Equipo de la spinoff madrileña Nanostine.

Equipo de la spinoff madrileña Nanostine. DISRUPTORES

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Los recubrimientos 'made in CSIC' que blindan satélites y revolucionan los sensores industriales

La spinoff madrileña Nanostine salta del laboratorio a la industria tras validar su tecnología con la ESA y captar un millón de euros para escalar su producción de nanomateriales funcionales.

Más información: La patente en nanotecnología de esta 'spin off' del CSIC que ya se aplica en satélites, biosensores y baterías.

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Las claves

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Nanostine, spin-off del CSIC, desarrolla recubrimientos avanzados y nanomateriales funcionales para aplicaciones industriales y aeroespaciales.

Sus recubrimientos ya protegen dispositivos de radiofrecuencia en satélites de la Agencia Espacial Europea, aumentando su durabilidad y eficiencia.

La tecnología es versátil y se aplica en sectores como sensores industriales, energía (electrodos y baterías) y salud (implantes y prótesis).

La empresa ha cerrado una ronda de financiación de más de un millón de euros para ampliar su capacidad productiva y reforzar su equipo estratégico.

En el mundo deeptech el camino que separa un descubrimiento científico de una aplicación industrial real suele ser largo y lleno de obstáculos. Sin embargo, Nanostine, una empresa española de base tecnológica nacida en las entrañas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha logrado cruzar ese "valle de la muerte" con éxito.

Especializada en recubrimientos avanzados y nanomateriales funcionales, esta spinoff del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM) se prepara ahora para llevar sus soluciones del microscopio a las grandes cadenas de producción. Se trata de un hito que demuestra cómo el paso del laboratorio al mercado está dando lugar a ambiciosas iniciativas en el sector del emprendimiento español.

El proyecto surge tras años de investigación académica en procesos de deposición en fase gas y ultra alto vacío. Esta tecnología permite a Nanostine diseñar superficies "a la carta", modificando sus propiedades para adaptarlas a necesidades industriales extremas. Lo que comenzó como una investigación puntera en materiales se ha transformado en una plataforma versátil capaz de dar respuesta a sectores tan diversos como el aeroespacial, la energía o la salud.

La carta de presentación de Nanostine pasa irremediablemente por la Agencia Espacial Europea (ESA). Durante años, la startup ha validado su tecnología en uno de los entornos más exigentes que existen: el espacio. Sus recubrimientos se aplican en dispositivos de radiofrecuencia para satélites, resolviendo problemas críticos de durabilidad.

Según explica Daniel González, CEO de Nanostine, en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, la clave reside en la protección: "Estos recubrimientos les ofrecen una protección extra y un tiempo de vida mayor respecto a los materiales convencionales en el mercado".

"Identificamos una oportunidad: nuestra tecnología se podía considerar como una tecnología de plataforma, aplicable a muchos otros sectores"

Daniel González, CEO de Nanostine

En órbita, donde una avería puede significar la pérdida total de una misión millonaria, su tecnología actúa como un escudo que garantiza la eficiencia del satélite a largo plazo.

Sin embargo, el equipo de Nanostine pronto comprendió que su potencial no se limitaba a las estrellas. La empresa ha sabido pivotar y diversificar su propuesta para no depender de los lentos ciclos del sector aeroespacial o la nanomedicina. Según González, "nuestra tecnología se podía considerar como una tecnología de plataforma, aplicable a muchos otros sectores".

Una plataforma, infinitas aplicaciones

Esa visión de "tecnología de plataforma" es lo que en la actualidad distingue a Nanostine en el ecosistema startup. En el ámbito de los sensores y biosensores, sus nanomateriales mejoran radicalmente la sensibilidad y selectividad. Esto tiene aplicaciones directas en la detección de gases peligrosos como el hidrógeno o los óxidos de nitrógeno, e incluso en el sector de defensa para la identificación de explosivos.

Pero la ambición de la compañía va más allá. En el sector de la energía, trabajan en recubrimientos para electrodos en electrolizadores de hidrógeno, baterías y pilas de combustible.

Mientras tanto, en la salud, exploran la mejora de implantes y prótesis mediante superficies que optimizan su integración con el cuerpo humano.

Este crecimiento ha requerido una evolución en la estructura de la empresa, que cuenta con un equipo multidisciplinar de químicos, físicos e ingenieros. Instalados en el Parque Científico de Madrid, el reto ahora es puramente operativo: fabricar más y con piezas de mayor tamaño.

"Queremos construir más para hacer recubrimientos en serie y ampliar las cámaras donde metemos las piezas para que estas sean cada vez de mayor tamaño"

Daniel González, CEO de Nanostine

"Se trata de escalar esta tecnología; construir más para hacer recubrimientos en serie y ser capaces de ampliar esas cámaras donde metemos las piezas para poder recubrir piezas cada vez de mayor tamaño".

Tras consolidar su propuesta tecnológica y recibir reconocimientos como los Coral Awards —que distinguen a firmas innovadoras con alto potencial de crecimiento—, Nanostine inicia una nueva etapa comercial. La compañía busca transformar sus validaciones técnicas en "contratos recurrentes y proyectos comerciales sólidos".

Para financiar este salto cualitativo, la startup ha cerrado recientemente una ronda de financiación de más de un millón de euros. La operación, que contó con el respaldo de inversores privados, business angels y profesionales del sector tecnológico e industrial a través de SEGO Venture, se destinará principalmente a ampliar la capacidad productiva y reforzar el equipo estratégico.

Con el traslado previsto a un laboratorio de mayores dimensiones en septiembre, Nanostine no solo invertirá en equipamiento (CAPEX), sino que también potenciará su área de desarrollo de negocio para consolidar su presencia en mercados internacionales. Sin lugar a dudas, un caso de éxito de cómo la investigación más puntera de puertas a dentro del laboratorio puede convertirse en una empresa rentable que, además, impacta en la economía y la vida de las personas.