El espejismo de los unicornios-

El espejismo de los unicornios- DISRUPTORES Magnific editada con IA.

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El espejismo de los unicornios: ¿estamos midiendo bien el éxito en el sector tecnológico?

Factorial, Cabify, Fracttal y la firma de capital riesgo Kibo Ventures cuentan a DISRUPTORES cómo ha cambiado el significado de ser un unicornio y qué métricas marcan ahora el éxito de estas compañías.

Más información: El ecosistema español supera las 12.000 startups, pero sigue sin crear gigantes tecnológicos

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Las claves

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La valoración de 1.000 millones de dólares ha dejado de ser un indicador fiable de éxito para las startups tecnológicas, ya que no refleja necesariamente ingresos, rentabilidad o generación de valor real.

Un estudio de Mighty Nine revela que el valor agregado de 199 unicornios europeos ha caído de 566.900 a 444.000 millones de euros, y que el 44% de estas empresas ahora valen menos que en su última ronda.

En España, cinco de los ocho unicornios analizados han perdido esa categoría, lo que representa el porcentaje más alto de caída entre los países europeos con más de tres unicornios.

El sector tecnológico está desplazando su foco: ahora se priorizan métricas como rentabilidad, ingresos recurrentes y retención de clientes, por encima de la mera valoración financiera.

Durante años, alcanzar una valoración de 1.000 millones de dólares era la meta de cualquier startup que quisiera alcanzar el éxito. Era una rareza, casi un mito, un unicornio.

Este término se incorporó al lenguaje económico para identificar a empresas de reciente creación que lograban llegar a ese baremo rápidamente.

Su carácter excepcional es tal que inversores, ecosistemas tecnológicos y gobiernos que las apoyan presumen con esta etiqueta de su capacidad para crear compañías de alto crecimiento. Pero, ¿qué ocurre cuando una de ellas deja de valer 1.000 millones?

Una startup entra en la categoría de unicornio cuando un inversor acepta que ese es su precio en una ronda privada de financiación. Sin embargo, esta cifra no mide cuánto factura, cuánto gana, cuánto efectivo genera, qué cuota de mercado tiene o cuánto valor aporta a sus clientes.

Se trata, fundamentalmente, del precio que el mercado privado está dispuesto a pagar con la vista puesta en su crecimiento futuro.

¿Cuánto vale hoy un unicornio?

Mighty Nine calcula el valor actual de cada compañía a partir de sus ingresos, crecimiento y rentabilidad, entre otros factores. No es una nueva ronda de financiación, sino una estimación de lo que podría valer hoy. Es lo que en el lenguaje financiero se conoce como mark-to-market.

Y 2021 fue un momento excepcional. Tras el parón de la pandemia, el dinero llegaba al ecosistema tecnológico a un ritmo sin precedentes, los tipos de interés estaban en mínimos y los inversores competían por entrar en proyectos con altas expectativas. Como consecuencia, el club de los unicornios dejó de ser tan exclusivo y, con el tiempo, algunos de esos pronósticos han resultado difíciles de sostener.

Una tendencia que ya empezaba a vislumbrarse hace varios meses, cuando DISRUPTORES - EL ESPAÑOL recogía a principios de 2024 el cambio de ese ciclo inversor al alza y empezaba a cuestionarse que alcanzar los 1.000 millones de dólares siempre fuera sinónimo de éxito.

123.000 millones en el aire

Un reciente estudio de Mighty Nine pone cifras a esta corrección. El análisis examina 199 unicornios respaldados por capital riesgo en 25 países europeos que, en conjunto, han captado 103.800 millones de euros. Su valoración agregada en las últimas rondas ascendía a 566.900 millones, pero el informe ahora lo sitúa en 444.000 millones. La diferencia: 122.700 millones de euros.

La estimación actual equivale a 0,78 veces la de esas últimas rondas. Es decir, por cada euro que los inversores pusieron entonces, el mercado estaría atribuyendo ahora unos 78 céntimos. Además, 87 de las 199 compañías (44%) están actualmente por debajo de la referencia de su última ronda.

"Las valoraciones no ofrecen una visión real del valor de las compañías per se

Sara Fernández, socia de Kibo Ventures.

¿Significa que han perdido su valor? “No necesariamente”, responde Sonia Fernández, socia de Kibo Ventures, a la pregunta de DISRUPTORES - EL ESPAÑOL. “Estas referencias no ofrecen una visión real del valor de las compañías per se". En realidad, explica, "lo fijó un grupo de inversores en un momento determinado para comprar un porcentaje de la compañía”.

Un precio que está condicionado por varios factores: las métricas del negocio, las previsiones de crecimiento, la cotización de empresas similares o, incluso, una ronda de financiación con varios postores que eleve la cantidad que los inversores están dispuestos a pagar.

Un precio no actualizado

Para ilustrarlo, Fernández recurre a lo que ha ocurrido con las compañías de software. “En 2021, los múltiplos sobre ingresos recurrentes (ARR, por sus siglas en inglés) se encontraban muy por encima de los niveles actuales”. En muchos casos, apunta, han experimentado una bajada de “12x a 3x”.

Asimismo, cuestiona que esas bajadas tan pronunciadas estén justificadas y cree que algunas empresas pueden estar sufriendo “una sobrepenalización”.

“Eso no significa que una startup no pueda seguir generando ingresos, ser rentable y tener una base sólida”. No implica necesariamente que su negocio haya sufrido un retroceso, sino que se prevé un crecimiento más moderado y, por tanto, el mercado está dispuesto a pagar menos por el mismo nivel de ingresos. La diferencia está en las expectativas.

El problema es que en buena parte de los casos ni siquiera existe una nueva transacción que permita comprobar cuál es hoy ese precio. Cuando no existe una nueva ronda, el valor se calcula tomando como referencia a compañías similares, pero “hasta que una empresa no sale al mercado para financiarse, no se verá cuál es el precio real”, explica Fernández.

“Cuando trabajas con grandes corporaciones, a nadie le importa si eres unicornio”

Christian Struve, CEO y cofundador de Fracttal,

De las 199 compañías analizadas por Mighty Nine, 107 no han realizado una ronda significativa entre 2023 y 2026. Para ellas, la última proyección-en muchos casos fijada en las condiciones excepcionales de 2021 y 2022- se considera una referencia desactualizada.

Además, incluso una ronda de financiación puede estar condicionada por “el nivel de competencia que exista y la capacidad de los fundadores para atraer inversión”, y no solo por ser el mejor negocio. “Es lo que en el sector se llama vanity metric, apunta Fernández. Una métrica que permite “sacar pecho”, pero que puede desaparecer tan rápido como apareció.

Adiós a 60 unicornios europeos

El resultado es que 60 de las 199 compañías (el 30%) han caído por debajo del umbral de los 1.000 millones de dólares. En sus últimas rondas sumaban una valoración conjunta de 91.900 millones de euros, y el estudio estima que ahora valen 27.600 millones, con una mediana de 480 millones.

En España, de los ocho unicornios incluidos en el estudio, cinco han dejado de serlo, lo que supone un 63%: el porcentaje más alto entre los países europeos con más de tres unicornios. La destrucción ecoómica estimada asciende a 3.200 millones de euros.

“La valoración es una consecuencia, no una estrategia”

Jordi Romero, CEO y cofundador de Factorial.

Entre ellos están Devo, Capchase, Cabify, Factorial y Copado, según la clasificación de Mighty Nine. Devo pasa de 1.695 millones de euros a una estimación de 150 millones; Cabify, de 1.186 a 600 millones; y Factorial, de 909 a 600 millones. Siguen por encima del umbral Fever, Job&Talent y TravelPerk.

Otro dato llamativo del documento es que, de las ocho empresas analizadas, cuatro trasladaron su sede a EEUU: Devo, Capchase, Copado y Fever; y solo Fever mantiene la etiqueta de unicornio.

Pero esta caída no implica necesariamente que el negocio haya dejado de funcionar. “No se trata de perseguir la valoración como un fin en sí mismo, sino de crear valor real a través de mejores productos y mejores datos”, defiende Jordi Romero, CEO y cofundador de Factorial, en conversación con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

“La valoración es una consecuencia, no una estrategia”.

La paradoja es que el mismo mecanismo que convierte a una startup en unicornio puede hacer que deje de serlo. “[Los pronósticos de 2021] no reflejaban el valor real de muchas compañías”, admite Fernández, que a su vez advierte que “esto solo lo podemos determinar con el paso del tiempo”.

Una cautela que debería aplicarse al presente. “Es muy probable que ahora mismo también esté pasando con muchas de las compañías en la application layer de la IA”, apunta. Lo que hoy parece una valoración justificada por las expectativas sobre la inteligencia artificial podría ser, dentro de unos años, la nueva fotografía de un mercado que pagó demasiado por un crecimiento que no completó su recorrido.

No todo es un espejismo

Estos datos no significan que el ecosistema europeo haya dejado de crear compañías de alto potencial. De hecho, el informe estima que 92 empresas concentran 306.500 millones de euros, el 69% del total, y podrían alcanzar entre 851.000 millones y un billón de euros en un escenario favorable.

La revisión del ciclo de 2021 y 2022 también está presente entre los propios emprendedores. Para Christian Struve, CEO y cofundador de Fracttal, los movimientos económicos de aquel periodo estuvieron condicionados por “la trayectoria del equipo fundador, el momento del mercado o la liquidez disponible”, con “múltiplos que difícilmente se justificaban y que probablemente no vuelvan a verse”.

“La prioridad ahora debe ser impulsar la siguiente fase: las scaleups

Vicente Pascual, cofundador de Cabify y VP de Logistics,

En su opinión, el término unicornio se convirtió en una “etiqueta mediática más que en una señal irrefutable de un negocio sólido”.

El interés se centra ahora en los ingresos recurrentes, los márgenes, la retención y la capacidad de generar caja a largo plazo: modelos de negocio que no dependan permanentemente de nuevas inyecciones de capital.

Cómo medir el éxito

El problema está en la distancia entre el valor que se les atribuyó en determinadas rondas y el que el mercado podría reconocer actualmente. Es aquí donde la palabra unicornio pierde parte de su significado. “No tiene sentido seguir utilizando los 1.000 millones de dólares como frontera para medir el éxito de una startup”, considera la socia de Kibo.

Esgrime dos motivos: por una parte, nada indica que ese umbral vaya a mantenerse a lo largo del tiempo y, por otra, en EEUU “este baremo significa poco porque hay muchas compañías por encima”. Y ya sabemos que lo que ocurre en el ecosistema estadounidense, termina por replicarse en el resto de regiones.

La alternativa pasa por mirar más allá de la última ronda. “Lo importante es la capacidad de estas compañías de competir, conseguir cuota de mercado, ganar contratos, no perder clientes y consolidar su posición de liderazgo en el vertical en el que operen”, sostiene Sara.

Esa evolución también implica un cambio en las métricas que inversores y fundadores vigilan. Si antes se premiaba el crecimiento rápido “a toda costa”, hoy el foco se ha desplazado hacia la eficiencia operativa. Struve lo resume con una analogía automovilística: “Antes se admiraba la velocidad, hoy también importa la resistencia del motor”.

Algo que también ha reorientado el foco de las compañías una vez superada la fase de startup. Para Vicente Pascual, cofundador de Cabify y VP de Logistics, el término unicornio ya cumplió su función de visibilizar una nueva forma de crear negocios digitales.

Ahora, sostiene, “la prioridad debe ser impulsar la siguiente fase: las scaleups, con el objetivo de facilitar que estas compañías lleguen a ser empresas consolidadas y podamos ver alguna de ellas en el Ibex”. En esta etapa, añade, el crecimiento debe ir acompañado de “rentabilidad y capacidad para prever su evolución”.

Un cambio de prioridades que llega solo. “Cuando trabajas con grandes corporaciones, a nadie le importa si eres unicornio”, afirma Struve. Cuando las conversaciones con los inversores dejan paso a los clientes, lo realmente relevante es si la tecnología aportará valor a largo plazo: "Ahí no hay titular de prensa que te salve”.

Porque una startup no es necesariamente más madura por haber alcanzado los 1.000 millones de dólares. Puede serlo por algo menos llamativo de puertas afuera: tener clientes, generar ingresos, ganar cuota de mercado, ser rentable y demostrar que puede sostener su negocio cuando el dinero fácil desaparece.