilar, CEO de Legit.Health.
Para Andy Aguilar, CEO y cofundadora de la startup Legit.Health, esta diferencia de éxito y supervivencia tiene una lectura basada en la mirada fresca que aporta el recién llegado. "El que viene de fuera no ha normalizado cómo funcionan las cosas aquí, y ve huecos que el que lleva toda la vida ya no percibe", afirma la emprendedora mexicana.
"Lo que el informe no captura es en qué se emprende. Yo nací en México, monté la empresa en Bilbao y hoy nuestra inteligencia artificial la usan médicos del sistema público de salud. Eso también pasa".
Aguilar lidera un proyecto disruptor de referencia en el sector salud que no para de crecer en Europa.
La startup que cofundó y en la que ejerce como CEO ha desarrollado un dispositivo médico de software basado en inteligencia artificial aplicada a la dermatología que ya está presente en varios países europeos, colaborando tanto con sistemas públicos de salud como con redes privadas, aseguradoras y compañías farmacéuticas.
Necesidad y vocación "no son opuestas"
Superar los obstáculos que la propia decisión de migrar conlleva les prepara mejor para asumir riesgos, pero también hay una cara B de la moneda que los datos reflejan. El informe GEM destaca que el abandono de iniciativas es mayor entre el colectivo migrante —6,8% frente al 3,3% nativo—, lo que evidencia el camino que todavía queda por recorrer.
Ante la pregunta de si se emprende por necesidad o por vocación, Andy Aguilar se muestra tajante: "No son opuestas". "Nadie cambia de país por comodidad: llegas con la tolerancia al riesgo ya entrenada". La emprendedora diferencia claramente entre dos realidades que conviven: "Emprender como plan B mientras buscas trabajo produce autoempleo. Emprender porque has visto un problema que sabes resolver produce empresas que crecen".
"Nadie cambia de país por comodidad: llegas con la tolerancia al riesgo ya entrenada"
Andy Aguilar, CEO y cofundadora de Legit.Health
"Las dos son legítimas, pero necesitan apoyos distintos y el sistema tiende a tratarlas igual. Lo mío fue lo segundo y muy concreto: soy paciente dermatológica, viví las esperas y los diagnósticos que no llegaban, y monté una empresa para que el médico tuviera mejor información antes de decidir".
El camino no está exento de obstáculos. Harold Correa denuncia que el desgaste burocrático y las barreras de financiación pesan más cuando se tiene la responsabilidad de sostener a la familia en la distancia.
"Hay gente que emprende con un portátil. Otros emprenden con el mundo entero encima de los hombros", reflexiona el CEO de Íkualo, recordando que "tras cada dato de actividad hay un futuro contribuyente que merece más respeto".
Para Andy Aguilar, la primera traba que encuentran las personas migrantes residentes en España a la hora de emprender es "que te tomen en serio". "Llegas sin una red de contacto, sin la agenda que dan la universidad y los años. Y en mi sector vendes a hospitales y a servicios públicos de salud, que son entornos donde la confianza tarda en construirse. No es hostilidad: es que partes de cero en credibilidad".
"Hay gente que emprende con un portátil. Otros emprenden con el mundo entero encima de los hombros, y eso merece más respeto del que muchas veces reciben estas personas"
Harold Correa, CEO de Íkualo
La segunda es la financiación. "Un banco te pide pasado, y cuando acabas de llegar, aquí no hay un historial. A nosotros nos llegó antes el capital público, que mira lo que quieres construir y apuesta por ello", indica Aguilar.
La sociedad española tiene ahora el desafío de integrar esta cultura emprendedora, reduciendo las barreras de acceso al mercado interno y atrayendo inversores que vean en la diversidad una oportunidad económica y no una amenaza. Los datos radiografían un ecosistema que camina hacia una visión más humanista e internacional, donde el talento no entiende de fronteras pero sí de resultados.
La madurez del emprendimiento en España pasa por aceptar que, como concluye Correa, "muchos de los líderes empresariales del futuro en nuestro país conservarán el acento del lugar donde nacieron". Un acento que no solo revela procedencias distintas, sino que sabe transformar una crisis y una oportunidad en una solución tecnológica de impacto.